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Entre medidados de los años ochenta y principios de los noventa tres películas del director Joel Schumacher sirvieron para presentar una nueva hornada de jóvenes actores que se postulaban para reinar el Hollywood del futuro. Jason Patric, Kiefer Sutherland, Julia Roberts, Kevin Bacon, William Baldwin, Emilio Estevez, Andrew McCarthy, Rob Lowe, Demi Moore, Corey Feldman o Andie MacDowell formaban parte del reparto de «The lost boys«, «Línea Mortal» y «St. Elmo, punto de encuentro«, y seguramente solo Julia Roberts ha alcanzado realmente el Olimpo del séptimo arte, aunque casi todos los otros nombres que hemos mencionado ocuparon posiciones de relevancia y formaron pare del elenco de películas de prestigio. Muchos de ellos formaban parte del llamado ‘Brat Pack‘, literalmente ‘Pandilla de mocosos’, que señalaba principalmente a los actores y actrices de dos películas específicas del año 1985 («El Club de los Cinco» de John Hughes y «St. Elmo, punto de encuentro» de Joel Schumacher).

En «St. Elmo, punto de encuentro» («St. Elmos Fire«) Joel Schumacher, director y co-guionista con Carl Kurlander, nos contaba como un grupo de íntimos amigos que acaban de terminar sus estudios en la Universidad de Georgetown, en Washington D.C., debían salir al mundo real y enfrentarse con los problemas de la vida: el mujeriego Billy (Rob Lowe, ganador del Razzie a peor actor secundario), el aspirante a escritor Kevin, la alocada y cocainómana Jules, el ambicioso Alec, la romántica Leslie, la inocente Wendy y Kirbo, que se ha obsesionado por la bellísima Dale. Sus nuevas relaciones sociales y laborales causan conflictos que ponen a prueba su antigua amistad, aunque todos ellos se aferran al cariño, a la estabilidad y a la seguridad que siempre les ha ofrecido el grupo de amigos y el bar donde se reúnen.

Esta película, melancólica y algo empalagosa, que puede calificarse como ‘película generacional’ para los jóvenes de los ochenta tal y como lo fue «Reencuentro» algunos años antes o «Beautiful Girls» lo fue para los de los noventa, fue el primer éxito comercial de Joel Schumacher, un director que desmostró ser capaz de lo mejor («Jóvenes ocultos«, «Línea mortal» o «Un día de furia«) y también de lo peor (la mayor parte de su filmografía, sobretodo sus incursiones en el universo cinematográfico de «Batman«).

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