Ya hemos llegado al tomo onceavo que recoge las aventuras del intrépido piloto Johnny Hazard, publicadas por Dolmen Editorial en la colección Sin Fronteras, y con unos años más por delante para cerrar esta serie. «El dragón tatuado» es el título escogido para distinguir este volumen que recoge las tiras diarias de los años 1961 a 1963.

Johnny Hazard ha dejado atrás ya la Segunda Guerra Mundial en la que participó, los años cincuenta donde ha vagado por oriente y occidente, y comienza la década de los años sesenta inmerso en un mundo polarizado entre comunismo y capitalismo.
Las historias que componen este volumen reflejan momentos históricos como la derrota francesa en Dien Bien Phu o una versión de la crisis de los misiles cubanos de 1962, cambiando la isla caribeña por el otro punto caliente de entonces: Formosa, hoy Taiwán.
Y, coincidiendo con la atracción de Hollywood hacia Italia, Frank Robbins nos presenta a Anna Capri, actriz basada en Sophia Loren, quien obligada por un fotógrafo chantajista vivirá una noche romana que homenajea a La Dolce Vita.

Johnny Hazard fue creado en 1944 para la prensa americana por el artista Frank Robbins. Cubría un hueco en cuanto a personaje dedicado en cuerpo y alma a la aviación, y curiosamente, la tira fue lanzada un día antes del Desembarco de Normandía, también conocido como Día D. Si bien en sus primeras hazañas Hazard combatía en la Segunda Guerra Mundial, pronto cambió el escenario bélico por la más exótica China y otras misiones en cualquier punto del planeta, siendo un piloto civil contratado por el mejor postor. Su rival del Chicago Tribune Syndicate no era otra que la tira (obra maestra) «Terry y los Piratas» de Milton Caniff, que también se ambientaba en China. Johnny Hazard siguió con buena salud en King Features, hasta la retirada a México de su autor en 1977, para dedicarse a pintar cuadros, olvidándose de la esclavitud que suponía la creación de una tira diaria.
El presente tomo contiene siete aventuras que se encadenan sin dar respiro al lector. Todas ellas están diseñadas con mano maestra para engancharnos desde la primera página. Frank Robbins, como autor completo, muestra un dominio de la narración secuencial que lo equipara a gente como Harold Foster o el mencionado Caniff. Nunca te pierdes leyendo estas historietas, y no entran en el error de otras tiras, con la reiteración manifiesta debido al resumen de acontecimientos de la anterior tira.
En el anterior volumen se nos presentó a la doctora Fran Taggert, que parecía un témpano de hielo. Descubrimos que su marido había muerto hacía ocho años, y por ello resuelve encontrar su tumba, por lo que se dirige junto a Johnny al cementerio militar. Una vez regresan al barco S. S. Mercy, Fran avista a su marido a través de un ojo de buey en su camarote. Regresan a Saigón, donde toparán con Madame Suyen Etienne. La aventura está servida, en «¿Muerto o desaparecido?«.
Tras resolver el enigma anterior, otra malvada de rostro oriental, que responde al nombre de Madame Luling, pondrá en jaque a Hazard en la aventura que da título al libro «El dragón tatuado«. Todas estas féminas con aviesas intenciones, tienen un remoto parecido con la Dragon Lady de Terry y los piratas, solo que Robbins las utiliza en la aventura en curso, y ninguna de ellas tiene más recorrido.
«¡Doble o nada!» es la siguiente epopeya en la que Johnny lo pasará mal al ser usado por unos estafadores para intentar fingir su muerte y así poder cobrar el seguro. Reencontrarse con unos antiguos compañeros de instituto se convertirá en un infierno hasta la última viñeta.
Una aventura de espionaje donde los malos son rusos (estamos en plena Guerra Fría) comienza en «¡Nueva Ola!» el nombre de un local lleno de beatniks. La bella Kitty Hawkes será la partenaire de Johnny. Con unas páginas finales de infarto por una bomba escondida en un avión, esta historia es un disfrute absoluto.
Pero tampoco se queda atrás «Las sanguijuelas«, donde regresa el director de cine Logan, que contrata a Johnny para que vuele en su jet privado hasta Roma y haga de carabina de la estrella de cine Anna Capri, el equivalente de Sophia Loren, estrella italiana que trabaja en Hollywood. Con homenaje a La Dolce Vita incluido, el villano de la historia es un paparazzi traicionado llamado Mikla, que no cejará en intentar hundir la carrera de la artista.
Si hasta ahora estas tiras sesenteras son pura diversión, aún nos queda «¡La gran partida!«, una auténtica delicia y derroche de originalidad, donde Johnny debe pilotar un avión privado en el que se reúnen un grupo de jugadores de póker que apuestan grandes sumas, y que no pueden permitir ser robados, de ahí que realizan su actividad en las nubes. Aquí nada es fácil, y al villano de turno se la repampinflará este detalle.
Finalmente, «¡La falsa moneda!» llevará a Johnny de Hong Kong hasta la China Roja, en un símil de la crisis de los misiles cubanos, trasladando la acción a Formosa, hoy Taiwán, en lugar de Cuba. Snap Hunter vuelve a estas páginas, solo para dar entrada a una nueva historia que podremos ver en el siguiente tomo.
Frank Robbins creó una serie mítica, y ahora, gracias a la edición de Dolmen Editorial, podemos disfrutarla a lo grande. Puro oro.

Johnny Hazard (1961-1963): El dragón tatuado.
Autor: Frank Robbins
Fecha de publicación: Octubre de 2020
ISBN: 978-84-18510-03-8
Formato: 28×21,5cm. Tapa dura.
Páginas: 192
Precio: 29,90 euros