Durante los últimos veinte años era posible encontrar artículos, en periódicos y revistas, aquí y allá, sobre un grupo de espabilados que encontraron un punto flaco en la mecánica y las apuestas de los juegos de ruleta para ganar a la banca y amasar una gran fortuna a costa de los casinos de toda Europa. Al final les prohibieron el acceso a la mayoría de ellos. La historia mereció un libro (“La Fabulosa historia de Los Pelayo”) y, como no podía ser de otra manera, una película.

“The Pelayos”, una película dirigida por Eduard Cortés (“La vida de nadie”, “Otros días vendrán”, “Ingrid”) que adapta el libro “La Fabulosa historia de Los Pelayo” de  Iván y Gonzalo García-Pelayo, narra las vivencias reales de la familia de de Gonzalo García-Pelayo que desde principios de los años 90 se especializó en amasar fortuna en casinos de todo el mundo de un modo simple y legal. Este sistema, basado en un sencillo mecanismo de apuestas cruzadas mediante cálculos matemáticos, un método infalible basado en la imperfección de la ruleta, les ganó la enemistad de la mayoría de casinos de medio mundo (en Madrid, Barcelona, Canarias, Amsterdam, Las Vegas, París, Macao, Australia,…) y, aunque no había nada ilegal en su proceder, les cerraron la puerta de acceso en la mayoría de ellos para que no les hicieran “saltar la banca”. La película convierte su historia en una emocionante aventura de un grupo de jóvenes con pocas perspectivas de futuro, a los que se les presenta la gran oportunidad de cambiar su suerte y disfrutar de un modo de vida absolutamente a contracorriente.
Con un ambiente que recuerda a las tres entregas de “Ocean’s Eleven” de Steven Soderbergh, cuenta con un reparto encabezado por el internacional Daniel Brühl, Lluis Homar, Miguel Ángel Silvestre, Oriol Vila, Blanca Suárez, Vicente Romero, Huichi Chiu, Marina Salas y la colaboración especial de Eduard Fernández.
El método, de “baja tecnología”, consistía en evaluar cualquier ruleta durante miles de lanzamientos. Era lógico pensar que ninguna ruleta era perfecta, y que todas podían tener alguna deformación o abombamiento que aumentara las probabilidades de que la bola terminase en un lugar u otro de la ruleta. Simplemente, aumentar las posibilidades de acierto en un juego en el que la banca SIEMPRE gana. Las ganancias del clan de los Pelayo se elevaron a más de 250 millones de pesetas durante tres años y ahora se dedican, entre otras cosas, al póker por internet.

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