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Cada 25 de mayo nos recuerdan que, al salir de casa, no debemos olvidarnos la toalla. Ese día se conmemora el Día del Orgullo Friki, el ‘Geek Pride Day‘ en los países anglosajones, que promueve la cultura geek en el mundo y es costumbre llevar una toalla en el hombro para rememorar y celebrar la vida y la obra del escritor británico Douglas Adams, autor de la “Guía del autoestopista galáctico“, puesto que la obra menciona explícitamente la importancia de esta prenda como el objeto más útil que el autoestopista intergaláctico puede llevar encima. No os sorprendáis si un 25 de mayo veis a alguien con una toalla al hombro donde pone ‘Don’t Panic‘, pues son fieles seguidores de la obra de Adams.

Guía del autoestopista galáctico” (“The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy” en inglés) es una novela escrita por Douglas Adams y publicada originalmente en octubre de 1979. Es el primero de los cinco que conforman la serie (una trilogía de cinco libros formada por “Guía del autoestopista galáctico“, “El restaurante del fin del mundo“, “La vida, el universo y todo lo demás“, “Hasta luego, y gracias por el pescado” e “Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva“), que fue originalmente una radiocomedia para la cadena BBC Radio 4 escrita por el mismo autor un año antes. Tras el rotundo éxito de la obra radiofónica Adams la convirtió en libro, y más adelante participó en sus adaptaciones a series de televisión, obras de teatro, videojuegos, cómics, una película (del 2005, dirigida por Garth Jennings y protagonizada por Martin Freeman como Arthur, Mos Def como Ford, Sam Rockwell como Zaphod Beeblebrox y Zooey Deschanel como Trillian, con Alan Rickman y Warwick Davis como la voz y cuerpo de Marvin, respectivamente, y Stephen Fry como el narrador) y, por supuesto, toallas de baño para llevar puestas al hombro el día 25 de mayo.

El libro nos cuenta como, un jueves a la hora de comer, la Tierra es inesperadamente demolida para poder construir una nueva autopista hiperespacial. Arthur Dent, un tipo de lo más normal y corriente que esa misma mañana ha visto cómo echaban abajo su propia casa, considera que eso supera todo lo que una persona puede soportar. Pero, desgraciadamente, el fin de semana no ha hecho más que empezar, y la galaxia es un lugar extraño y sorprendente. Arthur huirá de la Tierra junto con un amigo suyo, Ford Prefect, que resultará ser un extraterrestre emparentado con Zaphod Beeblebrox, un pirata esquizoide de dos cabezas que fue Presidente de la Galaxia, en cuya nave Arthur conocerá al resto de personajes que lo acompañarán a lo largo de su periplo espacial: un robot llamado Marvin, paranoico y siempre al borde de una crisis existencial, y una terrícola que, como él, ha logrado escapar. Gracias a esta fabulosa aventura, Arthur Dent descubrirá muchas cosas acerca de la existencia, pero, tal como aconseja la “Guía del autoestopista galáctico”, el gran bestseller universal, que no cunda el pánico.

El británico Douglas Adams (1952-2001) nos ofreció en su “Guía del autoestopista galáctico” una delirante historia de ciencia-ficción protagonizada por un hombre sencillo y apacible, superviviente accidental de la destrucción de la Tierra. Cargada de un sentido del humor absurdo, muy británico, digno de los Monty Python (Douglas Adams fue guionista en la serie de televisión “Monty Python’s Flying Circus” y colaborador habitual de “Doctor Who“) en la que incluso nos llegará a desvelar el sentido de la vida, el universo y todo lo demás (la respuesta es 42). Es, en resumen, una de las obras más ingeniosas y divertidas de la ciencia-ficción.

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