Alamut nos ofrece, con “Sólo el Acero” de Richard Morgan, una nueva saga de fantasía adulta dispuesta a retorcer aún más los tópicos de la fantasía y a sorprendernos con su exquisita mezcla de fantasía y ci-fi (con predominio absoluto de la fantasía). Un libro muy recomendable.

"Sólo el Acero" (Richard Morgan, Alamut)Sólo el acero
Richard Morgan. 
Título original: The Steel Remains. 
Traducción: Manuel de los Reyes. 
Ilustración de cubierta: Larry Rostant. 
Diseño de cubierta: Alejandro Terán. 
416 págs. 
Rústica con solapas. 
ISBN: 978-84-9889-070-9
21,95 euros

¿Qué es de los héroes cuando las guerras terminan?

Para Ringil Ojos de Ángel, la posguerra han sido largos años exiliado, ganándose el pan con el relato de sus hazañas mientras su espada, la legendaria Críacuervos, cuelga olvidada sobre la chimenea.

Para Egar el Matadragones, el triunfal retorno a las estepas como señor de su clan nómada está marcado por la nostalgia que siente por los tiempos felices pasados como mercenario en el civilizado Imperio.

Y en ese mismo Imperio, la mestiza Archeth, dejada atrás por su raza desaparecida, sirve al emperador e intenta en vano mantener en funcionamiento la tecnología abandonada.

Algo empieza a moverse, sin embargo, en su mundo rodeado por un anillo. Ringil es reclamado por su noble familia, que lo había repudiado, para que rescate a una pariente de los traficantes de esclavos. Egar es objeto de conspiraciones, inspiradas por los dioses, para apartarle de la jefatura de su clan. Y Archeth debe investigar el ataque a una guarnición costera del Imperio, realizado con armas que en teoría no deberían existir.

Los caminos de los tres viejos camaradas de guerra volverán a cruzarse, y entonces sabrán por fin si su tierra puede ser realmente apta para los héroes.

De un tiempo a esta parte la fantasía está madurando, yendo un paso más allá de lo que venía a ser el “viaje del héroe”, la epopeya que le lleva a crecer, madurar y derrotar al villano. Personalmente comencé a palpar esos comienzos con Añoranzas y Pesares, de Tad Williams, (curiosamente Alamut acaba de publicar Shadowmarch, del mismo autor, libro al que estaremos atentos), donde el héroe las pasaba realmente canutas, donde la historia se volvía algo más cruda. Esa trilogía me permitió avanzar un pasito como lector y buscar algo de “fantasía más adulta”, algo que era más complicado en aquellos momentos y que ahora se ha vuelto más habitual, gracias en gran parte al éxito de Canción de Hielo y Fuego, aunque no es menos cierto que la Saga de Malaz, la Primera Trilogía, Las Monarquías de Dios, etc, también han abonado un camino que ahora transitan muchos autores con gran acierto. Sólo el Acero es una novela, primer libro de la trilogía “A Land Fit For Heroes”, que ha cosechado un gran éxito de crítica y ventas y que nos ha llegado de la mano de Alamut en una gran edición.

¿Qué nos ofrece Sólo el Acero?

Pues, como bien indica el resumen, veremos las vidas de tres veteranos contra el Pueblo Escamoso; Egan el Matadragones, Ringil “Ojos de Ángel” Eskiath, y Archeth Indamaninarmal, que años después intentan encontrar su lugar en un mundo que no acoge de buen grado a los héroes de tiempos pasados, un mundo que, paradójicamente, se ha vuelto más oscuro y sucio, en un paralelismo con la guerra de Vietnam (y, en general, contra cualquier guerra) que no nos pasará desapercibida. “Yo no luché para esto” es una de las ideas que subyacen en la novela y que el propio Ringil llegará a pronunciar al ver cómo se ha corrompido su hogar y cómo son tratados los veteranos de las guerras contra el Pueblo Escamoso. Hay pues, por sorprendente que pueda parecer, un fuerte componente antibélico, personificado por la figura de Ringil, aunque compartido también por Egan y Archeth, quienes ven cómo sus valores han cambiado en el caso del primero o cómo su gobernante no es digno del sacrificio de sus soldados (y mejor no hablemos de gobernantes dignos porque entonces podríamos hablar de la situación actual española y no es plan). Lo que convierte a Sólo el Acero en un libro especialmente adulto y maduro, capaz de romper tópicos y denunciar la sociedad a través de una fantasía muy entretenida y bien ambientada.

Y es que Morgan, además, aprovecha para dar unas pinceladas de ci-fi, ya que este mundo humano viene siendo visitado/ocupado por otras razas más avanzadas como los kiriath o los dewan, que han utilizado como aliados o peones a los humanos y que, tras la marcha de los primeros, parece una fruta madura lista para caer en manos de los dewan, una nueva era se acerca y mientras la tecnología kiriath se oxida los humanos deberán luchar por ser la especie predominante, sin ayuda de otras razas.

"Sólo el Acero" (Richard Morgan, Alamut)

A pesar de ser un libro antibélico Morgan se recrea en la épica de las batallas contra el Pueblo Escamoso (otra raza que buscó conquistar y destruir), la batalla más mencionada es la de la de Quebrada del Patíbulo, pero se mencionan muchas otras, en una demostración palpable de imaginación y derroche por parte de un autor que es capaz de obviar en gran medida material que, en otras manos, hubiese dado para uno o varios libros y que aquí se utiliza para ambientar y definir con maestría a una trilogía de personajes que os enamorarán.

No podemos dejar pasar un tema importante en este libro: el tratamiento de la homosexualidad, dos de los tres portagonistas son homosexuales (a cambio tenemos un bárbaro muy macho, para que los heteros no se sientan excluidos) y Ringil es, sin duda, la punta de lanza con la que Richard Morgan viene a decirnos que se puede ser un héroe y ser homosexual (o “comepollas” como le llaman en varias ocasiones), Ringil no sólo es homosexual, sino que no lo oculta, lo muestra y disfruta, en pleno disfrute de sus preferencias sexuales. Puede que haya lectores que encuentren molestas las escenas sexuales, a ellos les preguntaría si también encontrarían molestas estas escenas si fuesen heterosexuales. No es que disfrute leyendo una escena homosexual, pero si Morgan convierte a Ringil en un personaje que sabe defender su sexualidad, sin que ello le reste un ápice de heroicidad y dignidad, no veo porqué debería molestarnos.

Otro tema del que no habíamos hablado es el de las drogas, de los tres protagonistas dos no tienen reparo alguno en consumir drogas en incluso, en los momentos finales del libro, la droga es necesaria para que Ringil pueda combatir como antes. Es curioso ver cómo alcohol y drogas están “mejor” vistos en la literatura que en el cine o la televisión…

Y vamos acabando ya, no sin antes comentar que, sin duda, uno de los puntos fuertes del libro es que utilicemos la visión de tres veteranos de la guerra para ver lo corrupto que está el mundo creado por Morgan, de verdad, es el punto fuerte del libro.

En cuanto a la edición de Alamut habría que decir que me encanta la portada (aquí tenéis tres portadas más de ediciones extranjeras de Steel Remains pero creo que la portada de Alamut es la mejor), que la calidad de la traducción, maquetación, etc, es impecable y que la relación precio/número de páginas está muy bien. Vamos, que no se le puede poner otra pega que el no contar con edición digital.

Así que si eres un amante del género de la fantasía adulta, si besas los pies de autores como Rothfuss, Abercrombie, Martin, etc, sin duda Sólo el Acero es un libro que os entusiasmará.