Tengo un buen amigo al que definiría como una persona profundamente científica y muy poco espiritual. Nada espiritual, en realidad. Se rige por el principio de la demostración de los hechos y su única fe es el conocimiento racional, y deshecha cualquier afirmación basada en elucubraciones, en motivos religiosos y la necesidad de comprender la naturaleza y el origen de las cosas que le rodean basadas en folclore, mitos y leyendas con enconada virulencia. Debo recomendarle la lectura de «The Unknown«.

aleta_theunknownCatherine Allingham, investigadora privada y una de las mentes más brillantes del planeta, se ve envuelta en la desaparición de un artefacto que puede desvelar uno de los grandes misterios de la humanidad: ¿existe algo después de la muerte?

La relación entre la religión y la ciencia ha sido sujeto de estudio, debate y conflicto abierto y sin cuartel a lo largo de la historia de la Humanidad, entre filósofos, teólogos y científicos. ¿Son conceptos enfrentados, armonizables, opuestos, relacionados, incompatibles,…? Isaac Newton, por ejemplo estaba convencido que profundizando en la ciencia conseguiría entender mejor a Dios pero son muchos los científicos afirman con rotundidad que no hay ni Dios ni dioses, puesto que no hay la más mínima demostración empírica que sustente esta teoría. Otros simplemente rechazan el debate exponiendo que es una hipótesis indemostrable y, por lo tanto, todavía abierta al estudio. Los extremos no se pondrán nunca de acuerdo, por eso son extremos, pero hay una amplia franja intermedia que está abierta a aceptar que nada es concluyente y que ni lo que hay es todo lo que sabemos ni que lo que sabemos hoy es todo lo que sabremos mañana.

Personalmente siempre me ha molestado la absoluta certeza del conocimiento religioso frente a la absoluta falta de certeza del conocimiento científico. Unos, por exceso y orgullo desmedido y los otros, por defecto y prudencia. El concepto de la muerte, por ejemplo, que para las personas con creencias religiosas o espirituales no significa un final, sino el principio de algo nuevo y diferente, mientras que para los más escepticos, los científicos más incrédulos, estas afirmaciones ridículas solamente sirven para asumir el proceso de la muerte y saber vivir sin la angustia de que un día nos llegará.
¿Reencarnación? ¿Alma? ¿El cielo o el infierno?… ¿Nada de nada? Todos los hombres temen a la muerte, por el desconocimiento de lo que hay al otro lado del umbral o por la despedida y cierre. Por ese motivo el ser humano siempre ha buscado trascender. Es un anhelo universal desde los hombres primitivos, la búsqueda incesante de alargar la vida, pero confiar la vida a las instrucciones de un libro sagrado que una deidad ha dejado a los humanos a muchos nos parece la salida fácil, la más sencilla de las explicaciones. O una soberana estupidez, como dice mi amigo.

La investigadora Catherine Allingham que nos presenta el guionista norteamericano Mark Waid en «The Unknown» podría hacer buenas migas con mi amigo pues, como una versión moderna de Sherlock Holmes, basa su trabajo en el método científico y deshecha cualquier explicación que se base en fenómenos paranormales, supercherías, milagros y supersticiones. Este modelo de investigación, que estableció el detective del 22b de Baker Street, trasciende por igual la ciencia y el delito, es incluso una forma de pensar, que tiene tanta fuerza hoy en día como en los tiempos de Conan Doyle.

La brillante Catherine Allingham es una mujer capaz de resolver cualquier enigma que le pongan delante, a partir de su inteligencia superior y su capacidad de observación, sus deducciones sorprendentes a partir de cosas triviales y el uso de la ciencia. Es famosa, y puede que sea la persona viva más lista. Pero también tiene está enferma y tumor cerebral incurable amenaza con acabar con su vida en apenas seis meses y que le provoca alucinaciones que la asaltan de improviso. Por ese motivo aceptará el encargo de descubrir los secretos que se esconden tras el robo de una máquina muy compleja de unos científicos austríacos le servirá para indagar acerca de su propio final, lo que hay más allá del velo, y enfrentarse a un misterio que ella nunca ha sido capaz de desentrañar… ¡la muerte! Lo desconocido, ‘the unknown‘ al que hace referencia el título.

«The Unknown» es una miniserie de cuatro números de Boom! Studios publicada originalmente en el año 2009, un relato repleto de suspense y misterio, con sus correspondientes dosis de espionaje, acercamientos al género de las ‘buddy movies‘ por su pareja protagonista complementaria, algo de religión y cultos monoteístas, unas gotas de ‘noir‘, mucha ciencia y una pizca de metafísica y parapsicología para cerrar la historia, escrito por Mark Waid, el prestigioso autor de la ganadora del premio Eisner «Kingdom Come» (con Alex Ross), autor de las brillantes «Irredeemable» o «Incorruptible» para Boom! Studios, guionista de cómics para DC Comics y Marvel en algunas de las más reconocidas etapas de las series de personajes como «Flash», «Capitán América», «JLA», «Daredevil» o «Los Cuatro Fantásticos», y dibujado por el reconocido pero malogrado artista holandés Minck Oosterveer, que ya había trabajado con Mark Waid en la miniserie «Zombie Tales» y que falleció el año 2011 a causa de un accidente de motocicleta en su localidad natal de Dordrecht. A destacar las preciosas portadas de Erik Jones, que la edición en castellano de Aleta Ediciones incluye en una galería de diez páginas junto a las propuestas publicadas por Boom! Studios y las otras opciones descartadas.

Este thriller sobrenatural publicado por Aleta Ediciones abarca los cuatro primeros números de la serie, que conforman un arco autoconclusivo que tiene un segundo y último arco, titulado «The devil made flesh» («El demonio hecho carne»). Es una obra entretenida, muy sencilla y de ritmo muy ágil, casi un guión cinematográfico dibujado o un episodio largo de la serie de televisión «Expediente X«, que se sostiene sobre los hombros de un personaje protagonista muy potente y que ofrece muchas posibilidades, una versión femenina y moderna de Sherlock Holmes al que Waid ya había reversionado con anterioridad en «Ruse». Si le añades un compañero de aventuras que aporta el contrapunto necesario, su Watson particular, un tipo con luces y una asombrosa capacidad de observación pero que cumple con la función de guardaespaldas de la investigadora, y una historia de Mark Waid que nace de lo racional y científico para ir hundiendo sus raíces en lo más sobrenatural y religioso, no hay mucho más que decir sobre «The Unknown«. Recomendable.

The Unknown.
Guión: Mark Waid
Dibujo: Minck Oosterveer
Tinta: Marshall M. Dillon.
Color: Renato Faccini, Andrés Lozano, Fellipe Martins, Andrés Lozano y Javier Suppa
Editorial: Aleta Ediciones
Encuadernación: Rústica
Páginas: 112
Precio: 12,95 euros