«La Rueda del Tiempo» es, para mí, LA saga de fantasía que ha marcado mi juventud. A finales de los noventa la descubrí y desde entonces me ha acompañado, incluso con relecturas, a lo largo de los últimos catorce años. Da igual que los últimos libros de Robert Jordan fuesen soporíferos, Brandon Sanderson ha sabido revitalizar la saga con este «La Tormenta«, el decimoctavo libro de la saga en España.

tormentaLa tormenta
La Rueda del Tiempo 18
Autor/es: Jordan, Robert / Sanderson, Brandon
Título Original:
Editorial: Timunmas
Colección: Fantasía Épica
ISBN: 978-84-480-3474-0
Páginas: 832
Cubierta: Cartoné
32,00 €

El principio del fin de la gran saga.

El Tarmon Gai’don, la Última Batalla, se cierne amenazadora y la humanidad no está preparada. Rand al’Thor, el Dragón Renacido, se esfuerza por conseguir la unión de reinos y alianzas para el enfrentamiento decisivo. Mientras frena la invasión seanchan hacia el norte -con la esperanza de conseguir al menos una tregua- sus aliados observan con espanto la sombra que parece crecer en el corazón del propio Dragón Renacido.

Egwene al’Vere, la Sede Amyrlin de las Aes Sedai rebeldes, está cautiva en la Torre Blanca y sujeta a los caprichos de la tiránica dirigente. Su lucha pondrá a prueba el temple de las Aes Sedai, y el conflicto que plantea su presencia decidirá el futuro de la Torre Blanca… y quizás el del propio mundo.

Hay que reconocer que es complicado recomendar a tus amigos que se lean La Rueda del Tiempo, a estas alturas hablamos de 20 libros (y la serie acabará con 21) y con un bajón importante en torno a los libros 15 a 17 (El corazón del invierno, Encrucijada en el crepúsculo y Cuchillo de sueños)) que, sin embargo se revitaliza sublimemente en su decimoctava entrega, La Tormenta, un libro escrito tras la muerte del creador Robert Jordan y que pasó a manos de una estrella en ascensión: Brandon Sanderson que, con los apuntes y notas de Robert Jordan (que estuvo escribiendo y dictando la historia final hasta el momento de su muerte), nos ha regalado un pedazo de libro con unos momentos apoteósicos de esos que te arrancan una sonrisa y, también, alguna que otra lagrimita.

Mi plan inicial era el de esperar a la publicación en España de A Memory of Light, el último libro de la saga para evitar las tensas esperas y los nervios que, imagino, sufriré ahora mientras espero a que Timun Mas publique el último libro, y es que por culpa de Planeta DeAgostini (leí el cómic La Rueda del Tiempo: Nueva Primavera) y ya no pude evitar el volverme a enganchar) mi meticuloso plan se fue por el retrete, me abalancé sobre La Tormenta y ya estoy leyendo Torres de Medianoche… A sufrir con la espera por A Memory of Light, qué remedio, sólo espero que el formato sea tan bonito como este…

Vamos a hacer un poco de historia personal, hace un par de añitos releí La Rueda del Tiempo, los 17 libros, y aunque comencé con muchas ganas y entusiasmo (todo parecía presagiar que me iba a costar tan sólo mes y medio acabar con los libros publicados) los últimos tres libros se me quedaron atascados, veía como Jordan se perdía en tonterías como los enfurruñamientos infantiles de las mujeres (y es que, a pesar de dotarlas de carácter y personalidad las acabó por convertir en parodias de sí mismas que o se tiraban de la trenza o se perdían en divagaciones mentales sobre vestidos y sus fantasías sexuales) y unas descripciones excesivas que acababan por lastrar muchísimo la acción. Todo eso se acaba en La Tormenta, Sanderson insufla nueva vida a los textos de Robert Jordan y nos ofrece una lectura más ágil, los personajes femeninos como Egwene o Nynaeve dejan de perderse en ensoñaciones absurdas y se centran en sus propósitos, lo que hace que les tenga algo menos de la manía que les había acabado por coger (esa manía de querer controlar a Rand y al resto de chicos “por su bien” me parecía excesivamente molesta como lector). De hecho Egwene es, junto a Rand, uno de los principales protagonistas del libro y, bueno, la verdad es que el personaje lo agradece después del trato de los últimos libros que la había convertido en un ser insoportable y que aquí acaba por hacer empatizar al lector con su proceder.

Por otra parte, Rand, un personaje tan complicado de manejar y de plasmar, un “Elegido” que es tratado con mucha más inteligencia que en otras sagas con figuras similares, y que aquí nos demuestra cuán lejos ha caído en su intento de luchar contra el Oscuro para , además, regalarnos un último capítulo absolutamente emocionante e impactante. Tras un par de fracasos Rand está a punto de cruzar una línea y… no os digo más, tan sólo que tenéis que leerlo. Esa escena es una delicia, por no decir un acicate para abalanzarse sobre Torres de Medianoche y también un punto más para que crezca el optimismo entre los seguidores de la saga y es que promete mucho, muchísimo.

El resto de personajes no ganan tanta presencia como Rand y Egwene, aunque vemos que Brandon Sanderson va a tener complicado el cerrar todos los cabos sueltos en tan sólo dos libros, a pesar de la extensión que tienen (Torres de Medianoche, 944 páginas, y A Memory Of Light, 912 páginas en inglés) y es que hay tantas pelotas en el aire que no acabo de entender cómo van a ser los malabares, eso sí, sólo sé que estoy deseando leerlo.

Hay que reconocerlo, la decisión de poner a Brandon Sanderson al frente del “último libro” (que finalmente se dividiría en tres más ante la gran extensión del “libro final”) no ya sólo porque ha sabido imitar el estilo de Jordan, sino porque también ha sabido evitar los errores que éste había venido cometiendo en los últimos libros para reforzar los puntos más destacables de cada personaje. Así, por ejemplo y aunque salen poco, es imposible no reir al leer sobre Mat y sus problemas con las mujeres (un clásico ya, que nunca caducará) y no verse identificados con el sufrimiento de Perrin, en apenas 3 ó 4 capítulos Sanderson nos demuestra que; no se ha olvidado de ellos y que sabe cómo manejarlos.

Así que La Tormenta acaba con las espadas en alto, con un subidón de adrenalina y ese buen rollito que sentías en los 13 primeros libros de la saga que te dejaban haciendo palmitas con las orejas, sino más aún. Para que os hagáis una idea, anoche tuve que hacer un verdadero esfuerzo de voluntad para no comenzar de inmediato a leer Torres de Medianoche, pero mi parte racional me recordó que eran las 2 de la mañana y que al día siguiente trabajaba, a lo que añadió “menos prisa, que Mila López aún no ha traducido el último libro”. La cordura venció y a las 11 de la mañana, a la hora del almuerzo en el trabajo, ya estaba leyendo Torres de Medianoche… no tengo remedio, pero es que ¡¡La Rueda del Tiempo ha vuelto!! y yo ya estoy pensando en una relectura completa antes de que A Memory Of Light caiga en mis manos, a fin de cuentas creo que me daría tiempo…

Para terminar os diré que sí, recomendaría esta saga a amigos no habituados a sagas tan extensas, y lo haría porque los personajes te enamoran, porque durante quince años han sido parte de mi vida (de hecho fui “el Gaidin” de una novia mía hace unos 10 años ya, uno de esos amores juvenil-adolescente que evitó que leyera libros de esta saga durante un par de años, lo que sólo sirvió para regresar con más fuerza) y porque estoy deseando saber cómo acaba, en una escena final que escribió Robert Jordan antes de morir y que ha dejado muy buen sabor de boca a critica y lectores. Aún habrá que esperar pero las sensaciones no podrían ser mejores, Brandon Sanderson nos ofrece TODO lo que podíamos esperar de La Rueda del Tiempo en La Tormenta, así que mi confianza en que los dos últimos libros sean una maravilla es total.

No hay duda posible, La Rueda del Tiempo está de vuelta y a pleno rendimiento.