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De entre todos los cómics de Spirou, incluidos los hors-série («El pequeño Spirou» de Tome y Janry o las aventuras del Marsupilami en solitario en la selva de Palombia), la etapa del maestro André Franquin sobresale por encima del resto y «QRN en Bretzelburg» es, posiblemente, uno de los títulos míticos e indispensables que deben constar en cualquier lista de recomendaciones.
Esta aventura escrita y dibujada en 1962 nos contaba como el adorable Marsupilami se comía el nuevo transistor de tamaño diminuto que Fantasio había creado, y a causa de ello provoca interferencias por el vecindario. Durante este surrealista accidente, se pondrán en contacto con un radioaficionado, Marcelin Switch, y descubren que el monarca de Bretzelburg se encuentra retenido por el general Schmetterling. Como no podía ser de otra manera, Spirou y Fantasio ayudarán a Switch a rescatar al rey de las garras del general.
Al margen de lo que nos cuentan las páginas es bueno recordar tres datos relevantes: la prohibición de utilizar al personaje de Zorglub, la ayuda del guionista Greg a dar forma a la historia, y que la presión y el exceso de trabajo pudieron con Franquin, que interrumpió durante un tiempo la publicación semanal de «QRN en Bretzelburg» en la revista «Spirou«. En realidad, más de un año: de finales de diciembre de 1961 a mediados de abril 1963, del número 1238 al 1304.

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