Han pasado un par de semanas desde que leí y reseñé “El Rey Demonio“, y tenía bastantes ganas de leer su continuación, “La Reina Exiliada” de Cinda Williams Chima. Después de devorarlo en una maratoniana lectura me he impuesto la tarea de reseñarlo antes de comenzar a leer “El Trono del Lobo Gris“. No sé si podré aguantarme…

 

https://www.via-news.es/images/stories/libros/edicionesb/reinaexiliada.JPGLa reina exiliada
Cinda Williams Chima
Páginas: 560
Formato: 15 x 23 cm
ISBN: 978-84-666-4636-9
PVP: 19.00 € (10 € en edición de bolsillo)

La apasionante continuación de “El rey demonio”. Obsesionado con la muerte de su madre y de su hermana, Han Alister viaja hacia el sur para comenzar a recibir educación en Casa Mystwerk, en el Vado de Oden. Pero es imposible huir del peligro: los Bayar, la poderosa familia de magos, lo acechan intentando recuperar el amuleto que les robó. Además, Casa Mystwerk tampoco es un lugar tan seguro: allí Cuervo, un mago misterioso, se convierte en su tutor para enseñarle todo lo que sabe sobre las artes más oscuras de la bujería, tras sellar un pacto del que Han podría arrepentirse. Por otra parte, la princesa Raisa ana’Marianna escapa de un matrimonio forzoso acompañada por su amigo Amon. El lugar más seguro para ella es Casa Wien, la academia militar en el Vado de Oden, donde logrará conseguir la educación que necesita para convertirse en la próxima reina de los Lobo Gris. Pero cuando los caminos de Han y Raisa se cruzan, el orden de sus vidas se ve trastornado por completo.

Se repiten mis impresiones, tras leer El Rey Demonio comentaba que era una saga de fantasía ligera y adictiva, que era uno de esos libros devorapáginas que encantaría al público juvenil y a aquel que estuviese deseoso de una lectura rápida, de esas que enganchan y no te permiten levantar la vista del papel. Me ha pasado exactamente lo mismo con La Reina Exiliada. De hecho, y aprovechando unos días de vacaciones, iba paseando por una ruta verde en la bicicleta cuando vi un embarcadero en el que daba un solecito muy agradable y que estaba pidiendo a gritos que alguien se aprovechase de tan fantástica ubicación. Dicho y hecho, dejé la bici, comencé el libro (sí, siempre, siempre, llevo un libro encima, incluso en la bici, ¿es grave, doctor?) y… bueno, digamos que ayer no fui a comer a casa de mis padres como había dicho que haría, ni tampoco me pegué una paliza con la bicicleta como quería hacer. De hecho anoche me acosté a las 4:30 de la madrugada, en el exacto momento en el que pasé la última página de La Reina Exiliada. Por suerte tuve la precaución de esconderme El Rey Demonio o ¡a saber qué hubiese podido pasar!

El caso es que yo, particularmente, agradezco que el género de la fantasía sea tan extenso como para que tengamos Canción de Hielo y Fuego, El Señor de los Anillos (¿no deberíamos decir El Lord de los Anillos?) y, ¿por qué no? sagas como la de los Siete Reinos. Hacen falta grandes obras de la fantasía, por supuesto, pero también hacen falta títulos que nos hagan disfrutar de la fantasía y sus traiciones, amores y luchas. Me declaro fan de este tipo de libros, por mucho que disfrute también con la fantasía adulta opino que el cerebro necesita también de lecturas ligeras y bien escritas.

El caso es que tengo que hablar de El Rey Demonio, sí, y además soy consciente de que le debo a Cinda un tirón de orejas porque su Academia me recuerda mucho a la de El Nombre del Viento y eso por no mencionar que la historia de dos de los personajes principales recuerda, en sus inicios, al amor de Kvothe. Sí, es cierto, la Academia y lo que cuenta sobre estos dos personajes recuerda a El Nombre del Viento, pero lo hace de una forma en la que te atrapa, eres muy consciente de que hay cierto tufillo a “homenaje” en el libro pero está bien llevado (reconozco que no tan magistralmente como en el libro de Patrick Rothfuss) y las relaciones entre los protagonistas y el resto de personajes, el no saber quién les traicionará (porque seguro que alguien lo hace, de hecho “alguienes”, seguro) y la historia en la que parece evidente que va a haber una nueva guerra entre magos y clanes, en la que la leyenda de El Rey Demonio va a tener mucho que ver… Pues hace que me esté costando, mucho, acabar esta reseña. No debería haber dejado a la vista El Trono del Lobo Gris… Demasiado tentador.

¡Ejem!, disculpad mi pequeña divagación. El caso es que he disfrutado mucho con La Reina Exiliada (aunque, como entenderéis, en un espacio de tiempo muy comprimido por culpa de mi voracidad lectora) y ya tengo una mano sobre El Trono del Lobo Gris, por lo que tengo que ir cerrando la reseña, pero no lo haré sin mencionar la exquisita edición de Ediciones B. No sé cómo será la edición en rustica, pero la edición de bolsillo es impecable. Ni una errata, ni un error. Nada te saca de la lectura (salvo el final del libro, como demostré ayer). Así da gusto.

Como veis me he alejado de mi manera habitual de reseñar un libro. Culpad a Cinda Williams Chima o a Ediciones B por enviarme La Reina Exiliada y El Trono del Lobo Gris, yo sólo puedo deciros que en cuanto publique esta reseña voy a comenzar a leer El Trono del Lobo Gris, ¡por algo será!