A medio camino entre los Lemmings de los videojuegos y el doctor Franz de Copenhague del TBO, el británico Andy Riley nos ha regalado en los volúmenes publicados de “Los Conejitos Suicidas“, cuatro desde el año 2003 y hasta el momento, macabras escenas de suicidios, individuales y colectivos, de unos lindos y adorables conejitos que ya no quieren seguir viviendo, aunque nunca lleguemos a conocer los motivos, y deciden poner fin a sus vidas de forma drástica. Y a cual más retorcida. Humor negro, negrísimo y perverso, que ha vendido más de 30.000 ejemplares en todo el mundo.