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Hay que recordar que no todo el anime que llega desde Japón es de Studio Ghibli, y que hay estilos de animación japonesa que exploran aspectos menos bucólicos e infantiles que las películas de Hayao Miyazki y compañía. Hay animación para adultos, violenta y sexual, o títulos tan desasoegantes y perturbadores como “Paprika” de Satoshi Kon, un genio que un fulminante cáncer pancreático en 2010, con solo 46 años y una prometedora carrera por delante, nos dejó huérfanos de su talento. Para siempre nos quedarán sus cinco títulos para el estudio Madhouse (“Perfect Blue“, “Millennium Actress“, “Tokyo Godfathers“, la serie “Paranoia Agent” y esta “Paprika, detective de los sueños“), y yo me siento incapaz de elegir la mejor entre ellas.

Paprika“, títulada en nuestro país como “Paprika, detective de los sueños” porqué los distribuidores deben pensar que aquí somos un poco lerdos y necesitamos más explicaciones que el resto del mundo, nos contaba como la psiquiatra Atsuko Chiba ha descubierto la manera de meterse en los sueños de sus pacientes a través de una máquina llamada DC Mini, localizando traumas y ansiedades en el inconsciente sin necesidad de que estos tengan que ser expuestos por otros métodos. Esta terapia experimental se descontrola cuando uno de estos dispositivos es robado del laboratorio y con el objetivo de adentrarse en la mente de la gente mientras duerme para destruir su personalidad. Atsuko Chiba, con la ayuda de su alter-ego Paprika, tendrá que descubrir quién ha sido el ladrón usando sus propios métodos.

Por si hubiese alguna duda “Paprika” es una película del año 2006, basada en la novela homónima de Yasutaka Tsutsui de 1993, y “Origen” de Christopher Nolan es del año 2010, así que no hay debate acerca de quién imagino primero la idea. De hecho la película de Satoshi Kon va más allá de una idea potente, e incluye muchos más elementos que hacen bailar la película entre la ciencia-ficción, el horror, la comedia o el thriller, según el momento. Kon obliga una y otra vez al espectador a cambiar la perspectiva, a superar la confusión entre realidad y fantasía, entre cordura y locura. Visualmente es asombrosa, y además cuenta con la excepcional música de compuesta por Susumu Hirasawa, que ya había trabajado con Kon en “Millennium Actress” y “Paranoia Agent”, que encaja como un guante.

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