No me gusta lo que está haciendo Scott Lobdell con los Jóvenes Titanes, creo que se podrían haber hecho muchísimas más cosas y que la serie hubiese resultado mucho más interesante, pero saber que Angel Unzueta dibujaba un número me llevó a darle un nuevo vistazo a la serie y… bueno, no mata, pero tampoco es que sea tan mala como recordaba.

 

Jóvenes Titanes: El juicio de Kid Flash
Edición original: Teen Titans núm. 24 a 30 USA, Annual núm. 2 USA
Guión: Scott Lobdell
Dibujo: Scott Mcdaniel, Barry Kitson, Angel Unzueta, Scott Hanna, Art Thibert, Tyler Kirkham, Jesús Merino, Scott Kolins
Tinta: Norm Rapmud, Jon Sibal, Batt
Color: Pete Pantazis, Andrew Dalhouse
Formato: Libro rústica, 208 págs. a color.
18,95€

Es joven, simpático y muy, muy rápido, pero ¿quién es realmente Bart Allen? Poco se sabe de este héroe, más conocido como Kid Flash, hasta el punto de que él mismo no recuerda su pasado. Pero ahora, por fin, se sabrá toda la verdad: como consecuencia de Maldad Eterna, los Jóvenes Titanes se ven arrastrados a un viaje en el tiempo que les lleva a diferentes épocas… entre ellas, el lejano futuro del que procede el muchacho. Y para sorpresa de todos, su historia está cargada de violencia y sufrimiento. Tanto que puede cambiar para siempre la percepción que se tiene del velocista. El guionista Scott Lobdell desarrolla el origen de Kid Flash en el contexto del Nuevo Universo DC.

“Si algo funciona, no lo toques”, algo así es lo que deberían haber pensando los mandamases del Universo DC, pero no, claro, quisieron sacar más dinero y… bueno, pues pasa lo que pasa, que te cargas una serie (entre muchas otras) como la de los Jóvenes Titanes y en un nuevo episodio de favoritismo sin igual se la encargas a un “grandísimo” guionista como…. redoble de tambores… ¡¡Scott Lobdell!! No miento si digo que no estaba en las quinielas de nadie, pero de nadie-nadie. Cierto es, en su defensa, que su Generación-X me gustó muchísimo, y de haber seguido por allí los tiros pues, quién sabe, quizás hubiese revitalizado a los Jóvenes Titanes como hiciese hace unos años Geoff Johns… pero Lobdell sólo tuvo un gran trabajo, Generación-X, y el resto de su producción tan sólo es una lista de títulos entretenidos en el mejor de los casos. Lo mismo sucede con sus Jóvenes Titanes, es una serie que, en el mejor de los casos, resulta entretenida (como el resto de sus trabajos en el Nuevo Universo DC), al pobrecillo no se le puede pedir mucho más (ni se le debería dar nada más), pero no, le dieron 30 números para cargarse a los Titanes… y lo hizo, vaya que si lo hizo, tanto que este volumen es el último que realizó porque, bueno, porque en DC debieron darse cuenta de que Lobdell y los Titanes… como que no (la serie ha ido a parar a manos de Will Pfeifer y Kenneth Rocafort, que seguro que a poquito que hagan lo mejoran, y mucho, aunque con un nuevo número 1, hay que huir de lo que hizo Lobdell hasta ese punto). Total que como despedida Lobdell decidió descubrir el “misterioso” origen de Kid Flash y, para ello, qué mejor que cargarse cualquier posible relación con los Allen, convertirlo en un terrorista del futuro enviado al pasado en un programa de protección de testigos (¿¿¡¡¡WTF!!!?? Traducción: ¿¿¡¡qué cojones!!??) y después traerlo de regreso junto a sus amigos (cruzandolo de alguna manera con Maldad Eterna de la forma más torpe y absurda posible) y, con perdón, cagarse aún más en el origen de Kid Flash, al convertirlo en un terrorista reincidente. 

Pedazo de dibujo absurdo donde los haya...

No merece la pena contar nada más sobre este volumen (ah, no, sí, una cosa más, ¡¡vuelve a haber un Superboy malvado y asesino!! con dos coj…!! (sólo Lobdell rescataría una de las peores ideas de Johns…), sólo puedo decir que esta historia me hubiese podido valer para cualquier personaje nuevo de cualquier editorial independiente, pero no para Kid Flash, no para DC, no. Adiós señor Lobdell, que no vuelva.

En cuanto al apartado gráfico, bueno, como os he dicho, saber que Ángel Unzueta dibujaba un número me animó (aún recuerdo su trabajo en Flash y tengo enmarcado el Flash que me dibujó hace tantos años) a darle un tiento al tomo, es por su trabajo y el de Jesús Merino y Barry Kitson que considero este volumen algo más salvable, eso sí, la colaboración mutua entre  Scott MacDaniel y Tyler Kirkham… sólo diré que al responsable (el que sea de los dos) deberían quitarle algún pulgar… o no, porque es de imaginar que la maravilla de guiones que tenían motivar, lo que se dice motivar… poco.

La edición de ECC es muy buena, como siempre, y es de agradecer que se animen a no dejar pendiente ningún capítulo de la serie, honestamente yo hubiese saltado directamente a los capítulos de Will Pfeifer y Kenneth Rocafort

En definitiva, los Jóvenes Titanes de Scott Lobdell son recomendables para aquellos que no conozcan ninguna de las anteriores, y gloriosas, etapas que ha vivido esta serie y estos personajes, el resto, por favor, absteneos porque… para matarlo…