La primera incursión del guionista francés Yann en el universo de Spirou se saldó con un resultado agridulce. No es un cómic malo, pero la historia del personaje de cómic de la escuela francobelga más antiguo y que sigue en activo se merecía algo mejor. El listón para las aventuras de Spirou está muy alto, y con “La tumba de los Champignac” Yann y Fabrice Tarrin no han llegado al aprobado.

"La tumba de los Champignac" (Yann y Fabrice Tarrin, Dib·buks)Un experimento fallido del Conde de Champignac destruye casi por completo todo el castillo. Cuando Spirou y Fantasio acuden a ayudar al Conde, que ha salido ileso del desastre, descubren sorprendidos una cripta oculta debajo del castillo. ¿Qué otros misterios descubrirán nuestros protagonistas?

Las aventuras de Spirou y Fantasio fueron creadas originalmente por Robert Velter ‘Rob-Vel’ para la revista de Jean DupuisLe Journal de Spirou” en 1938, y es uno de los clásicos eternos e imprescindibles del cómic europeo.

La tumba de los Champignac” (“Le tombeau des Champignac“), publicado originalmente en francés por Dupuis entre los números 3624 y 3633 de la revista “Spirou“, es la tercera de las historias one-shot publicadas bajo el título “Una aventura de Spirou y Fantasio por…” (“Le Spirou de…“), una colección especial de álbumes con volúmenes autoconclusivos creados por artistas invitados para la ocasión como Yoann y Vehlmann (“Les géants pétrifiés”), Frank leGall (“Les marais du temps”), Émile Bravo (“Le journal d’un ingénu”), Tehem, Makyo y Toldac (“La Mascarada“), Benoît Feroumont (“Fantasio se marie”), Fabrice Parme y Lewis Trondheim (“Pánico en el Atlántico“) o Olivier Schwartz y Yann (“Un botones de verde caqui” y “La mujer leopardo”), en la que grandes autores del BD ofrecen su propio punto de vista de las aventuras de Spirou y Fantasio, relatos alternativos e independientes, a menudo visiones distintas y, normalmente, más comprometidas y modernas.

El despistado y excéntrico Pacôme Hégésippe Adélard Ladislas, Conde de Champignac, debutó en el año 1950, en el álbum “Hay un brujo en Champignac” (“Il y a un sorcier à Champignac” con el guión de Henri Gillain y dibujado por Franquin), y desde su primera aparición se convirtió en uno de los amigos más fieles de Spirou y Fantasio, y uno de los responsables de la mayoría de aventuras de la saga a causa de sus experimentos fallidos.

El responsable de su creación fue el belga André Franquin, maestro y referente máximo de la llamada ‘École de Marcinelle‘ de bande dessinée francobelga, que durante su etapa en la cabecera transformó la serie al convertir las aventuras de Spirou y Fantasio en historias largas con argumentos muy elaborados, y por crear un gran número de carismáticos personajes secundarios como Zorlgub, el Alcalde, el aspirante a dictador Zantafio, el adorable Marsupilami, y la periodista Seccotine, entre otros. Y, por supuesto, el Conde de Champignac, que es de nuevo el responsable de complicar la apacible vida de Spirou y Fantasio, llevarlos desde las entrañas de la mansión de los Champignac hasta las heladas cumbres del Nepal, enfrentarse a esfinges, a los inesperados efectos de la zorglonda, a los misterios de una tumba milenaria o a la hostilidad de los nativos nepalíes. Incluso tendrán que lidiar con los sentimientos románticos que les provoca Seccotine, que es un aspecto que los autores de Spirou suelen obviar.

El paso del tiempo, como sucede con los buenos vinos, le ha sentado muy bien al botones del Moustic Hotel de Bruselas. Adorable vejez, que con casi ochenta años de edad aún parece lejano el día en el que Spirou se retire para gozar de su merecida jubilación.

Los cómics de Spirou, clásico eterno e imprescindible del cómic europeo, han contado con grandes guionistas y dibujantes a lo largo de su longeva vida, que lo han puesto al día cuando ha sido necesario, modernizando al personaje al ritmo que marcaba el tic-tac del reloj, adaptando sus historias a los tiempos, manteniendo personajes e historias tan modernos como el primer día, aunque sin desvirtuar el alma de los diseños y las ideas originales creadas originalmente por Robert Velter ‘Rob-Vel’ para la revista de Jean Dupuis. Un relevo generacional ininterrumpido de autores de gran nivel que han trabajado en sus aventuras, así como en los spin-off o hors-série, hasta sumar un total de más de sesenta álbumes publicados realizados por casi treinta autores distintos, entre dibujantes y guionistas, que han mantenido a Spirou tan joven como el primer día. Spirou tiene varios padres, cada uno con su estilo. Muchos de ellos han dejado su huella en el personaje y hoy son referentes ineludibles del BD francobelga.

Ya hace tres años que la editorial madrileña Dib·buks celebró su décimo aniversario con el anuncio de que Spirou y sus amigos se incorporaban a su selecto catálogo. Fue una gran noticia, y en ViaNews nos hicimos eco de ello con entusiasmo: viajaríamos de nuevo hasta los Siete Budas para rescatar a Longplaying, nos enfrentaríamos otra vez a John Helena y los Hombres Burbuja para recuperar el pecio del ‘Discreto’, volveríamos a ayudar a Marcelin Switch a rescatar al rey Ladislas de Bretzelburg, de nuevo nos adentraríamos con Seccotine en las selvas de Palombia para conocer los singulares hábitos de la familia del Marsupilami, y lucharíamos por detener a la androide Cianuro,… pero además nos han permitido recuperar obras inéditas en castellano y adentrarnos en el universo singular de “Una aventura de Spirou y Fantasio por…“, del cual “La tumba de los Champignac” es uno de sus títulos menos afortunados.

La tumba de los Champignac
Dibujo: Fabrice Tarrin
Título original: Le tombeau des Champignac
Guión: Yann
ISBN: 978-84-17294-12-0
Formato: 24x32cm. Cartoné. Color
Páginas: 64
Precio: 16,00 euros