Pon un James Bond en tu vida. Así de simple: cuando parecía que todo lo que se podía contar en el universo de «Star Wars» ya se había contado, nos han sorprendido con una versión galáctica del personaje creado por Ian Fleming. Un agente secreto al servicio de Su Majestad, el emperador Palpatine. Mi nombre es Cross, Jahan Cross.

image1Cuando el actual conde Dooku es asesinado, algo de lo que se culpa a Boba Fett, el agente imperial Jahan Cross es asignado al caso para que se asegure de que las repercusiones le son favorables al Imperio.
Los señores de Serenno se reúnen para elegir a un regente que se ocupe del joven heredero del conde hasta que este haya alcanzado la mayoría de edad y el agente Cross está allí para influir en el voto. Pero cuando descubre la inquietante verdad acerca del asesinato, y del probable destino que aguarda al chico, Cross decide dar la espalda a la misión y poner su vida en peligro para proteger al joven conde. Pero en el asunto se implican un par de damas letales y un Boba Fett enfadado, ¡y Cross  tiene que buscar soluciones creativas!

Como casi todo el mundo sabe, el «Episodio VII» de «La Guerra de las Galaxias» está en pleno desarrollo. Paso a paso, la película de Walt Disney Pictures, que es la propietaria de LucasFilm Ltd. tras adquirirla por 4.050 millones de dólares, va tomando forma y tiene su fecha de estreno fijada para el 18 de diciembre de 2015. 
Desde hace algunos meses el director J.J. Abrams (responsable de las series de televisión «Alias», «Fringe» y «Lost», de las dos impecables precuelas cinematográficas de «Star Trek», «Misión Imposible 3», «Monstruoso» o «Super 8») estaba ultimando el guión definitivo de «Star Wars VII», con la colaboración de otros guionistas de prestigio como, por ejemplo, Lawrence Kasdan (guionista de «En busca del arca perdida», «El Imperio contraataca» o «El retorno del Jedi») y Michael Arndt («Toy Story 3», «Pequeña Miss Sunshine»). Hace pocos días anunció, a bombo y platillo, que el texto ya estaba terminado y el rodaje podía empezar.
LucasFilm también ha confirmado hace tiempo el reparto de artistas y técnicos que asumirán el reto de dar forma a las ideas de Abrams: el director de fotografía Dan Mindel («Misión Imposible 3», «Star Trek», «Star Trek: En la oscuridad»), los diseñadores de producción Rick Carter («Lincoln», «Avatar») y Darren Gilford («Oblivion», «TRON: Legacy»), el diseñador de vestuario Michael Kaplan («Star Trek: En la oscuridad», «Misión Imposible: Protocolo Fantasma», «El club de la lucha»), los supervisores de efectos especiales Chris Corbould («Skyfall», «El caballero oscuro: la leyenda renace», «Inception») y Roger Guyett («Star Trek: En la oscuridad», «Piratas del Caribe: En el fin del mundo», «Star Wars: Episodio III»), el diseñador de sonido Ben Burtt («Lincoln», «Wall-E», «Star Wars»), el editor de sonido Matthew Wood («Star Trek: En la oscuridad», «Pozos de ambición») o el eterno e imprescindible compositor John Williams como responsable de la banda sonora original. Por el contrario, ha sido muy reservada con la identidad de los actores y actrices protagonistas.
Y una de las grandes incógnitas que esconde este «Episodio VII», así como las próximas entregas y spin-off en desarrollo (de Boba-Fett o de Han Solo, según se rumorea), es lo que nos van a contar. ¿Queda algo por contar? Hay tanto material adicional alrededor de las seis películas canónicas, tantas novelas, cómics o videojuegos con historias y aventuras originales que sucedieron antes, durante y después de las entregas cinematográficas, que parece difícil ser original y sorprendente. El margen es escaso, pues el Universo Expandido ha extendido sus largos tentáculos desde el lejano pasado hasta el ignoto futuro, desde los ancestros de los Sith hasta los descendientes de los descendientes de los Jedi, antes del encuentro del maestro Jedi Qui-Gon Jinn con el niño esclavo Anakin Skywalker en Tatooine en el 32 ABY y después de la derrota del Imperio y del Emperador Palpatine en la Estrella de la Muerte sobre las lunas de Endor, en el año 4 dBY.

Dentro de este escepticismo generalizado ante la originalidad del material que se pueda producir a partir de ahora en el denso y saturado universo de «Star Wars», merece la pena destacar la irrupción de la serie de cómics «Agente del Imperio», que beben con descaro y sin vergüenza de las aventuras de espías y agentes secretos de James Bond. Con nombre código 007 y con licencia para matar, James Bond es un agente secreto británico al servicio de Su Majestad creado por el novelista inglés Ian Fleming en 1952, en la novela «Casino Royale», que saltó a las pantallas de cine en 1962 con «Agente 007 contra el Dr. No». Desde entonces, veintidós películas de éxito de un eterno James Bond que ha lucido los rostros de Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y, en las tres últimas películas, Daniel Craig.
La serie está protagonizada por Jahan Cross, un agente del Imperio Galáctico que deberá cumplir misiones de alto riesgo, que exigirán inteligencia, agilidad, diplomacia en algunos casos, sangre fría en otros, capacidad de infiltración y habilidad en el asesinato. Siempre cumpliendo órdenes y resolviendo las situaciones en beneficio de los propósitos del Imperio. La acción se sitúa unos tres años antes de la Batalla de Yavin, con una Alianza Rebelde en proceso de germinación, y breves apariciones de personajes conocidos como la futura líder de la Rebelión Leia Organa de Alderaan, el contrabandista corelliano Han Solo o el wookie Chewbacca.

Tras la primera entrega «Eclipse de Hierro» que enfrentó al agente Cross a un complejo asunto repleto de traiciones y resurrecciones, en el segundo número titulado «Objetivos difíciles» el agente viajará al planeta Serenno, donde deberá participar activamente para que la sucesión del conde Dooku, recién asesinado durante una celebración en el planeta Alderaan, recaiga en el candidato más adecuado para los intereses del Imperio. La historia parece sencilla, pero cuenta con todos los ingredientes propios de una película de James Bond, con traición, mentira, falsas apariencias, bellas agentes rivales que caen rendidas a los pies del héroe, un protagonista que no duda en apretar el gatillo cuando es necesario, explosiones a raudales, peligrosos enemigos que no dudarán en usar cualquier artimaña para alcanzar su objetivo,… y con los elementos que convierten a «Star Wars. Agente del Imperio 2» en una historia cien por cien «Star Wars» como el cazarecompensas Boba Fett, naves espaciales, droides y el lord oscuro del sith Darth Vader. Y con numerosos guiños y referencias muy apreciadas por los seguidores de la saga a aspectos, incluso objetos, lugares, alienígenas o naves (¡una bongo de Naboo!) conocidos de otras fuentes de «La Guerra de las Galaxias».
Como agente de inteligencia del Imperio, Cross deberá recabar información y evaluarla, y tomar las decisiones necesarias para que los objetivos del Emperador Palpatine en Serenno, sean cuales sean, se cumplan. La misión de Cross es asegurarse por cualquier medio (y cualquier medio incluye público, encubierto, dobles juegos o sangre) de que el Imperio mantenga el control en todos los aspectos de la política galáctica, y en este caso eso pasa por la muerte del conde Dooku y que el detestable candidato de la familia Borgin ocupe el lugar que le corresponde al joven heredero del conde fallecido. En silencio y con rapidez, siempre que se pueda. Pero a veces la discreción es imposible.
Y Cross es el mejor, capaz de llevar a cabo cualquier trabajo, cueste lo que cueste, incluso contra su propia conciencia. Como en Serenno, donde deberá enfrentarse a su propio padre o a unas órdenes muy discutibles por parte de unos superiores poco dispuestos a debatir sobre ellas. Tal y como suele sucederle a James Bond…

Como conclusión, y como habitual reflexión final en las reseñas de cómics de «Star Wars», señalar que este «Star Wars. Agente del Imperio 2» del guionista John Ostrander y el dibujnte Davidé Fabbri (con tinta de Christian Dalla Vecchia, color de Wes Dzioba y portada de Stéphane Roux) editado por Planeta DeAgostini Comics es recomendable para todos los aficionados y seguidores de la saga cinematográfica creada por George Lucas, principalmente para quienes valoran y aprecian las aportaciones del Universo Expandido, pero supera con mucho la media de los cómics de «La Guerra de las Galaxias». Aquí hemos podido encontrar joyas (como «Star Wars: Los Jedi contra los Sith» o la adaptación al cómic de la trilogía literaria de Timothy Zahn «Heredero del Imperio») pero también hay un montón de papel desaprovechado para plasmar historias que no estan a la altura del precedente al que deben rendir pleitesía (como «Imperio Oscuro», «Rebelión» o «Imperio Carmesí»). Entre unos y otros, con algunos detalles que merecen la pena pero sin alcanzar la brillantez, títulos como «Star Wars: Tiempos Oscuros», «Star Wars: Ala-X», «Star Wars: Caballeros de la Antigua República», «Star Wars: Purga», «Star Wars: Legado», «Star Wars: Imperio», o «Star Wars: Boba Fett». Las aventuras de Jahan Cross, incluyendo este «Star Wars. Agente del Imperio 2: Objetivos difíciles» se pueden ubicar en los puestos de honor de la lista.

Star Wars. Agente del Imperio 2.
Guión: John Ostrander 
Dibujo: Davidé Fabbri
Colección: Cómics Star Wars
Título original: «Star Wars. Agent of Empire 2: Hard targets»
ISBN: 978-84-15921-09-7
Formato: 16,8×25,7cm. Rústica sin solapas
Páginas: 120 páginas
Precio: 14,95 euros