¡El duende que camina!, ¡El hombre enmascarado!, ¡El fantasma! Muchas son las denominaciones para este singular y misterioso justiciero, The Phantom, cuyas páginas dominicales de 1969 a 1973 son recopiladas en el tomo titulado «El señor de los halcones» y publicado por Dolmen Editorial.

Las preocupaciones de los años setenta permean las aventuras de El Hombre Enmascarado en este libro: las dictaduras militares en el cono sur americano, la preocupación por los ángeles del infierno y las pandillas modernas de gangsters a la antigua usanza, los secuestros de aviones y la impunidad casi surrealista con la que, en esa época, un puñado de individuos armados se colaba en una máquina voladora y desviaba el curso. Lee Falk va siempre un poco más allá y logra con buena fortuna implicar a su personaje con lo que siempre ha sido el leitmotiv de sus héroes: la estupidez de los malvados, pareja a su falta de escrúpulos.

Se trata del tercer tomo del personaje, tras las Sunday Pages de 1962 a 1965 y de 1965 a 1969 de los dos anteriores. También está anunciado (posiblemente ya en librerías cuando el lector repase esta reseña) un libro con las páginas dominicales de 1936 a 1938, producidas por Lee Falk y Ray Moore.
«El hombre enmascarado» es una longeva serie cuyo origen data del 17 de febrero de 1936, creada por el guionista Lee Falk, autor de «Mandrake el Mago«, para King Features. Inspirado en Tarzán, Kipling y Robin Hood, su autor, además, tomó ejemplo de las figuras de la literatura pulp más relevantes como La Sombra o Doc Savage.
La historia trata acerca de El Fantasma, que reside en Bangalla (en la costa africana), donde tiene su base de operaciones, aunque el héroe cuenta con otro lugares estratégicos como son la Cueva de la Calavera en la selva profunda, la Casa de Jade en la playa de oro de Kelaa Wee y la «Mesa de Walker» en el desierto del Nuevo Mundo. Son parajes exóticos habitados por una raza de pigmeos de apariencia peligrosa. En la cueva guarda los tesoros más valiosos, como la espada del rey Arturo o el áspid que mordió a Cleopatra, por citar algunos. Así mismo, conserva las Crónicas del Fantasma: voluminosos libros donde sus antepasados relatan sus vivencias. Y es que el sello del Fantasma, la apariencia y el objetivo de luchar contra el mal, es una herencia que pasa de generación a generación, de padres a hijos, desde hace más de 400 años, por lo que parece que se trata de alguien que posee el don de la inmortalidad.
El primer Fantasma fue el único superviviente de un mercante inglés atacado por los piratas, hijo del capitán del navío, quién juró sobre la calavera del asesino de su padre que él y sus descendientes combatirían la maldad y la injusticia donde quiera que se hallasen. Al morir cada Fantasma, su hijo hereda un traje y máscara característicos, perpetuando así la idea de que es el mismo hombre a través de los siglos y creando la leyenda, entre piratas y nativos.
Las tiras dominicales a color comenzaron a publicarse en mayo de 1939 y siguen en la actualidad. De sobra es conocida la popularidad de este personaje que goza de adaptaciones en casi cualquier medio (cine, televisión, videojuegos,…).
El presente tomo de Dolmen Editorial nos muestra las tiras que en un principio fueron en blanco y negro, al no disponer de mejores materiales para su publicación original. El único y pequeño problema es lo raro que queda cuando el guion hace referencia a algún color, por ejemplo, en la aventura titulada «¡El pueblo dorado!» en la que los lugareños siguen un ritual rebozándose en la arena de oro, quedando completamente amarillos. O aquella aventura en la que unos halcones amaestrados secuestran a aquellos que poseen prendas doradas. A parte de todo esto, algunas viñetas parecen más vacías de lo habitual, pues el dibujo se apoyaba en el color para vegetación, cielos con nubes u otros elementos ambientales.
En otro orden de cosas, las dominicales de El Fantasma tienen un cariz más infantil que sus tiras diarias. Están creadas para que los jóvenes del momento, guardando su fin de semana de fiesta, se recreasen con este tipo de aventuras menos oscuras de lo habitual. Por eso usa a dos niños de la selva que dan pie a muchas de las aventuras, y participan en otras.
El Hombre Enmascarado afronta sus retos anclados en la realidad del momento y así lo vemos enfrentarse a los moteros inspirados en los populares Ángeles del Infierno, peripecias en unas seudo olimpiadas a rebufo de las celebradas en 1972 en Munich o los secuestros aéreos que lamentablemente se pusieron tan de moda por aquellos años. También hay tiempo para relatarnos acontecimientos del pasado y el origen de otros Fantasmas de distintas épocas. Sy Barry es un buen dibujante, con un estilo limpio y al servicio de la narración, sin virguerías. Kit Walker, con su fiel perro lobo Devil, también vivirá aventuras fuera de su entorno como vemos en las últimas historias del libro.
«The Phantom» es un clásico, un pionero de un género tan explotado como el de los superhéroes, y solo por eso, merece nuestro mejor sitio en las estanterías. Una lectura muy entretenida, recomendable para todo tipo de público y edades.

The Phantom. El hombre enmascarado (1969-1973): El señor de los halcones.
Guión: Lee Falk
Dibujo: Sy Barry
ISBN: 978-84-17956-31-8
Formato: 27x19cm. Tapa dura. Blanco y negro
Páginas: 208
Precio: 29,90 euros

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