«Tambores de guerra» es el título del nuevo volumen, el cuarto, de la fastuosa serie de tiras de prensa diarias y dominicales de «Terry y los piratas«, creada por el que consideran el Rembrandt de los cómics, Milton Caniff. El libro abarca los años 1937 y 1938, donde se narran las aventuras en China del grupo de aventureros.

¡China es un hervidero de piratas y buscadores de fortuna! Huyendo de un incendio en el cubil de un misterioso enemigo de su pasado, Terry, Connie y Burma se enfrentan a nuevas aventuras con ejércitos de bandoleros, mientras una nación aún no identificada como el país del sol naciente invade el continente asiático y suenan tambores de guerra que acabarán por extenderse al mundo entero. Empiezan ya los momentos culminantes de la serie. El encuentro largamente deseado entre la aventurera Burma y la pirata Dragon Lady hace saltar chispas…

El libro nos sorprende nada más empezar con una curiosa fotografía en la que vemos a Milton Caniff trabajando sobre una página con tres tiras ya entintada, y usando como modelos a un chino ataviado con la clásica ropa oriental y sombrero de bambú, y a una chica rubia con chaqueta de tweed de espaldas. Queda claro que esta instantánea está hecha con tintes propagandísticos, puesto que el autor sostiene la página terminada, y no sería lógico que mantuviera a sus modelos petrificados tanto tiempo. Pero tiene un gran valor histórico y documental al enseñarnos los materiales de trabajo de Caniff, como esa mesa de luz o los pupitres donde engancha el papel, además de los tinteros o ese calendario tan necesario para no fallar en las fechas.
El principal atractivo de este cuarto libro es el enfrentamiento entre las dos divas de las viñetas, la pirata Burma y Dragon Lady, que no defrauda las expectativas. Es curiosa la manera en la que Dragon Lady regresa a escena, “reviviendo” gracias al maquillaje que le aplica Burma.
Otro aspecto curioso de las historias aquí contadas es la casi total ausencia de Pat Ryan a lo largo de muchas páginas, lo que dará más protagonismo a Terry Lee, que se mostrará más maduro a como lo vimos en anteriores peripecias, al tomar el rol de su compañero extraviado en muchas situaciones peligrosas. También lo veremos embelesado por Burma, algo que no irá mucho más lejos al ponerlo ésta en su sitio.
Burma, de nombre real desconocido, es una timadora, ex pirata y cantante de buen corazón, que se ha cruzado en varias ocasiones con la cuadrilla. Buscada por la ley, para escapar de ellos no dudará en aparentar ser otra persona, como vemos en el tercio final del libro. Burma también mostrará su encaprichamiento por el guapo Pat Ryan y sufrirá en la sombra que el verdadero amor de Pat sea Normandie, ausente en este tomo.
Otro villano recurrente será el conde Klang, que mantiene bajo vigilancia en una cabaña a Dragon Lady. Cuando entra en escena la villana, saltarán chispas entre las dos mujeres y seremos testigos de los mejores momentos de «Tambores de guerra«. Ellas deberán aliarse, pero siempre al quite para traicionarse. Como si de Bette Davis y Joan Crawford se tratara (por el odio que se profesabqn tras el rodaje de «¿Qué fue de Baby Jane?«), o de Marlene Dietrich y Greta Garbo (por lo del amor sáfico), su relación nos deja momentos impagables y frases como: “¡La rubia hace sonidos no muy distintos al gemido en celo del felino!” o “¡Ese cubo de hielo piel es tan retorcida que nunca se siente sola! ¡Si alguna vez se casara, su marido probablemente la demandaría por usurpación de sus propios afectos!”. Llegando al clímax en la página 87, donde se nos muestra la escena completa de la que una viñeta se ha usado para adornar la portada de este tomo.
Tras esfumarse Dragon Lady, Terry, Burma y Connie deciden regresar a la civilización siguiendo las vías ferroviarias, donde serán testigos del bombardeo de un tren. En los restos del mismo hallarán a una niña inglesa a la que deberán devolver a su padre. Átense los machos porque esta niña es lo más repelente que se puede encontrar en un cómic (más que Tony Sandhurst, visto en el anterior tomo), una auténtica “chinche” (así la llaman en la traducción), basada en sus rasgos en la rica heredera Gloria Vanderbilt, y que intentarán acabar con la paciencia de Terry y compañía.
Milton Caniff crea historietas más complejas, siempre con el punto de mira de guardar la acción para las páginas a color dominicales, y el desarrollo de personajes para las diarias. En cuanto al arte, el autor se sigue superando conforme avanzan los años, con una narración secuencial, ambientación y modelado de personajes sublime.
En las páginas finales, aparece un artículo de Rafael Marín titulado «Sin fronteras: del ordenador al lector«, donde nos explica el trabajo del equipo creativo español detrás de las tiras de la colección Sin Fronteras. Muy interesante todo lo que nos cuenta.
«Terry y los Piratas» es la joya de la corona de las tiras de prensa, siempre recomendable.

Terry y los piratas (1936-1937): Tambores de guerra.
Autor: Milton Caniff
Fecha de publicación: Junio de 2020
ISBN: 978-84-17956-45-5
Formato: 28×21,5cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 176
Precio: 29,90 euros