«Harmony» es una grata e inesperada sorpresa en el panorama del BD francobelga publicado en nuestro país, una joya escondida, una historia que tiene inevitables reminiscencias del clásico del manga «Akira» de Katsuhiro Otomo o la serie de televisión «Stranger Things«, escrita y dirigida por los hermanos Matt y Ross Duffer para Netflix: ¿y si un día descubres que puedes mover cosas con la mente?

¿Y si un día descubres que puedes mover cosas con la mente y oyes voces en tu cabeza?
La joven Harmony se despierta en un sótano desconocido con amnesia total. No recuerda ni quién es. ¿Quién intenta ayudarla? ¿Quién la persigue? ¿Qué poderes tiene en realidad?
La lucha no ha hecho más que empezar…

El cómic francés tuvo un destacado protagonismo en el reciente 37 Comic Barcelona gracias a la presencia de autores como Mathieu Reynès, que llegó a la Ciudad Condal con «Harmony: Primer Ciclo» bajo el brazo y de la mano de la editorial Dib·buks. Visto en perspectiva y , quizás no tuvo la repercusión que merecía su magnífica obra.

Escrita y dibujada por Mathieu Reynès, con el increible color de Valérie Vernay, «Harmony» es una historia acerca de niños con poderes, y como los adultos deciden explotar su habilidad sin escrúpulos, considerando el objetivo por encima del bienestar de los pequeños, dirigiendo su avaricioso interés al uso militar de sus capacidades y su potencial psíquico. ¿Déjà vu? No, la verdad es que la propuesta argumental del francés Mathieu Reynès no es ninguna novedad, puesto que como hemos comentado en la introducción, ideas similares ya las había puesto encima de la mesa Katsuhiro Otomo con los niños del proyecto Akira, la película «Ojos de Fuego» de Mark L. Lester y basada en una historia de Stephen King, los «Scanners» de David Cronenberg o los hermanos Duffer con Once y sus poderes telequinéticos, pero es realmente certero como Reynès consigue hilar a partir de esta idea una obra con ritmo, toques de ciencia-ficción, sorpresas y giros argumentales inesperados, y personajes carismáticos que enganchan al lector desde la primera página. De hecho, existió algo llamado MK Ultra, un proyecto real de la CIA que estuvo en funcionamiento hasta 1973, que era un programa de control mental para el que se realizaron ensayos en seres humanos y existe una teoría, llamada los Niños Índigo, en el contexto de la teoría pseudocientífica llamada «Corriente de la Nueva Era», para referirse a niños que representarían un estado superior de la evolución humana. A veces la realidad es mucho más aterradora que lo que nos puede ofrecer el cine o la televisión…

Recapitulemos, antes de sembrar elogios y aplausos al autor y su obra. ¿Quién es Mathieu Reynès? Porqué, la verdad, al llegar hasta «Harmony» uno espera encontrar un autor con una dilatada y prolífica trayectoria, con docenas de títulos publicados en nuestro país, y resulta que solo hay un álbum publicado en castellano con anterioridad: «La memoria del agua«, en el año 2010. ¿Y antes de eso? ¿Y desde entonces hasta ahora? Sin estudios formales como dibujante, su primer álbum fue «Banana Fight» junto al guionista Brrémaud en el año 2002, al que le siguió «Sexy Gun», «Les Maîtres-nageurs», «Lola Bogota» y «Les Informaticiens». En 2007, se embarcó en el proyecto de álbumes independientes «Alter Ego» junto a Denis Lapière y Pierre-Paul Renders, y en 2012 escribe el guión de «La Mémoire de l’eau» que ilustrará Valérie Vernay, para llegar a partir del año 2016 a esta «Harmony«, tres volúmenes del primer ciclo («Memento«, «Indigo» y «Ago«) publicados por Dupuis entre 2016 y 2017, y el cuarto y primero del segundo ciclo «Omen«, publicado en septiembre de 2018. El autor ya ha adelantado que el segundo ciclo de «Harmony» llegará hasta el volumen siete, y el quinto saldrá en septiembre de 2019, el sexto en 2020, y el séptimo en 2021.

«Harmony: Primer Ciclo» empieza planteando preguntas sin respuesta que desorientan al lector. ¿Quién es Harmony?, ¿porqué no recuerda nada? y ¿qué hace encerrada por un tipo de aspecto siniestro? La sensación de desasosiego y inquietud de la amnésica Harmony en un sótano oscuro permite que el lector se identifique y empatice con la protagonista desde la primera página, y mire con desconfianza a quién se confiesa como su protector y amigo, pues en realidad es su carcelero y quién sabe que terribles intenciones esconde. Ella no recuerda y nosotros no tenemos ninguna información adicional. A medida que pasan las páginas el autor va dejando nuevas piezas del puzzle, que luego el lector comprenderá y sabrá como encajar, pero que no hacen más que desconcertar: ¿tiene poderes que le permiten mover cosas con la mente?, ¿qué son las voces misteriosas que oye en su cabeza? o ¿para que son las pastillas que le ofrece Nita y que ella evita tomar? Con el paso del tiempo empezaremos a descubrir que las intenciones de Nita no parecen malas, y que realmente sí que quiere proteger a Harmony de quienes la buscan. Poco a poco su mente se irá desbloqueando su memoria y comenzará a recordarlo todo: la existencia de otros niños como ella, el campo de entrenamiento y la identidad de la persona que está con ella y la cuida. ¡Más de treinta páginas para empezar a entender algo!
¿Pero, quién es Harmony? Una huérfana, físicamente basada en la estilizada actriz y cantante norteamericana Taylor Momsen, con una dolencia muy rara que, tratada adecuadamente, confiere unos efectos secundarios inesperados: desarrollar poderes mentales como la telequinesis. Acogida por Nita Torres, uno de los investigadores que formaba parte de la investigación en torno al despertar de sus habilidades psíquicas y el único hombre en el que puede confiar, Harmony deberá enfrentarse a unos poderes que no termina de dominar, y a un pasado borroso repleto de lagunas y huecos que, quizás, sería mejor no recuperar. Pero quieren convertirla en una arma de guerra, y ella no está dispuesta a permitirlo. Hay que detenerlos cueste lo que cueste.
¿Y quienes la buscan? Pues los mismos adultos al servicio de agencias gubernamentales y militares sin rostro que sometían a Tetsuo Shima a experimentos en «Akira«, o que raptaban a Charlene McGee para usar sus habilidades piroquinéticas en «Ojos de Fuego«, o que tenían encerrada en el laboratorio de Hawkins a Once en «Stranger Things«. El doctor Martin Brenner de «Stranger Things» es aquí Daniel Steinman, responsable de Sigmacorp a quién le domina la faceta de empresario por encima de la de científico y ser humano con consciencia, y el Coronel, el militar a cargo del Proyecto AKIRA, es aquí Richards (incluso su aspecto físico será similar), un tipo desalmado y sin escrúpulos que se rige por el maquiavelismo más crudo: el fin justifica los medios. A Steiman le supera la situación y Richards se está adueñando poco a poco del departamento para convertir el proyecto en una especie de programa militar. Para ellos recuperar a Harmony y devolverla a su encierro será una prioridad absulta, y nada ni nadie será un obstáculo en su camino.

En conclusión, solamente podemos recomendar con efusividad este brillante primer ciclo de tres episodios. Antes hemos definido a «Harmony: Primer Ciclo» como una joya, pero más que un brillante colgante de orfebre es el trabajo de un relojero, paciente y delicado de Mathieu Reynès, que encaja las piezas con mimo, produciendo una mecánica que aparentemente es simple (dos agujas que se mueven a un ritmo constante por una esfera) pero que esconde un laborioso trabajo de ruedas dentadas y engranajes encajados con inteligencia, tanto en el sólido guión como en el dibujo y el color espectacular de de Valérie Vernay. Y la edición de lujo de Dib·buks, evidentemente ayuda.

Harmony: Primer Ciclo.
Autor: Mathieu Reynes
Color: Valérie Vernay
Fecha de publicación: Abril de 2019
ISBN: 978-84-17294-56-4
Formato: 19,6×25,7cm. Cartoné. Color.
Páginas: 192
Precio: 28,00 euros