La cuarta entrega de la saga de ciencia-ficción «The Expanse» que recientemente ha visto publicada su quinta entrega en castellano, «Los juegos de Nemesis«, recupera todo lo visto hasta ahora en cuanto al desarrollo de la protomolecula y su impacto en la sociedad humana y se aprovecha el cambio de escenario que propiciaba el final de «La puerta de Abadón«, para desarrollar la trama: la Humanidad deja de estar atrapada en el Sistema Solar y, gracias al artefacto descubierto en la anterior libro, ahora es capaz de viajar a miles de planetas donde teóricamente es posible establecer la vida humana.

Las puertas han abierto el camino a miles de nuevos mundos y la fiebre de la colonización se ha desatado. Los colonos buscan una nueva vida lejos de los planetas natales de la humanidad. Ilo, la primera colonia humana en esta gran nueva frontera, nace entre sangre y fuego.
Los colonos independientes se sublevan contra el poder arrollador de una nave colonial corporativa, cargados únicamente con su determinación, su valor y las habilidades adquiridas en las largas guerras en casa. Científicos inocentes mueren masacrados tratando de estudiar el funcionamiento de un mundo nuevo y extraño.
James Holden y el resto de la tripulación de su pequeña nave son enviados para sembrar la paz en plena guerra y el sentido común en mitad del caos. Sin embargo, cuanto Holden más analiza la situación, más se convence de que la misión estaba destinada a fracasar.
Los susurros de un hombre muerto le recuerdan que la gran civilización galáctica que antaño existió en esas tierras ha desaparecido. Y que algo acabó con ella.

Es un hecho constatado a lo largo de la historia que, cuándo se abre una nueva frontera (el Nuevo Mundo, el Far West, las Índias,…), la raza humana están acostumbrada a aprovechar el momento y asentarse allí cuanto antes, procurando explotaar los recursos que ese lugar puedo ofrecer.
Algo parecido sucede en «La quema de Cíbola«, la cuarta entrega de la saga de ciencia-ficción «The Expanse» creada por James S. A. Carey (seudónimo bajo el que se esconden los escritores Daniel Abraham y Ty Franck), cuando algunos supervivientes de Ganímedes optan por saltar a un sistema nuevo para establecer una nueva colonia a través del artefacto descubierto en el libro anterior. Pioneros dispuestos a sufrir una reacción biológica al contacto con una flor o el riesgo que entraña para su salud una fauna alienígena, e ignorantes del peligro que supone ese enemigo que acabó con la protomolecula en tantos miles de sistemas solares.
Naturalmente la maquinaria política y económica humana comienza a poner en marcha sus engranajes y pronto una empresa, E.R.C., obtiene los derechos comerciales y de explotación de ese nuevo planeta,… obviando el hecho de que allí ya hay asentados pioneros y colonizadores que quizás, legalmente, tienen ya derechos sobre esas tierras.
Cuando la expedición de la empresa llega al planeta el conflicto con los cinturianos es inevitable. Una metáfora de lo sucedido con el pueblo de Israel y su enfrentamiento con Palestina, pues no olvidemos que la ciencia-ficción también posibilita estas interpretaciones y, a fin de cuentas, lo que intenta la empresa E.R.C. es robar sus tierras, y sus minas de litio, a sus (¿legitimos?) propietarios. El conflicto está servido. Eso llevará a la O.N.U. (de la Tierra) y a la A.P.E. (de Marte) a nombrar a James Holden como mediador en el conflicto, aunque, para cuando llegue, éste habrá escalado y habrá dejado en tensión y víctimas.
A todo esto hay que añadirle que estamos en un nuevo planeta, uno que el enemigo de la protomolecula ataco hace miles de años, y en el que aún quedan restos de tecnología alienígena, lo que será un nuevo añadido que complicará la misión de James Holden.
Así que tenemos de nuevo, a la Rocinante y su tripulación, dispuestos a afrontar nuevos problemas aunque ahora la esencia del western es más palpable si cabe que los anteriores libros, y teniendo que ser los mediadores entre los dos bandos en conflicto, qué puede salir mal, ¿Verdad?
En «La quema de Cíbola» no he tenido el problema de que me costase comenzar la lectura, como en los libros precedentes. La verdad es que el libro apenas me ha durado un día, veinticuatro intensas horas, que dedicado casi plenamente a leerlo y disfrutar del trabajo de James S. A. Corey, dejándome llevar por la trama que nos plantean y disfrutando con el giro qué supuso el final de «La puerta de Abadón» y al que tanto partido están sacando en este cuarto tomo.
Lo cierto es que estamos al trabajo notable por parte de los autores y también de los editores, cuyo trabajo en la colección Nova suele ser siempre impecable y ha mantenido el precio prácticamente inalterado desde octubre de 2016, con la publicación de «El despertar del Leviatán«, solo cuarenta céntimos más económico.
En definitiva, la saga de «The Expanse» de James S. A. Corey continúa creciendo a marchas agigantadas, sorprendiendo al lector a cada paso y regalándonos épica y amor por la humanidad, aún cuando también nos obliga a vislumbrar las partes más oscuras de la misma. Solo puedo decir que cada libro supera al anterior, lo que no es nada sencillo.

La quema de Cíbola.
Autor: James S. A. Corey
Serie: The Expanse 4
Sello: Nova
Fecha de publicación: Mayo de 2019
ISBN: 9788417347475
Formato: 15,3×23,0cm. Tapa blanda con solapas
Páginas: 608
Precio: 21,90 euros