Me aboné en noviembre a Apple TV + porque creí, erróneamente, que en un mes y medio se estrenaría la adaptación de Fundación, error porque no será hasta finales de este año, pero me encontré con que dos de las series de la oleada inicial me apasionaban. Por un lado estaba For All Mankind, una fantasía de space opera distópica que me alucinó, y The Morning Show, serie a la que costó un poco más arrancar pero que se sumó con entusiasmo al movimiento #MeToo. Posteriormente pocos títulos me han hecho tilín, si acaso esa Amazing Stories de Steven Spielberg que se deja ver. Había decidido darme de baja hasta que llegase Fundación, pero todo esto cambió con el estreno de Mythic Quest: Raven’s Banquet, Mythic Quest: Banquete de cuervos.

 

Estamos ante una serie bastante absurda con un humor que parece salido del sketch de los Monty Python sobre estas líneas, y que se centra en el vídeojuego, Mythic Quest, a punto de sacar la expansión Banquete de cuervos y se centra en las alocadas personalidades de sus protagonistas; Ian Grimm, el director creativo, David Brittlesbee, productor ejecutivo y, Poppy Li, ingeniera principal, que son en torno a quienes suele girar la trama de la serie, aunque también contamos con un magnífico Brad Bakshi, el jefe de monetización interpretado por Danni Pudi (Abed Nadir en Community). Estos cuatro personajes son los más interesantes y divertidos, aunque también haya que cargar con la pareja de probadoras del juego: Rachel y Dana (ambas son lo menos interesante de la serie) en una historia romántica que, personalmente, me sobra por completo porque quita espacio a las tramas de los personajes principales, cierto youtuber al que patrocina la empresa hasta que éste les traiciona y hace avanzar la trama con muchísimas posibilidades, y la chaquetera de Jo, la asistente de David, aunque ejerce como asistente de aquel que ella considera que tiene el poder.

Mythic Quest: Raven’s Banquet tarda un par de capítulos en despegar, la entrada es llevadera, pero es en el tercer episodio donde todo despega y donde comienza la magia, y lo hace con lo más sencillo del mundo: una pala, que cambiará el videojuego para siempre y que llevará a sus desarrolladores a demostrar cuán locos están. Este capítulo es hilarante y es a partir de aquí donde comienza la magia y la serie demuestra sus posibilidades.

La serie ha sido creada por Rob McElhenney (Ian), Charlie Day y Megan Ganz, y lo cierto es que ha logrado un maravilloso casting al incorporar al propio Rob McElhenney (al que deberíamos conocer por la comedia It’s Always Sunny in Philadelphia o Colgados en Filadelfia, una serie con 15 temporadas que aúno no se ha estrenado en España), David Hornsby, Charlotte Nicdao, Danny Pudi o F. Murray Abraham (como C.W. Longbottom escritor de “prestigio”). La verdad es que el elenco es realmente maravilloso y acabas teniendo varios personajes favoritos, desde el insufrible Ian, al pelele de David o la sufrida Poppy, sin olvidarnos de ese pesetero de Brad que busca encontrar la ilusión en su trabajo de sacarle los cuartos a los jugadores. Hay más personajes, con papeles más pequeños, pero con un potencial enorme ya sea la community manager, el youtuber o Michelle, la otra programadora.

La dinámica entre los personajes es tremendamente disfrutable, con el apoyo de la propia Ubisoft para dar más credibilidad a las escenas de videojuegos y  la “fauna” que habita este tipo de proyectos, y no sólo nos dejó alucinados con el final de temporada, sino que, por lo que dicen, el capítulo especial de cuarentena es aún mejor que todo lo anterior (aún no he conseguido ponerle los subtítulos, la herramienta de Apple TV + va como quiere).

En definitiva, Mythic Quest: Raven’s Banquet es un descubrimiento que demuestra que Apple TV+ aún tiene mucho que ofrecer… pero más les vale darse prisa o cancelaré mi suscripción para regresar a la plataforma cada vez que estrenen algo que me interese (es que tienen MUY poco contenido).

Mythic Quest

Lo que da de sí una pala