Con el paso de los números se vuelve complicado decir algo nuevo y original sobre “Sandman“, con “Fábulas y Reflejos“, su sexta entrega, es una nueva demostración de calidad narrativa por parte de Neil Gaiman y, de nuevo, una gran lectura que recomendamos desde Vía-News.

 

https://www.via-news.es/images/stories/comic/ecc/sandman_num6.jpgSandman #06: Fábulas y reflejos
Edición original: Fear of Falling (Vertigo Preview núm. 1 USA), Sandman núms. 29 a 31, 38 y 39 USA, Sandman Special núm. 1 USA, y Sandman núms. 40 y 50 USA
Guión: Neil Gaiman
Dibujo: Kent Williams, P. Craig Russell, Jill Thompson, Shawn Mcmanus, Bryan Talbot, John Watkiss, Duncan Eagleson, Stan Woch
Tinta:
Color: Daniel Vozzo, Steve Oliff, Sherilyn Van Valkenburgh
Formato: Libro cartoné, 256 págs. a color
17,95€

En esta nueva entrega de la aclamada serie ideada por Neil Gaiman, se recopilan diferentes historias cortas protagonizadas por Morfeo y su disfuncional familia. A destacar, La canción de Orfeo y Ramadán, con la que P. Craig Russell conquistó el Premio Eisner 1994 al Mejor Dibujante.

Hay veces en las que hacer la reseña de un cómic puede resultar tan sencillo como decir “es una auténtica maravilla, uno de esos trabajos que demuestran la capacidad del género para deslumbrar y transportar al lector a toda una miríada de mundos e historias” o, por el contrario se vuelve tan complicado como podría ser el intentar definir porqué Neil Gaiman es el Rey de los Sueños y el hacedor, por excelencia, de historias faéricas. Por suerte no es necesario responder a la segunda cuestión ya que basta con seleccionar unos cuantos relatos de su obra como para poder demostrarlo con absoluta certeza: nadie escribe como Gaiman y nadie se mueve en el mundo faérico como él, sabiendo combinar la belleza de las hadas con su crueldad y despreocupación por sus actos con la quintaensencia de la humanidad, trasladando esas historias a cualquier momento temporal que desee.

En Sandman. Fábulas y reflejos asistimos a un recital por parte del británico, desde la magistral “Miedo a caer” (creo que fue la primera historia de Sandman que leí, o al menos la primera que recuerdo, con un Kent Williams que clava cada viñeta), pasando por “Termidor” (un viaje a la Revolución Francesa que la utiliza de marco por el que se mueve una antepasada de John Constantine), “August/Agosto” (conociendo así la historia de César Augusto, sucesor y sobrino-nieto de César, al más puro estilo Sandman y con un Bryan Talbot como invitado de lujo a los lápices) hasta llegar a “Tres Septiembres y un Enero” absolutamente magistral, una historia que permitirá conocer al Emperador de Estados Unidos: Johsua Norton, una figura apenas conocida fuera de los USA y que Neil Gaiman y Shan McManus rescatan en un relato de auténtica calidad que os tocará la fibra sensible.

Pero es que no se acaba aquí la lección del escritor, después nos ofrece “La caza”, una historia romántica poco habitual sobre la que no diré mucho, en aras de no destapar el final y la sorpresa. Eso sí, merece la pena destacar el trabajo de Duncan Eagleson en los dibujos, su estilo casa perfectamente con el tono de la historia.

Con “Lugares blandos” se recupera un poco la esencia del volumen, al ofrecernos a Marco Polo como protagonista del relato y con un dibujo francamente bueno de John Watkins.

Nos acercamos al final, con una historia en cuatro actos: “La canción de Orfeo” que será la que más interese a los lectores deseosos de conocer en mayor profundidad el entorno familiar de Sandman, veremos qué fue del hijo de Sandman y conoceremos a cierto hermano ausente. Un bello homenaje a Dante que va más allá de lo que el lector se espera, especialmente por ese epílogo.

Y, hablando de familia, no os podéis saltar tampoco “El parlamento de los grajos”, una historia sobre el misterio que ofrece la conducta de los grajos que es utilizada para conocer mejor a Caín, Abel…y Eva, en el país de los sueños y con un soñador muy especial.

Este volumen aún guarda un as en la manga, y casi nada, el regreso de P Craig Russell a la serie, en una historia que comienza como un cuento de hadas… y acaba como un cuento de humanidad truncada. Una historia agridulce que nos llegará al corazoncito y por el que recibió el Eisner a mejor dibujante, no es de extrañar.

Así que, ¿con qué explicación os quedáis? ¿La corta o la extensa? Porque, en el segundo caso, os confesaré que me he visto obligado a resumir, y mucho, el porqué Neil Gaiman es el mejor narrador de historias faéricas. Puede que dudéis de mi palabra, pero no dudéis de entre Fábulas y Reflejos encontraréis respuestas, tal vez no a vuestros anhelos. Pero sí unos hechizos que tejerán vuestros corazones con el hilo de los sueños.