En un país como el nuestro, ruín en ocasiones, donde es más fácil derribar mitos y héroes que elogiar a quienes han alcanzado el éxito por esfuerzo y perserverancia, la excepción ha dejado siempre un hueco a quienes han sabido llenar nuestra infancia de sonrisas y alegría. No hay quien se acuerde de Francisco Ibáñez y sus agentes de la T.I.A. Mortadelo y Filemón, de Josep Escobar y sus terribles gemelos Zipi y Zape, de Vázquez y su agente secreto Anacleto, de Raf y su Sir Tim O’Theo o de Juan López ‘Jan‘, el creador de Superlópez y Pulgarcito, con el más mínimo atisbo de acritud. Son parte de nuestro patrimonio sentimental, nostalgia del pasado, recuerdos felices de la infancia.
 
 
image1Pulgarcito es el menor de seis hermanos (los otros son quintillizos) que, acompañado de su gato Medianoche, vive sus aventuras entre la realidad y la ficción de la literatura infantil: Nunca Jamás, el País de las Maravillas, cuentos tradicionales…
Un personaje emblemático de la serie es el científico Señor Ogro, que parece temible pero en el fondo tiene buen corazón, y siempre es aplacado por su hija Trini, amiga de Pulgarcito.
El señor Ogro creará una máquina del tiempo con la que Pulgarcito recorrerá diferentes épocas, de la prehistoria a la Edad Media, además de presenciar importantes acontecimientos, como el descubrimiento de América.
 
Los nacidos en la primera mitad de los años setenta, los que nos educamos con la EGB, que pasábamos horas y horas intentando completar las caras coloreadas del cubo de Rubik, veíamos «Willy Fog» o «La Bola de Cristal» en una televisión con antenas, aquellos que dibujábamos con los rotuladores Carioca y los lápices de colores de los estuches Pelikan, escuchábamos música pop en casettes, salíamos de vacaciones a bordo de un Seat 124, y leíamos revistas como «Super Pop» o «Teleindiscreta», estamos viviendo una época singular, en la que numerosas editoriales desempolvan del fondo de armarios olvidados los cómics de nuestra infancia para la alegría de nosotros, los afortunados y nostálgicos padres, y la grata sorpresa de nuestros hijos. Gracias a ellos hemos vuelto a disfrutar de «Natacha», de «Los Pitufos», de «Aquiles Talón», de «Johan y Pirluit», de «Spirou y Fantasio», de «Tomás el Gafe», o de «Casacas Azules», entre muchos otros. ¡Y los que vendrán!
 
Siguiendo esta tendencia editorial, recientemente han llegado a las librerías los volúmenes tres y cuatro de la edición restaurada del «Pulgarcito» de Jan, recuperada por Jordi Coll y publicada por B, que nos permite disfrutar de nuevo con una de las mejores obras del creador de «Superlópez» y una lectura ideal para pequeños y mayores. Los dos primeros volúmenes ya tuvieron su correspondiente reseña en ViaNews hace unos meses.
«Pulgarcito» es una serie repleta de imaginación y fantasía que se publicó por primera vez en el año 1981, en la revista homónima de la inolvidable difunta Editorial Bruguera. La empresa buscaba renovar su histórica cabecera, nacida sesenta años antes, y la editorial apostó por Ibañez, Raf o Jan, que presentaron tres proyectos originales para la revista. 
La propuesta elegida fue la del autor barcelonés de ascendencia leonesa Juan López ‘Jan’, que presentó una versión actualizada del cuento clásico de Perrault, compuesta por historias cortas protagonizadas por un menudo y avispado niño llamado Pulgarcito, sus cinco hermanos quintillizos, su gato negro Medianoche, el Profesor Ogro (y su máquina del tiempo), y la hija de éste, Trini. El señor Ogro creará una máquina del tiempo con la que Pulgarcito recorrerá diferentes épocas, desde la prehistoria a la Edad Media, además de presenciar importantes acontecimientos, como el descubrimiento de América. De hecho las aventuras de Pulgarcito y sus amigos imaginadas por Jan siempre tenían referencias a los cuentos clásicos, desde el homónimo de Perrault hasta la ‘rondalla’ del Patufet, la «Alicia en el país de las maravillas» y «A través del espejo» de Lewis Carroll o «El sastrecillo valiente».
Curiosamente Jan no recibió el encargo de «Pulgarcito» con ninguna alegría, puesto que le obligó a guardar en un cajón, durante una temporada, a su querido y aún incipiente Superlópez («Pulgarcito suponía una rémora y en el fondo no creía mucho en ello pues al dirigirse a edades de siete a diez años no le veía futuro» contaba Jan). En  1973 había creado a este castizo superhéroe que le había otorgado gran popularidad, y desde 1979 tenía la colaboración de Efepé en los guiones, y el encargo de Pulgarcito era una carga que aceptó a regañadientes. El 16 de febrero de 1981 se publicaba «El jardín del Ogro»,  la primera historia «Pulgarcito», en el número 60 de la revista «Zipi y Zape Especial», a la que le siguió «Un día, una vaca…», en el número 449 de la revista «Zipi y Zape». Finalmente el segundo día de marzo del año 1981, las aventuras del pequeño Pulgarcito y su inseparable gato Medianoche comenzarían a publicarse en su pequeña revista «Pulgarcito», de periodicidad semanal (al principio, puesto que más adelante fue quincenal), a tamaño bolsillo, con cubiertas de cartón y un centenar de páginas.
 
La edición de B de «Pulgarcito», cuyas dos primeras entregas aparecieron como novedad en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona del 2014, ha restaurado los originales en su totalidad, y el color ha cobrado gran importancia porque se ha realizado digitalmente con la aprobación y la supervisión directa de Jan y reemplaza al color de imprenta que nunca dejó satisfecho al autor («La única cosa que me entristecía era la horrorosa calidad con que salían impresos, el color me hacía sufrir. No lo aplicaban coloristas sino el propio grabador y por eso era tan malo» declaraba recientemente Jan, en una entrevista en «El Periódico»). El minucioso trabajo de restauración es mérito del editor de la revista de cómic y humor «Amaníaco», Jordi Coll, quien ya había recuperado con anterioridad el «Don Talarico» de Jan. Minucioso porqué la recuperación de «Pulgarcito» no se ha realizado a partir de los originales, de los que Jan solamente conservaba algunos (las historias de «Las carabelas de Colón», «¡Tierra! ¡Tierra!» basadas en el descubrimiento de América, «Un cuento chino», «Continúa el cuento», «El cuento se complica» y «… y se acabo el cuento» sobre el clásico de Aladino y la lampara maravillosa), sino de la colección publicada en los años ochenta que tenía un formato más pequeño, mal impresa y acompañada de un color pésimo. Por eso mismo el mérito de Coll es doble.
La colección completa, que recogerá los setenta números y más de novecientas páginas publicados durante los años 1981 y 1982 (al ritmo de una historieta semanal), constará de dieciseis entregas de 48 páginas cada una, más dos números de sesenta y cuatro páginas hasta sumar un total de dieciocho álbumes. El precio será de 10 euros cada ejemplar, y merece la pena destacar que Jan ha realizado nuevos dibujos para las portadas de toda la colección de B y que cada volumen de este remozado «Pulgarcito» incluye numeroso material extra, curiosidades, bocetos, originales, anécdotas y referencias.
Llegados a este punto, la pregunta es obvia: ¿llegaremos a ver la coleccion completa publicada? Estamos hablando de dieciocho entregas hasta el año 2018, a un ritmo de cuatro anuales y un precio total cercano a los 200 euros. Para temerse lo peor. Y no por falta de confianza en una editorial con cierto prestigio y seriedad reconocida, sino porqué es un hecho contrastado que cuando algo no funciona no hay ningún rubor en cortar por lo sano. En nuestra humilde opinión, hubiese sido mas razonable que B hubiera imitado el modelo la línea Fuera Borda de Dolmen Editorial, con tomos recopilatorios en formato coleccionista de 150 páginas a precios algo más elevados y limitarse a un par de entregas anuales.
 
El tercer volumen incluye cuatro historias breves autoconclusivas («El Periódico», «El Brontosaurio», «El Bocadillo» y «El Secuestro») y ninguna página de extras. En «El Periódico» Pulgarcito debe convencer al Profesor Ogro para que ceda su jardín al barrio para hacer un parque demostrándole que puede manejar su pequeña máquina del tiempo en lugar de su robot Tristán, en «El Brontosaurio» Pulgarcito viaja a la Prehistoria en busca de Tristán, en «El Bocadillo» Pulgarcito desata el caos en el parque al robarle el bocadillo al glotón Hipo, y en «El Secuestro» Pulgarcito toma prestado un libro de la biblioteca entre las páginas del cual unos bandidos han escondido una nota con la ubicación del botín de un robo. La ausencia de extras en este tercer volumen tiene su justificación en la disponibilidad de espacio libre en el álbum, puesto que en la tercera entrega de la colección completa de «Pulgarcito» se ha cambiado el orden de las historietas («El Secuestro» no sigue el orden cronológico) para cuadrar el número de paginas y no quedaba margen para añadir un extra.
El cuarto volumen, por su parte, incluye tres historias donde Jan ya nos lleva de viaje hasta lugares mágicos y sorprendentes de los cuentos de hadas, relatos tradicionales de los hermanos Grimm y Hans Christian Andersen que Jan adapta a su particular lenguaje y estilo de dibujo («Las zapatillas rojas», «El otro Pulgarcito» y «Hans el de la suerte»), y siete páginas de material adicional sobre el proceso creativo y de documentación, así como curiosidades y anécdotas (algunas tan prescindibles como la página dedicada al billete de cien pesetas). En «Las zapatillas rojas» Pulgarcito conoce a una niña caprichosa que quiere unas zapatillas rojas de bailarina e incluso está dispuesta a robarlas, en «El otro Pulgarcito» Pulgarcito viaja en el tiempo hasta la Edad Media donde conoce al Pulgarcito del cuento y a un Señor Ogro con muy malas pulgas, y en «Hans el de la suerte» Pulgarcito conoce a un chico afortunado que va cambiando sus juguetes por trueque hasta perderlos todos.
 
Para esos lectores que nos acercamos a la cuarentena, como he explicado al principio, es un placer inenarrable revivir una obra de la Editorial Bruguera tan mágica como irrepetible que forma parte de nuestros recuerdos felices y de un personaje, Pulgarcito, que obtuvo cierta popularidad en su época. Más de uno aún debe atesorar, como el anillo de Gollum, alguno de aquellos «Pulgarcito» de principios de los ochenta con las primeras aventuras del personaje homónimo de Jan, y esta colección de B está dirigida a ellos. La editorial tiene muy claro quien van a comprar este producto. 
Pero también es una ocasión única para descubrir un tebeo a los lectores más jóvenes, para los hijos y los sobrinos de estos nostálgicos de cuarenta y pocos a quienes la editorial B ha elegido como ‘target’ potencial de este producto. No, Pulgarcito, como Natacha, Aquiles Talón, Johan y Pirluit, Spirou y Fantasio o Tomás el Gafe, no debía quedar en el olvido, y por fortuna ha sido reeditado con el cariño que se merecía.
 
Pulgarcito 3 y 4. 
ISBN: 978-84-666-5558-3 (núm.3) y ISBN: 978-84-666-5664-1 (núm.4)
Formato: 19x25cm. Cartoné
Páginas: 48
Precio: 10,00 euros