Desde que abrí por primera vez Una Educación Mortal hasta que terminé su lectura pasaron un total de 6 horas en la que, del tirón, devoré el libro de Naomi Novik. No os puedo dar mejor argumento que este para que le deis una oportunidad al libro.

Una Educación Mortal

Ficha técnica

  • Título: Una Educación Mortal
  • Escolomancia 1
  • Título original: A deadly education
  • Naomi Novik
  • Traducción: Patricia Sebastián
  • ISBN: 9788416517411
  • 352 páginas
  • Rústica con solapas
  • Umbriel Editores

Inaugurando una nueva trilogía, la autora superventas de «Un cuento oscuro» y «Un mundo helado» nos abre las puertas a una peligrosa escuela de magia donde cometer errores es sinónimo de una muerte segura. Hasta que una chica empieza a reescribir las reglas del juego.

Entra en una escuela de magia diferente a cualquiera que hayas conocido antes. En ella no hay profesores ni vacaciones, las amistades son pura estrategia y las probabilidades de sobrevivir nunca son las mismas. Cuando estás dentro, solo hay dos maneras de salir: o te gradúas o mueres.

El Higgins está preparada como nadie para hacer frente a los muchos peligros de la escuela. Puede que no tenga aliados, pero posee una fuerza oscura lo suficientemente poderosa para elevar montañas y aniquilar a millones, por no mencionar que puede destruir fácilmente a los innumerables monstruos que merodean por ella. Solo que, accidentalmente, podría matar también al resto de estudiantes. Así que El está intentando con todas sus fuerzas no usarla. A menos que no tenga elección.

Ingeniosa, mordaz y divertida, y también con un profundo sentido de la justicia, esta fascinante novela nos recuerda que hay cosas mucho más importantes que la mera supervivencia.

Una Educación mortal

Mapa de la Escolomancia

Tengo que reconocer que aunque hace unos años compré los 3 primeros libros de la saga de fantasía Temerario no me acabó de entrar la historia que Naomi Novik nos planteaba, por lo que no continué demasiado con la lectura del primer libro (sí, sí, ahora me arrepiento y le pondré remedio, prometido) pero Una educación mortal me sedujo con su portada (es preciosa) y con esa sinopsis que no podéis leer unas líneas más arriba, por algún motivo la sinopsis facilitada a las webs no es la misma que podéis encontrar en la solapa del libro y casi mejor porque en la solapa se avanza una situación que, aunque teórica, no irá más allá en el desarrollo de la trama (al menos en el primer libro, habrá que ver qué sucede en los dos siguientes).

Una educación mortal coge todo lo maravilloso que podemos encontrar en Harry Potter, concretamente en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y lo retuerce de forma que la única escuela de magia que existe en este mundo es la Escolomancia, una construcción de los mejores magos de su tiempo (en la época victoriana) que permitiría que los hijos de mago estuviesen a salvo de los mals, seres mágicos y malignos que se alimentan del mana (bueno, y del resto del cuerpo) de los magos adolescentes a los que sus padres envían a la Escolomancia para que estén más a salvo, ya que a pesar de las horribles cifras de muertos que se viven allí no son nada comparado con el destino que sufrirían estos niños viviendo en el mundo real, donde los mals los persiguen sin tregua.

Así que aquí tenemos a El Higgins, una hechicera que está destinada a convertirse en un cataclismo que arrasará el mundo, pero ella no está por la labor, y gracias a la maravillosa educación que le da su madre, y a su cabezonería, El se empeñará en romper con las expectativas de lo que debería hacer. Ha logrado sobrevivir dos años en la Escolomancia por sí misma, pero desde que es rescatada por Orion Lake (si le preguntas a El diría que “ni necesitaba ni pedí ayuda, gracias”) su vida se complicará exponencialmente mientras sus intentos por entrar en alguno de los Enclaves (seres seguros en el mundo real y mucho más ricos que aquellos magos que desgraciadamente viven fuera de la seguridad de estos recintos) para poder sobrevivir al Día de la Graduación se verán alterados.

Una Educación MortalEl es, sin duda, el personaje de Una Educación Mortal, divertida, sarcástica y un poco borde Galadriel conquistará el corazón del lector por completo, especialmente porque huye del papel de damisela en peligro y demuestra ser una amenaza incluso mayor que el de los mals que esperan pacientemente en el Salón de Grados a que se abran las puertas y la graduación de cuarto año deba recorrer sus estancias para poder salir de allí y graduarse, porque esto es lo más curioso: los alumnos están encerrados en la Escolomancia y no pueden salir ni comunicarse con el exterior, al menos hasta que lleguen a cuarto año y las puertas del Salón de Grados se abran para su graduación.

Por supuesto los grandes magos que crearon la Esolomancia no tenían pensado que la graduación allí siguiese un proceso tan sanguinario, pero la maquinaria se estropeó prácticamente nada más estrenar el centro y desde entonces los intentos de reparación de la maquinaria que debería purgar el centro no han sido exitosos y sí un nuevo aperitivo para los mals que viven en el Salón de Grados.

Además de poder disfrutar de este reverso tenebroso de Hogwarst Una Educación Mortal destaca porque se dedica a hacer una crítica brutal al capitalismo en casi cada una de sus páginas, no es necesario ni darse cuenta de ello para disfrutar del libro, pero mi cariño por el mismo ha aumentado desde el primer momento en el que Novik, por boca de El, comienza a criticar el sistema de castas que rigen en la Escolomancia, así como la desigual educación que cada mago recibe gracias a las reservas de maná que tienen los alumnos de los Enclaves y su despiadados pactos con otros alumnos desesperados.

Lo cierto es que podría seguir hablando y hablando de Una educación mortal, así de buena me ha parecido esta primera entrega de la Escolomancia, que también me recuerda a la saga de los Demonios de Peter V. Brett y a otras series, pero es creo que conviene avisaros de que es uno de esos libros que devoras sin descanso hasta llegar a ese puñetero cliffhanger de la última página (Naomi Novik eres una sádica) que nos obligará a esperar hasta la publicación de The Last Graduate, pero si el siguiente libro es tan bueno como este… sin duda la espera merecerá la pena.

Antes de llegar al final de la reseña os diré que no sólo es que la edición sea una maravilla (sólo he podido encontrar 2 erratas en todo el libro) o que la portada en relieve sea todo un lujo sino que además el precio es ridículo, 17 euros que podéis gastaros con la tranquilidad de que estamos ante una delicia de libro que reinventa las escuelas de la magia.