Tenía puestas muchas esperanzas en este segundo volumen de Ultimates, toda vez que en la primera entrega Al Ewing y Kenneth Rocafort nos hicieron disfrutar enormemente de su propuesta, sin embargo aquí la Civil War II se “come” demasiado al grupo.

Ultimates vol 3: Civil War II (Col. 100% Marvel)
Edición original: The Ultimates v3, 6-12 USA
Guión: Al Ewing
Dibujo: Kenneth Rocafort, Christian Ward
Color: A color
Formato: Libro rústica, 136 págs. a color.
15 €

Cruce con “Civil War II”. Una vez le llamaron El Devorador de Mundos. Pero ahora, al fin, su interminable hambre voraz ha sido curada. ¿Hay un precio oculto? ¿Qué significa arrancar nueva vida de la muerte? ¿Qué significa ahora ser… Galactus?

Ha habido que esperar un poco de tiempo extra para hacerse con la segunda entrega de Ultimates: Civil War II. Aunque el primer volumen de la serie apareció en septiembre su segunda entrega se ha hecho esperar hasta junio, ¿posiblemente influenciada por los acontecimientos de Civil War II? No lo sé, pero sería una verdadera lástima ya que bastante lastra la historia el eventito de marras, tirando por tierra o dejando de lado gran parte de la trama que Al Ewing nos proponía en el jugoso primer volumen: Ultimates vol 3: Empieza lo imposible.

Si en el primer volumen veíamos las consecuencias del final de las Secret Wars aquí nos enteramos de que el Hombre Molécula es un ser a temer, más que nunca, que Galactus está en “una misión de Dios” y que ha subido de escalafón cósmico. Irónicamente descubrimos que los shi’ar monitorizan a la Tierra y saben que se ha activado energía del cubo cósmico (del Capitán Hydra no dicen nada, esa no la habrán detectado) y… a mitad de volumen nos damos de morros con Civil War II y los Ultimates, como serie, pasan a estar completamente inmersos en un conflicto que, francamente, muestra a Carol Danvers como una dictadora, convencida de tener la razón y completamente enloquecida (mira que encerrar a Thanos y creer que realmente lo has derrotado…).

Ewing aún se esfuerza por recuperar, o mantener según se quiera ver, el espíritu de los Ultimates con una aventura como la del Infinauta, con ayuda de Ulises, de Civil War II, pero las propias consecuencias del evento, y cierta conspiración en los pasillos del poder, hace que el grupo se separe mientras los conspiradores inocentemente arman otro equipo de acción, los Apagafuegos, a los que seguramente veamos hechos pedacitos en el próximo volumen. Por cierto que a Galactus no le parecen dignos así que… no pinta bien para ellos.

En mi anterior reseña de Ultimates comentaba que Ewing parecía influenciado por The Authority y tras leer este segundo volumen me reafirmo en mi opinión, aunque “gracias” a Civil War II la historia no es todo lo disfrutable (si no estás inmerso en el cross-over marvelita, claro) que debería ser. No obstante la culpa no es del guionista, sino de las interferencias de la editorial que cargan la historia con el peso de justificar también aquí las decisiones de Carol Danvers. Aún así Ultimates: Civil War II es un tomo disfrutable.

Del dibujo de Kenneth Rocafort os puedo decir que mis dudas del anterior volumen han quedado resultas aquí: no me vale. Sí, me parece que puede llegar a realizar páginas realmente espectaculares, en sus primeros planos, pero es un dibujante poco a poco ha optado por omitir los fondos o el segundo plano y eso acaba restando a la historia y a su propio trabajo. Creo que Rocafort podría estar bien encaminado para ser un Arthur Adams potable, pero no si se deja vencer por la pereza que desprenden algunas viñetas se quedará en un clon más de esos autores hot, un Brett Booth más, una promesa que no cumple con las expectativas.

En cuanto a la edición de Panini os diré que me resulta muy buena, con texto de introducción de la propia editorial, material extra (páginas abocetadas) al final y unos acabados exquisitos.

En definitiva, Marvel debería respetar un poco más a sus títulos y dejarse de tanto evento que no hace sino lastrar la historia de los Ultimates, que me convenció en el primer volumen y que en este segundo volumen debe vencer el escollo de la Civil War II para regresar a lo que Ewing tenía en mente. Continuaré en la siguiente entrega.