Tercera entrega de las nuevas “Secret Wars” y ya os garantizo que la serie merece la pena, tanto como para que yo haya recuperado la sana costumbre de ir a una librería especializada en cómics a gastarme el dinero que no tengo. Muchas “gracias” por ello señores Jonathan Hickman y Esad Ribic.

Secret Wars nº. 03

Edición original: Secret Wars 3 USA
Guión: Jonathan Hickman
Dibujo: Esad Ribic
Color: Ive Svorcina
Formato: Comic-book, 40 págs. a color.
2,95€

¡Sigue el mayor evento de la historia del cómic! Todos los diablos bailan. Disponible edición con cubierta de Alex Ross y edición con cubierta alternativa.

Después de postergarlo durante unas semanas al final no pude resistirme más y comencé a leer el tercer número de Secret Wars, una serie que no sólo está homenajeando lo visto en las clásicas sino que que las está superando ampliamente. Este número, al contrario de lo visto en los dos primeros, es bastante más pausado, de “toma de aire”, de analizar la relación que une a Extraño y Muerte, de descubrir secretos como quién sobrevivió al colapso de los universos 610 y 616, de qué ha sido de ellos, de otros seres que también han llegado del universo clásico, pero con unas ansías distintas a las iniciales.

Lo cierto es que hay que aplaudir a Hickman porque la dinámica que se establece entre Extraño y Muerte me parece fundamental para demostrarnos que, a pesar de haber “aterrizado” en este mundo hace 3 números el “mundo de Muerte” lleva ya unos 8 añitos dando guerra, la relación entre ambos personajes está más que estabilizada, así como la que une a Muerte y Susan Storm, por ejemplo. Es un mundo completamente nuevo y diferente al que llegan unos nuevos personajes, aquellos que lograron sobrevivir al final de todo. 

Y si a eso le sumas que hay otros “invitados” a la fiesta que parecen dispuestos a disputar el trono a Muerte (o a lo que sea) pues la cosa se pone genial, y como extra tenemos el homenaje a las Secret Wars clásicas cuando Muerte se despoja de su máscara para mostrar un rostro absolutamente horrible. 

No puedo dejar de mencionar la comparativa entre las clásicas y las nuevas Secret Wars, pero si algo lo ejemplifica a la perfección es, sin duda, el apartado artístico, y es que el trabajo de Esad Ribic está muy por encima del de Mike Zeck al que supera en todos los aspectos posibles… y, curiosamente igual en el tema del entregar a tiempo, y es que a ambos les pilló el tren. 

En cuanto a la impecable edición de Panini decir que, finalmente, me he decantado por la edición de Alex Ross porque… dibuja de maravilla, y esto me obligará a comprarme el primer número (que tengo cortesía de Akira Cómics) por aquello del completismo, pero es que la presentación es tan bonita, con estas portadas de lujo, que es inevitable el caer. Por cierto, se agradece que se incluya todos los extras del mundo a modo de portadas.

En definitiva, estamos ante el cross-over definitivo, Marvel ha cogido lo mejor de las SW clásicas, de Crisis en Tierras Infinitas y de la Era de Apocalipsis y nos ha regalado esta joya que me obliga a acudir de nuevo a mi librería especializada (que no es poco) y que me ha hecho el regalo de sentirme de nuevo como un crío, a ver si me pillo el cuarto número cuanto antes…