Si hacemos caso a los comentarios entusiastas de los espectadores que vieron «Las brujas de Zugarramurdi» durante el pase fuera de concurso del Festival de San Sebastián, Álex de la Iglesia por fin ha vuelto. Nos había enganchado con «El día de la bestia» y nos demostró su talento en «La comunidad», pero «La chispa de la vida», su premiada en Venecia «Balada triste de trompeta», su aventura americana «Los crímenes de Oxford» o «Crimen ferpecto» nos habían dejado muy muy fríos.

«Las brujas de Zugarramurdi» es una comedia salvaje y terrorífica del director bilbaíno Álex de la Iglesia («Acción Mutante», «El día de la bestia», «Perdita Durango», «Muertos de risa», «La comunidad», «La chispa de la vida», «Balada triste de trompeta», «800 balas», «Los crímenes de Oxford», «Crimen ferpecto»), con Hugo Silva, Mario Casas, Carmen Maura,  Terele Pavez, Secun de la Rosa, Macarena Gómez, Javier Botet, Enrique Villén y Carlos Areces, María Barranco y Carolina Bang como protagonistas, que se estrena esta misma semana tras haber pasado por el Festival de cine de San Sebastián, fuera de concurso, y que nos contará como unos atracadores cargados con un sustancioso botín y numerosos problemas conyugales se esconden en los profundos bosques de Navarra, tierra de brujas y aquelarres.
En concreto, la sinopsis de «Las brujas de Zugarramurdi» cuenta como un grupo de hombres desesperados, en el paro y con acuciantes problemas económicos, deciden atracar una tienda de «Compro oro» en la bulliciosa Puerta del Sol. Desgraciadamente, José, el protagonista, tiene que llevarse a su hijo Sergio, de ocho años, al atraco. Es martes, y como divorciado, martes y fines de semana alternativos los pasa sí o sí con su hijo. Tony, actualmente en paro, es esclavo de su involuntario éxito con las mujeres y quiere tomar las riendas de su vida y resolver con el robo una evidente falta de autoestima.  Antonio, otro de los atracadores, pierde el coche porque su mujer se lo ha llevado para hacer la compra. Tienen el botín, una bolsa con veinticinco mil anillos de oro, pero no tienen un pobre vehículo con el que escapar. Paran un taxi que conduce Manuel, otra víctima de una situación conyugal insatisfactoria y admirador de Iker Jiménez. 
¿A dónde huir? ¿A Marruecos? Difícil pasar con el taxi. Deciden escapar a Francia, porque José, además, le ha prometido a Sergio que vivirán en Disneylandia. Es incapaz de negarle nada. A todo esto, la mujer de José echa de menos a Sergio, que debería estar en casa a las ocho y media. Acude a la policía, pero los inspectores encargados del caso no parecen controlar la situación como a ella le gustaría, así que decide ir en busca de Sergio por su cuenta. Para ello contará con la colaboración de Calvo y Pacheco, dos policías nacionales que deciden, con gran empeño, atrapar a nuestros héroes. 
Mientras, los atracadores entran en los bosques impenetrables de la Euskadi profunda, tierra de akelarres, de brujas, de faunos y sorguiñas. Los 25.000 anillos son una auténtica maldición: terminan cayendo en las garras de una horda de mujeres enloquecidas que se alimentan de carne humana. Un justo castigo a sus fracasos con el sexo opuesto. Si querías taza, toma taza y media. Las brujas encerradas en la misteriosa mansión de Zugarramurdi querrán apoderarse de los anillos a toda costa, y de paso, arrancarles el alma a nuestros protagonistas. Los pobres, en el fondo, lo único que buscaban era un poco de paz.
Esta comedia oscura de brujas y atracadores, «Las brujas de Zugarramurdi» es una versión divertida que nos recuerda a un cruce entre «El Laberinto del Fauno» y su «El día de la Bestia», aunque Álex de la Iglesia la define como una mezcla «entre Los Goonies y La matanza de Texas». En resumen, una comedia delirante y frenética sobre las dificultades que tienen los hombres para comportarse dignamente en el mundo actual, y ocultar sus lamentables carencias físicas, intelectuales y afectivas.(www.lasbrujasdezugarramurdi.es)

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