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Cuándo los hermanos Joel y Ethan Coen aún estaban construyendo su mito, con su tercera película alcanzaron la cima, de la que ya no se han bajado. Tras “Blood Simple” y “Raising Arizona“, brillantes ambas, llegó “Muerte entre las flores” (caprichoso e inexplicable título en castellano del “Miller’s Crossing” del original en inglés), un sincero homenaje al género ‘noir’ y al cine de gángsters, fuertemente influenciada por las obras del escritor Dashiell Hammett. La historia, que los hermanos Coen escribieron a la vez que “Barton Fink“, entre Nueva York y Los Ángeles, a causa del bloqueo que les impedía avanzar en el guión, se ambienta durante la Ley Seca, en el año 1929, y cuenta la violenta disputa entre la mafia irlandesa e italiana, de dos amigos que se enfrentan por el amor de la misma mujer. Son Liam ‘Leo’ O’Bannon, un gángster que domina una ciudad indeterminada, y Tom Reagan, su lugarteniente y fiel consejero, que se enfrentan en una guerra abierta que desencadenará traiciones y muertes.
Protagonizada por Gabriel Byrne, Marcia Gay Harden, John Turturro, Albert Finney y Jon Polito, los Coen incluyeron a familiares y amigos haciendo papeles menores en una película de presupuesto modesto, que fue un fracaso comercial en el momento de su estreno (recaudó la mitad de lo que había costado), pero a la que el tiempo le ha dado el prestigio que se merecía: por ejemplo, la revista Time eligió esta película como una de las 100 mejores de todos los tiempos. Es una obra maestra del cine y un clásico de su género.

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