Desde 1995 todos somos un poco huérfanos. Un caluroso veinte de agosto, en su casa de Grandvaux, cerca de la ciudad suiza de Lausana donde había establecido su residencia desde mediados de los años ochenta, falleció el artista veneciano Hugo Pratt. Fue un autor de cómics que trascendió largamente el reducido recorrido de la profesión de dibujante de tebeos para alcanzar la eternidad como un artista capaz de plasmar los cambios más relevantes del siglo XX con sus acuarelas. Muchos aún le seguimos echando de menos.

 

image1Como nos hemos lamentado a menudo, en este país nuestro tan grande para algunas cosas pero tan pequeño para otras, es difícil (sino imposible) acceder a buenos ensayos, estudios dignos, artículos serios, libros teóricos y trabajos divulgativos sobre el mundo del cómic, puesto que aún hay la provinciana tendencia a considerar al noveno arte como algo mucho más cercano al entretenimiento que a la cultura, lejos de las artes clásicas, de la música o la pintura, e incluso de disciplinas artísticas más modernas como el cine o la fotografía. Uno tiene que desplazarse a las vecinas Italia o Francia para encontrar publicaciones dignas de este género, o cruzar los dedos por si alguna editorial pequeña y humilde de nuestro país decide apostar por una traducción al castellano, siempre con tiradas reducidas y asumiendo el riesgo de las pérdidas que podrá suponerle. Por suerte hay excepciones, como esta primera traducción al castellano de “A la sombra de Corto”, a partir de la última edición francesa de Casterman, totalmente revisada y actualizada por la editorial Confluencias. Una joya en medio de un mar de barro.

“A la sombra de Corto” (“De l’autré côte de Corto”) es el libro de Dominique Petitfaux, en el que se desglosa la entrevista que mantuvo con Hugo Pratt sobre los aspectos más variados de su obra, y que la editorial Confluencias publica, traducida al castellano por Gabriel García Santos a partir de la edición francesa de Casterman, del pasado año 2012, y que incluye la bibliografía más completa sobre la obra de Pratt, además de detallada información cronológica y vital sobre Corto Maltés, convirtiéndose en una biografía del intrépido aventurero. Y, como no podía ser de otra manera, ilustrada con dibujos y acuarelas del maestro veneciano.
Durante tres años, el historiador y crítico francés Dominique Petitfaux (Las Ardenas, 1948) se entrevistó con Hugo Pratt y le preguntó extensamente sobre los aspectos más variados de su vida y de su obra. Como el mismo autor cuenta en el prólogo del libro, el proceso no fue sencillo, y estuvo a punto de saldarse en fracaso, pero siete citas durante tres años consecutivos (1987, 1988 y 1989) consiguieron dar forma a un libro de más de cuatrocientas páginas, concienzudamente ordenado en seis capítulos y numerosos subcapítulos, que desvelan secretos, aspectos desconocidos y datos precisos sobre Hugo Pratt y su creación más célebre: el marino apátrida y aventurero Corto Maltés, oriundo de La Valetta, hijo de un marino británico y una gitana española llamada ‘La Niña de Gibraltar’, siempre a caballo entre la ficción y la realidad de la belicosa y emocionante primera mitad del siglo XX.
Basadas en los recuerdos de Pratt, estas conversaciones de “A la sombra de Corto” son una vía de acceso privilegiado al universo de un hombre excepcional tanto por su sensibilidad como por su cultura pero, como explica Petitfaux, el encuentro casual entre Pratt y Petitfaux en una librería de París iba a servir en principio solamente para que el historiador francés pudiese dar forma a un proyecto que llevaba varios años en desarrollo: establecer una cronología precisa de la vida de Corto Maltés (que se incluye en el libro junto a la biografía y la bibliografía de Hugo Pratt). Pero desde allí a terminar charlando de su vida, sus referentes culturales, su método de trabajo o de la visión que tenía sobre sí mismo como creador, al estilo del “El cine según Hitchcock” de François Truffaut, sólo había un paso.

Hugo Eugenio Pratt nació en Rimini en junio de 1927, aunque en toda su documentación figuraba Venecia como su ciudad natal, hijo de un inglés muy aficionado por la literatura, un ardiente mussoliniano que le inculcó el amor por la lectura de Julio Verne (y Kipling, Conrad, Stevenson, London,…), y de una madre apasionada del esoterismo, judía, hija de turcos. La mayor parte de su vida la pasó recorriendo los países en los que luego se desarrollaban las historias de su personaje, desde la ciudad de los canales hasta Abisinia, actual Etiopía, acompañando a su padre, en África como intérprete del ejército británico durante toda la Segunda Guerra Mundial, hasta Buenos Aires donde estaría más de una década,… “Mi vida ha sido un paseo interesante” explicaba el mismo Pratt, narrador, divulgador, erudito, creador de mitos y leyendas, sobre su periplo vital.
Su hijo artístico es Corto Maltés, un marino apátrida, que según Dominique Petitfaux vino al mundo un 10 de julio de 1887 pero cuya primera aparición está fechada en 1967, en las primeras páginas de una historia titulada “Una Ballata del Mare Salato” para la revista “Sgt. Kirk” dirigida por Claudio Bertieri. Los caminos de este aventurero cuyas historias, siempre contadas con diálogos cortos e incisivos, le llevaron por todos los rincones y acontecimientos relevantes del mundo conocido (que su autor ya había recorrido y vivido durante su ajetreada vida), desde Etiopía hasta Sudamérica, desde la Revolución Rusa hasta la Primera Guerra Mundial, cerrando su periplo en la Guerra Civil española, luchando con las Brigadas Internacionales, donde se le pierde la pista. ¿Falleció allí? Petitfaux afirma que no, que un Corto anciano se retiró a vivir su vejez con Pandora y allí, en paz, finalizó sus días.
Corto Maltés tiene mucho de Hugo Pratt: apátrida, mestizo y aventurero. Un vividor. La aventura romántica y la postura libertaria son dos de los rasgos más relevantes de las aventuras de Corto, pero también de la mayor parte de las historias de Hugo Pratt, como las del sargento Kirk, Wheeling, Ana de la Jungla y Ernie Pike. Y es que Pratt fue el mejor modelo para muchos de sus personajes legendarios con una vida digna de ser escrita (que, en efecto, lo fue en “El deseo de ser inútil”, también publicado por Confluencias).

Sus aventuras han sido traducidas a una decena de idiomas y las ventas de sus álbumes alcanzan cifras millonarias en todo el mundo. Sólo en Francia, el país donde más seguidores tiene, cada una de sus aventuras editadas alcanzaba el medio millón de ejemplares. En el libro Pratt habla de 400.000 álbumes vendidos al año en todo el mundo, dos tercios de los cuales en Francia, con Italia y España por detrás. Para Pratt, su Corto Maltés era heredero literario de clásicos como Verne, Shakespeare, Milton, Coleridge o Hemingway, pero muchos ven en Pratt y Corto la herencia de la tradición literaria y viajera de Conrad, London, Kipling, Stevenson y Melville. Sea como sea, un clásico eterno e inimitable que la editorial Confluencias nos permite redescubrir una vez más.

Y todas las que sean necesarias.

A la sombra de Corto.
Autor: Dominique Petitfaux
Editorial: Confluencias (www.editorialconfluencias.com)
Traducción: Gabriel García Santos
Ilustraciones: Hugo Pratt
Colección: Apeninos
ISBN: 978-84-940669-7-9
Formato: 16,5×23,5cm. Rústica
Páginas: 424
Precio: 29,00 euros