linea_separadora

Si «Neuromante» marcó el debut del ‘cyberpunk‘ en la literatura, «Johnny Mnemonic» hizo lo mismo en la gran pantalla. Y ambas historias estaban firmadas por el mismo autor: William Gibson.
El Johnny Mnemonic del título, del relato homónimo publicado en 1981 en la revista «Omni» en el que se basa la película, es un mensajero de información, un joven de un siglo XXI distópico que se gana la vida transportando datos valiosos almacenados e implantados directamente en su cerebro. Cuando el protagonista recibía una suculenta oferta de hacer de mensajero de una información muy valiosa para una corporación farmaceútica, un último y peligroso trabajo, no dudaba en inyectarse una ampliación de memoria para cumplir con el encargo. Esta sobrecarga de su capacidad de almacenamiento tiene un tiempo límite: debe descargar la información en menos de 24 horas o morirá.
La película, dirigida sin brío ni imaginación por un semidesconocido debutante Robert Longo que no volvió a dirigir ningún largometraje, ha envejecido mal: se ve hortera y de diseño viejuno, y abusa de los códigos estéticos de los años ochenta, con el neón y el VHS, los sintetizadores y las hombreras. Sorprende como, a su lado, «Blade Runner» brilla como una estrella y luce intemporal.
Su protagonista fue el actor canadiense Keanu Reeves que llegaba tras los grandes éxitos de taquilla de «Le llaman Bodhi«, «Drácula» y «Speed» y mucho antes de «Matrix«. A su lado, Dina Meyer, el rapero Ice T, Dolph Lundgren, Udo Kier, Barbara Sukowa o el actor y director japonés de culto Takeshi Kitano. Y un delfín.
William Gibson, considerado como el padre del subgénero literario de la ciencia-ficción conocido como ‘cyberpunk‘, ganador de un Hugo, un Nébula y un Philip K.Dick con su obra seminal y fundacional «Neuromante«, avanzaba en su relato y en el guión de esta película fallida conceptos que se adelantaban más de una década a lo que el futuro nos preparaba: la influencia global de la cultura asiática, la privacidad de las comunicaciones, las grandes corporaciones trans-nacionales, la inteligencia artificial,… e Internet. Y, claro, la red de redes como un instrumento de control de la información, de la propaganda y del poder.

linea_separadora