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Cesc Gay adapta a la gran pantalla su obra teatral «Los vecinos de arriba» y enfrenta en una cita entre vecinos, al modo de Roman Ponalski en «Un dios salvaje» (2011), a dos matrimonios de lo más dispar con cuyas diferencias logra  la sonrisa primero y la carcajada después. No sería posible película tan entretenida basada sólo en diálogos si no fuera por un cuarteto de actores en auténtico estado de gracia, aunque declaro mi debilidad en esta ocasión por una Griselda Siciliani que a mi juicio está inmensa (y que eso no desmerezca el fantástico trabajo de todos). Equívocos, comparaciones, filias y fobias destapan las miserías del matrimonio protagonista, que entra en combustión en contacto con sus vecinos, pero lejos de ser una película agria o dramática es más bien todo lo contrario y proporciona un rato muy divertido que sabe a poco. Alberto San Juan consiguió el Goya como mejor actor de reparto y obtuvo 5 nominaciones más (mejor película, actor principal, actriz revelación y guión adaptado).