Adrian Tchaikovsky es uno de esos autores que, aún sin tener publicadas sus mejores obras en castellano, está llamando la atención de los lectores. Con sólo dos títulos publicados «Spiderlight» es su carta de presentación en el género de la fantasía, y lo cierto es que entra por la puerta grande.

Spiderlight
Adrian Tchaikovsky
Traducción: Alexander Páez
Alethé Ediciones
ISBN: 9788491645566
328 páginas
Rústica con solapas
20.90 €

La Iglesia de Armes de la Luz ha combatido contra las fuerzas de la oscuridad durante más tiempo del que nadie recuerda. La gran profecía ha augurado que un grupo de rebeldes, liderados por una alta sacerdotisa, derrotarán al señor oscuro Darvezian, armados con su ingenio, la bendición de la Luz y un artefacto robado a la despiadada Reina Araña.

El viaje será largo, duro y plagado de peligros. Los aliados se volverán enemigos, los enemigos se convertirán en aliados. Y el señor oscuro espera, siempre espera…

Adrian Tchaikovsky es un escritor británico de fantasía y ciencia-ficción que viene sonando con fuerza desde hace un tiempo y que ya ha visto publicado dos trabajos en España: Herederos del Tiempo por parte de Alamut y Spiderlight, por parte de Alethé. Personalmente os diré que tenía muchas ganas de descubrir qué tenía de cierto la buena fama del británico, así que me hice con un ejemplar de Spiderlight (porque últimamente me apetece más leer fantasía que ciencia-ficción, aunque Herederos del Tiempo está en mi lista, para cuando consiga reducir notablemente la pila de lectura pendiente) y comencé a leerlo.

Spiderlight puede parecer uno de esos libros de fantasía juvenil que Timun Mas publicaba años atrás: un grupo de aventureros de la Luz que pelean contra criaturas de la Oscuridad y, bueno, arrasan con todos sus enemigos mientras intentan cumplir la profecía que les permitirá acabar con el Señor Oscuro, la principal amenaza a la que se enfrentan. Era, como decía, una novela típica que, sin embargo, poco a poco se va desligando del concepto clásico y va tomando otras pintas: para empezar vamos viendo que nuestros héroes, nuestros protagonistas, bueno, no son tan puros de espíritu como aparentan, e incluso alguno de ellos podría pasar como agente de la Oscuridad. Vamos, que más que un grupo de héroes me recuerda a mis partidas de rol, cuando mis amigos y yo nos convertíamos en auténticas máquinas de matar monstruos.

Pero conforme avanza la trama de Spiderlight Adrian Tchaikovsky le va añadiendo tonalidades, y personalidades, a los personajes, haciendo que, en su misión divina, acojan a un monstruo arácnido transformado en humano (o casi) entre ellos y que este mismo personaje, Nth, sea el que vaya mostrando los matices de los personajes, y de la Humanidad en general, hace que la novela crezca, que se desarrolle una trama que no nos esperábamos, dudando de si los héroes de la Luz son mejores que los de la Oscuridad, dudando de la concepción maniquea de la propia fantasía.

Pero ahí no acaban las sorpresas y es que hacía el final de Spiderlight Adrian Tchaikovsky nos vuelve a entregar una gran, y grata, sorpresa que permite redondear la trama, que permite que veamos que todo este camino de dudar entre el Bien y el Mal, entre las motivaciones de ambos, tiene un sentido, que todo cuadra y aunque me hubiese gustado que el final se hubiese extendido unas pocas páginas más no puedo evitar pensar que Tchaikovsky me ha ganado y que más me vale ir ahorrando para adquirir Herederos del Tiempo y todo aquello que se publique con su firma porque estamos ante un autor diferente, que no sólo nos entrega una fantasía darkgrim, sino también es capaz de sorprendernos totalmente.

Por cierto, la edición de Alethé me parece genial, me gusta el detalle de la nueva portada y que no haya ni un solo error en todo el texto.

En definitiva, Spiderlight es un soplo de aire fresco en el mundo de la fantasía que se une a la corriente de fantasía oscura que algunos autores vienen tocando desde hace un tiempo pero que también sabe jugar a sorprender al lector.