Dolmen Editorial publica el segundo tomo de Pumby dentro de la colección Fuera Borda. El gatito negro vuelve a vivir disparatadas aventuras, ya sea en el mundo de los sueños, en el país del ajedrez o en el espacio sideral. La desbordante imaginación de José Sanchís no dejará aburrirse al protagonista y sus amigos, como Blanquita o el profesor Chivete.

Pumby 2
Guión: J. Sanchis
Dibujo: J. Sanchis
Color: A color
Formato: Libro cartoné, 136 págs. a color.
Precio: 29,95

El humor surrealista y la fantasía ilimitada de José Sanchis vuelven a dejarnos boquiabiertos en esta nueva selección de las mejores historietas de Pumby. En este volumen, nuestro héroe vuelve a transformarse en Super-Pumby y viaja a la Luna con sus amigos Blanquita y el profesor Chivete, pero no se detendrá allí: sus aventuras le conducirán más allá de nuestro sistema solar, le harán formar parte de la Policía Sideral y podremos visitar con él reinos fantásticos como el País del Ajedrez, el Mundo de los Sueños y la isla de los caracoles gigantes. Todo ello acompañado de interesantes extras que nos permitirán conocer la historia editorial de este clásico del cómic para todos los públicos.

Confieso que nunca antes había leído las aventuras del famoso gato Pumby, y aunque poseía algún que otro Jaimito de los 50, en estos solo aparecían el Soldadito Pepe (¡colección Fuera Borda ya!) o el Capitán Mostachete, ambos del lápiz de Sanchís. Ni rastro del gatito. Cierto es que había revisado ejemplares de la archifamosa publicación infantil Pumby, que equiparaba a otras publicaciones con animales humanizados como fueron Yumbo de Editorial Clíper o Hipo, Monito y Fifí de Editorial Marco (ahí dibujaba Ibáñez). Fue en Yumbo donde Antonio Ayné presentó desde su número 1 (1953) a El conejito atómico, que guarda cierta similitud con el Super-Pumby del presente tomo.

José Sanchís Grau (1932-2011) fue el más popular autor de la Editorial Valenciana y de su cabecera estrella Jaimito. Aquí creó en 1954 El soldadito Pepe y en el mismo año, en el número 260, a Pumby, que enseguida fue famoso entre el público infantil, lo que llevó a la editorial a lanzar una revista con el nombre del personaje en abril de 1955.

La presente recopilación incluye 6 aventuras de 4 capítulos cada una, a excepción de ¡Super Pumby vuelve! Que es una historia de 13 páginas publicada originalmente en marzo de 1960 en Super Pumby número 2. Las otras son del 62, 63, 67 y 69 publicadas en la revista semanal Pumby. Gracias a esta selección de historias podemos ver la evolución gráfica del personaje, aunque no varía en su estilo sí que lo hace en sus proporciones, con un gatito más cabezón en las historias más modernas.

Otro detalle que salta a la vista es el color empleado. Hay demasiadas zonas en blanco y esto es así por una cuestión técnica y económica que se refleja en muchas otras revistas de diferentes editoriales. Era lo que había, y los coloristas hacían lo que buenamente podían coloreando en el reverso de las páginas con una gama muy limitada, ya que las máquinas todavía eran muy primitivas.

Pero lo que de verdad importa en este personaje, y que desconocía hasta su lectura, es su grandísima calidad, tanto literaria como artística. Las aventuras narradas por Sanchís son un derroche de fantasía e imaginación que parece no tener límites. Muy influenciado por Alicia en el País de las maravillas y el Universo Disney, Pumby es una historieta sofisticada y casi que diría que adelantada a su época, de un surrealismo propio de Dalí. Incluso los diálogos rozan el absurdo al estilo de los hermanos Marx.

Ya en la primera aventura. ¡Super Pumby vuelve!, Sanchís va más allá de la mera parodia del popular Superman (y sus seriales televisivos en aquella época) y hace viajar al personaje a un mundo fantástico con ciudades sacadas de un cuento de Hadas y habitantes hermanados con los del Mago de Oz.

En la segunda historia, Carrera inesperada, lo que parece una situación de enredo que a cualquiera le puede pasar, se torna en un viaje a la 5ª Dimensión para recuperar un descomunal y valioso brillante de dos millones de quilates. El enfado del gatito al perder una partida de ajedrez contra su amiga Blanquita deriva en una alucinada aventura en el País del ajedrez. De nuevo se mezcla realidad y desbordante fantasía tal vez soñada en El mundo de los sueños. En la aventura El capitán Escarlatina Pumby viaja al espacio sideral a través de las ondas luminosas y televisivas. En esta historia hay un detalle muy divertido de crítica social, cuando un espontáneo pide a los alienígenas que hagan desaparecer su coche, porque llevaba siete años intentando aparcar. Detalles como estos los hay contados en Pumby, pero tienen su miga y son un guiño a los lectores adultos del personaje. La última hazaña implica a un caracol gigante, Conchito, cuya concha ha sido sustraída. Pumby le ayudará en su búsqueda.

En todas las aventuras se incluyen unos cliffhangers entre capítulo y capítulo que a buen seguro mantendrían en vilo a los lectores de la época. A los que lo leyeron recopilado o a nosotros, que tenemos este tomo con la calidad de la colección Fuera Borda, nos obliga a leer la aventura de cabo a rabo, pues esta genial creación de Sanchís es adictiva como pocas.

El libro incluye un completo extra sobre la trayectoria de Pumby en Editorial Valenciana, profusamente ilustrado con cubiertas, portadillas y otros detalles, escrito por Antonio Busquets.

Como decía al principio, nunca antes había leído a Pumby. Por suerte, he subsanado ese error y puedo considerar este cómic una impresionante obra maestra del tebeo español. Recomendable para todo el mundo. Un acierto de Dolmen recuperar este clásico, del que espero más tomos, muchísimos.