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Hablar de Pixar es casi siempre hablar de excelencia en el terreno de la animación porque todas las películas y sus guiones están cuidadas al detalle y vuelve a ser el caso. Además en  «Soul» han sido muy ambiciosos porque han querido hablar de temas trascendentes como la muerte o tan humanos como la pasión por la música y lo han hecho de una manera entretenida, asequible para mayores y pequeños y con el ya habitual despliegue de aciertos tanto en lo meramente visual (una animación divertida e imaginativa que explora nuevos formatos más «abstractos» como hacían «Del revés» o «Coco») como en lo musical (sugerente banda sonora empapada de jazz). Es imposible no sentirse atrapado por la historia y seguirla con sumo interés, pero (y aquí me desmarco con una opinión meramente subjetiva) algo a mí no me termina de funcionar lo suficiente para elevar esta película al podium de mis pelis de animación favoritas. Quizás sea que en su ambición por ser muchas cosas a la vez no acaba de ser una aventura, ni una comedia, ni un musical, ni una historia romántica, ni un relato del más allá, ni una película infantil….Es todo eso a la vez y en tamaño maremágnum la chispa de la emoción que sí he encontrado en otros títulos de la casa aquí no la encuentro. Como pasa cuando dejas a una novia que te gusta pero no es para tí: «El problema no eres tú, soy yo». En los óscars consiguió 2 estatuillas como mejor película de animación y mejor banda sonora.