Tras el fundido en negro y la aparición de los títulos de crédito, mientras los espectadores se levantan de sus butacas y se dirigen ordenadamente hacia la salida de la sala de cine, todos hemos oído pronunciar (o hemos pronunciado, que también somos humanos) alguna vez esa frase tan presuntuosa de «Pues a mi me gustó más el libro…«. Sí, películas y novelas deberían poderse disfrutar igual, y deberían poder verse y leerse con autonomía las unas de las otras, pero sabemos que eso no es así. Nosotros no vamos a eludir el debate y os proponemos diez libros que nos gustaron más que la película.
¿Debe uno elegir entre la dulzura de Audrey Hepburn y el carisma de George Peppard en la película «Desayuno con diamantes» de Blake Edwards y la novela original de Truman Capote, de tono trágico? ¿Está uno obligado a escoger entre la obra magna de J. R. R. Tolkien en «El Señor de los Anillos» y la trilogía cinematográfica de Peter Jackson que demostró que las películas de fantasía podían ser también grandes obras maestras del séptimo arte? No. El lenguaje de cada soporte es totalmente diferente, y ofrecen experiencias diferentes al lector y al espectador. Podemos defender a uno, a otro, o a ambos.
Pero, oye, puestos a entrar en la refriega, nos vamos a atrever a señalar diez libros que nos gustaron más que la película que los adaptó:
«La carretera«, de Cormac McCarthy (frente a la película de John Hillcoat)
«Matilda«, de Roald Dahl (frente a la película de Danny DeVito)
«Nunca me abandones«, de Kazuo Ishiguro (frente a la película de Mark Romanek)
«It«, de Stephen King (frente a la película de Andres Muschietti)
«Mujercitas«, de Louisa May Alcott (frente a la película de Greta Gerwig)
«La historia interminable«, de Michael Ende (frente a la película de Wolfgang Petersen)
«Frankenstein«, de Mary Shelley (frente a la película de James Whale)
«La naranja mecánica«, de Anthony Burgess (frente a la película de Stanley Kubrick)
«Un monstruo viene a verme«, de Patrick Ness (frente a la película de J. A. Bayona)
«Charlie y la fábrica de chocolate«, de Roald Dahl (frente a la película de Tim Burton)











Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja