Las precuelas empiezan a ser un producto habitual en el mercado literario (y cinematográfico), pero «Wicked. Memorias de una Bruja Mala» de Gregory Maguire es algo más que una simple revisión de un personaje secundario del clásico infantil «El maravilloso mago de Oz» de Frank L. Baum. Es un magnífico ejemplo de buena literatura fantástica para adultos.

image1«Wicked. Memorias de una Bruja Mala» («Wicked, the life and times of the wicked witchs of the best» en su versión original en inglés) es un relato de la vida y obra de Elphaba, la Malvada Bruja del Oeste de «El maravilloso mago de Oz», escrito por el norteamericano Gregory Maguire que ha vendido más de un millón de ejemplares desde su lanzamiento en el año 1995 y que ha vivido una adaptación musical (con letra y música de Stephen Schwartz y dirección del ganador de un premio Tony Joe Mantello) que ha sido estrenada con abrumador éxito en Londres y Nueva York.

Su autor, Gregory Maguire, nació en 1954 en Albany (EEUU) y es graduado en Literatura Inglesa y Americana. Su bibliografía es extensa, y de la serie dedicada al mundo de Oz podemos encontrar, además de «Wicked», su secuela «Hijo de Bruja» («Son of Witch») y la reciente «Lion Among Men». En total, varias novelas para adultos («Confessions of an Ugly Stepsister», «Lost» o «Mirror Mirror») y una docena de libros infantiles forman parte de su curriculum. Entre estos últimos destaca la saga «The Hamlet Chronicles», formada por siete volumenes. Además es relevante su labor como crítico literario para el New York Times, en su sección dominical Book Review.

El original a partir del cual Maguire encaja su propia historia es «El maravilloso mago de Oz», la obra maestra de la literatura infantil de Frank L. Baum ilustrada por W.W. Denslow y publicada por la George M. Hill Company en Chicago en 1900, que vivió trece secuelas escritas por el mismo Baum y más de veinte de Ruth Plumpley Thompson, tres de John R. Nail,… y muchísimas más, además de adaptaciones cinematográficas varias, teatrales,… pero nunca una precuela que revisitara el contenido de la historia primigenia de la serie.

La premisa de «Wicked. Memorias de una Bruja Mala» es interesante: coger al personaje secundario de un cuento infantil, al malo de la narración, al antagonista del personaje principal, y analizar su origen, sus motivaciones, dar una vuelta a la tuerca de la historia y revisar lo narrado desde una visión adulta y contemporánea.

«Wicked. Memorias de una Bruja Mala» es la biografía novelada de Elphaba, hija de un devoto reverendo unionista y una noble heredera de alta alcurnia de carácter rebelde, que nace con una singular pigmentación verde de la piel, unos afilados dientes y un irascible carácter, que desaparecerá con el tiempo junto con la agresiva dentadura. Maguire nos permite acompañar a esta extraña mujer durante toda su vida desde su nacimiento en Munchkinland y su complicada infancia en el pantanoso país de los Qualdings, pasando por su época de estudiante en la Universidad de Shiz y sus relaciones de amistad y compañerismo con un heterogéneo e incondicional grupo de amigos, todos ellos personajes secundarios sumamente interesantes, hasta sus ideales políticos ejemplificados en la liberación de los Animales, su lucha contra la injusticia que encarna el Mago de Oz, pasando por el amor, la soledad y la necesidad de perdón. La historia finaliza allí donde Frank L. Baum estableció que terminaba, en el encuentro de la Malvada Bruja del Oeste con la perdida niña de Kansas llamada Dorothy, pero constatando que la realidad siempre es más compleja de lo que parece, las cosas no siempre son lo que parecen y que las historias siempre las escriben los vencedores. En conclusión, «Wicked. Memorias de una Bruja Mala» plantea la relatividad de la verdad, las múltiples posibilidades que ofrece una misma historia cuando se mira desde distintos puntos de vista.
Maguire incluso se permite el lujo de dejar algunos interrogantes abiertos (¿qué sucedió en el Club de Filosofía?, ¿qué les pasó a Sarima y sus hijos?, ¿quién y cómo es Caparazón, eternamente escondido y jamás mostrado? o ¿cuál fue el destino de Fiyero?, entre muchos otros) esparcidos a lo largo de las más de quinientas páginas del libro que reaparecen de vez en cuando en el relato para alargar la incógnita y esparcir pequeños pero insuficientes datos aclaratorios.

El personaje principal y centro de toda la historia narrada en «Wicked. Memorias de una Bruja Mala» es Elphaba, nacida verde a causa de una desconocida patología dérmica y con un terrible (y justificado) pánico al agua. Es una mujer arisca, rebelde, atormentada, iconoclasta, atea, revolucionaria (¿terrorista?), que renuncia al amor hasta que lo descubre, que no cree en la pasión hasta que cae en ella, que no entiende de compromisos hasta que encuentra una causa por la cual luchar. Al contrario de la bruja encarnada por la actriz Margaret Hamilton en la versión cinematográfica de «El Mago de Oz» de 1939, de escasa belleza y un abuso del maquillaje y la caracterización, la Elphaba de Maguire tiene su particular belleza, interior y exterior, y no renuncia al sexo ni a su propia feminidad. Elphaba es humana e imperfecta. Ni buena ni mala. Toma sus propias decisiones y acepta las consecuencias que estas conllevan. E, ironía del destino, es conocida como la Malvada Bruja del Oeste solamente porque su moralista hermana pequeña Nessarose, regente del secesionado país de los Munchkins, ha recibido el sobrenombre de Malvada Bruja del Este por su tiránica manera de gobernar.

Los personajes secundarios son tan principales como la misma Elphaba, plagados de matices, ángulos oscuros, reversos brillantes y de doble o triple fondo. El Mago, Frex, Nana, la señora Morrible, Fiyero, Nessarose, Glinda, Melena, Sarima, Boq, Nor, Liir,… Cada uno de ellos encarna uno de los caminos que definen la personalidad de Elphaba: el rechazo de su padre, la dependencia de su hermana sin brazos, la inocencia del munchkin Boq, el amor del Fiyero del país de los Winkis, el odio al Mago, el consuelo de Nana, la amistad de Glinda, la culpabilidad en Sarima, el rencor a la señora Morrible,… ¡Ofrecen tantas posibilidades todos ellos! El Mago encarna al malvado real, el objeto del odio, al dictador que depone a la regente de Ozma para imponer sus ideas mediante la fuerza y los poderes militares. La devota Nessarose demuestra una pasión religiosa por la fe unionista que predica su padre que se reconduce a hacia la política cuando asume el poder del país de los Munchkins y representa la eterna carga en la consciencia de Elphaba. La locura religiosa de Frex, que arrastra a su familia hasta los lugares más miserables donde ejercer y predicar como misionero y vive las rarezas y deficiencias de sus dos hijas como castigos divinos. La voluble Galinda, altanera y ególatra mujercita de clase alta en contraposición con la Glinda cómplice, amiga íntima y traicionada… Todos son parte de la estructura sobre la que se sostiene la novela y el esqueleto que forma la personalidad de Elphaba.

El trabajo de Maguire adquiere su máxima brillantez allí donde confluyen los hechos conocidos (relatados por Frank L. Baum y adaptados a la pantalla grande en 1939 por Victor Fleming) con la interpretación y la relectura de los hechos desde otra perspectiva que se narra en «Wicked». Hablamos, evidentemente, de la llegada de Dorothy de Kansas al mundo mágico de Oz, la muerte de la Malvada Bruja del Este o el camino de baldosas amarillas (yellowbrick road) desde el país de los Munchkins hasta la Ciudad Esmeralda. A la manera de la tetralogía de Lawrence Durrell «El Cuarteto de Alejandría», Maguire toma una historia conocida y redibuja los hechos a partir de nuevos datos que desconocíamos, la pule y le da el brillo de la verdad, relatando los acontecimientos desde el punto de vista de otro personaje y narrando, en conclusión, una realidad muy distinta de la que parecía ser. La verdad. La otra verdad. Gregory Maguire nos ofrece en «Wicked. Memorias de una Bruja Mala» otra versión de la historia, mas adulta, profunda y llena de matices. ¡Y encaja!

Después de seguir a lo largo del relato el desarrollo de Elphaba, su paso de la infancia a la adolescencia y de la adolescencia a la madurez, de hacernos cómplices de sus miedos y sus inseguridades, compartiendo su vida difícil, es un ejercicio muy interesante descubrir a una Malvada Bruja del Oeste con argumentos, con motivos, con lógicos y comprensibles deseos de impedir a la dulce Dorothy Gale, calzada con sus zapatos mágicos de rubí (los chapines de rubíes), y sus cuatro acompañantes (el espantapájaros, el hombre de lata, el león,… y el perrito Totó) llegar hasta la Ciudad Esmeralda donde reside el Mago de Oz. El Mal ya no es un valor absoluto y opuesto al Bien. No hay Mal, hay una mezcla equilibrada de motivos que convierten las casualidades en causalidades. La simplemente malvada Elphaba de «El Mago de Oz» es una compleja mujer adulta en «Wicked. Memorias de una Bruja Mala» y sólo una fina linea borrosa separa el bien del mal (en minúsculas). ¿Quién es malo, la bruja Elphaba o el mezquino mundo que la rodea y que la obliga a encerrarse en su propia armadura de indiferencia? Maguire pone en tela de juicio todas nuestras nociones preconcebidas sobre la naturaleza del bien y del mal. ¿Las brujas malas nacen malas o se hacen?

La génesis de la bruja no es una simple biografía de fantasía para adultos sino una historia compleja que mezcla equilibradamente no sólo elcomentado estudio acerca del Bien y el Mal, sino también un análisis psicológico de quienes cruzan la linea que separa ambos conceptos primarios y un thriller político ambientado en un reino, Oz, más parecido a nuestro mundo de lo que hubiese pretendido jamás Frank L. Baum. Gregory Maguire se atreve a preguntarse acerca de todo: la religión, la ciencia, la maternidad, la política, el terrorismo,… Todo asunto particularmente profundo merece su punto de vista dual, y Gregory Maguire ofrece siempre la doble perspectiva: el Bien y el Mal, quien sufre y quien hace sufrir. La fantasía de Oz es una mera metáfora, pero la realidad de lo que se esconde debajo (los poderosos sometiendo a los débiles, las fuerzas policiales abusando de su posición, la riqueza como motivación de acciones malvadas, los débiles siendo dominados,…) es demasiado parecido a nuestra vida cotidiana como para no implicarnos.