Aún a costa de ganarme enemistades y antipatías he de afirmar que no hay héroe más aburrido en el universo de Marvel Comics que el Capitán América, con esos valores tan inflexibles, esa moral caduca, ese perfil plano y sin aristas, una luz brillante sin negativo oscuro. Steve Rogers necesitaba al Soldado de Invierno para poner algo de gris en esa intachable moral, y Ed Brubaker no dudó en llevar a cabo esa arriesgada, pero aplaudida, jugada. E incluso el universo cinematográfico convirtió esa idea una pieza clave.

La etapa completa de Ed Brubaker al frente del personaje cuyo destino cambió para siempre. James Barnes ha sido Bucky y Capitán América, pero ahora ha de recuperar el papel de Soldado de Invierno, con el objetivo de purgar las culpas de un pasado que nunca ha dejado de perseguirle. Su amante, la Viuda Negra, le acompañará en una misión que le llevará a encontrarse con los terribles hombres a los que él mismo entrenó.

Sin duda el guionista Ed Brubaker es un genio, y de los pocos capaces de ir un poco más allá de lo que antes se ha ido, de cruzar líneas rojas (y que en Marvel Comics le digan que sí), a atreverse a lo que nadie se ha atrevido. En su caso, resucitar a Bucky, el primer compañero del Capitán América, su side-kick allá por la Segunda Guerra Mundial, y convertirlo en un personaje más interesante que el propio protagonista de la serie.
Corría el año 2005 cuando Brubaker nos descubrió que durante más de cincuenta años, durante los peores años de la Guerra Fría, la Unión Soviética tuvo un agente encubierto implacable, un operativo infalible, un indetectable asesino conocido como el Soldado de Invierno y su verdadera identidad escondía el mayor y más sorprendente secreto del Universo Marvel: Bucky Barnes seguía vivo.
Sí, ya me imagino que muchos estaréis pensando que eso no era tan difícil, y que la idea de Ed Brubaker no tenía nada de original, que muchos otros habían recorrido esta senda con anterioridad, pero os equivocáis. De la mano de Brubaker, y con la irrupción de James Barnes como el Soldado de Invierno, Steve Rogers se convirtió un personaje dotado de más vida que de la que venía demostrando en los últimos años y, a su vez, Bucky se convirtió en todo un (re)descubrimiento. Muchos podrían haberlo intentado, pero solamente Ed Brubaker, y los dibujos de Steve Epting, consiguieron convertir en un hito el regreso del side-kick. ¡Incluso esta idea se tomó como base para la película «Capitán América: El Soldado de Invierno» del MCU!

El tomo integral de «Soldado de Invierno de Ed Brubaker«, un Marvel Omnibus de más de trescientas páginas que recopila los catorce primeros capítulos de la cabecera «Winter Soldier» publicadas entre los años 2012 y 2013, nos cuenta como Bucky Barnes cuenta con otra oportunidad tras haber sido dado por muerto en su enfrentamiento contra la Serpiente. Y ya van tres. Ha sobrevivido a la muerte otra vez, igual que ya sobrevivió a la manipulación, a la pérdida de la identidad y a una vida repleta de asesinatos en nombre del comunismo. James Barnes ha sido Bucky Barnes, el Soldado de Invierno, de nuevo Bucky y, durante un tiempo, el Capitán América, pero ahora volverá a la clandestinidad y a las sombras, con el objetivo de purgar las culpas de un pasado que nunca ha dejado de perseguirle.
A lo largo de los tres apasionantes arcos argumentales que se encuentran reunidos en este tomo («El invierno más largo«, «Flecha rota» y «La caza de la Viuda Negra«), James Barnes y la Viuda Negra se veran inmersos en una misión que les llevará a encontrarse con tres agentes durmientes soviéticos que han despertado de su letargo, hombres terribles que el mismo Soldado de Invierno entrenó para convertirse en máquinas de matar y que ahora sirven a propósitos tan sorprendentes como apoyar un intento de golpe de estado en Latveria. Luego, con la mente de Natasha Romanov dominada por uno de sus enemigos, en un arco que sirve de epílogo a la labor de Ed Brubaker al frente de la colección, el Soldado de Invierno afrontará la búsqueda de la redención frente a un rival escurridizo y taimado que sólo busca venganza en un mundo que ya no es el suyo, y que obligarán a James Barnes tomar dolorosas decisiones, desde traicionar a sus amigos hasta poner en riesgo la vida de sus compañeros para salvar la de su amada.

El estilo realista de los dibujantes Butch Guice y Michael Lark le viene como anillo al dedo a los duros y crudos guiones del norteamericano Brubaker, que, salvo la breve aparición de un taimado Doctor Muerte, prescinde de grandes supervillanos y sumerge al lector en una historia clásica de espías, de tono oscuro y realista, que podrían haber firmado John Le Carre o Tom Clancy en los años ochenta. Es un elaborado trabajo alejado del estilo ‘decompressive storytelling‘ que nos ofrece un gran estallido inicial, varios números de relleno y un gran acontecimiento final, pues en el integral de «Soldado de Invierno» cada página es importante, cada diálogo tiene valor, y cada paso hacia adelante tiene coherencia en el camino del que fuera compañero del Centinela de la Libertad. Un hombre que lucha contra los fantasmas de su vida anterior, que tiene una alma cargada de pecados y unas manos manchadas de sangre, y que en manos de un guionista menos capaz (¡hola, Rick Remender!) no tardó en ver como su colección en solitario echaba el cierre.

El tomo de Panini Cómics, que forma parte de la colección Marvel Omnibus que recopila grandes títulos en un único volumen, arcos autoconclusivos, en tapa dura y a gran tamaño, es una oportunidad única para descubrir uno de los mejores trabajos de Ed Brubaker en La Casas de las Ideas, una obra alejada de los grandes eventos que caracterizan a la mayoría de cómics de la editorial, con un estilo muy cinematográfico repleto de acción y espionaje

Soldado de Invierno de Ed Brubaker.
Autores: Ed Brubaker, Butch Guice y Michael Lark
Edición original: «Fear Itself» núm. 7.1 y «Winter Soldier» núms 1 a 14
Fecha de publicación: Noviembre de 2020
ISBN: 9788491679998
Formato: 18,3×27,7cm. Tomo en tapa dura. Color
Páginas: 336
Precio: 35,00 euros