Recomiéndala y acertarás porque lo tiene todo para conquistar al que la ve. Se sitúa en el Estados Unidos de los años 60 y cuenta la relación que se establece entre un solitario genio de la música (negro) que viaja al sur del país a dar varios conciertos con su trío de música clásica y un matón de ascendencia italiana (blanco) al que contrata para que no haya “problemas”. Evidentemente trata sobre racismo, pero no es lo único importante porque también habla de amistad y de soledad, lo hace con tono amable derivando a veces hacia la comedia, mimando personajes, ambientación, atmósfera, banda sonora y funciona sobretodo gracias a la memorable complicidad entre Viggo Mortensen y Mahershala Ali. De corte clásico y una sensibilidad que se estilaba más en las películas de los 80’s y 90’s recuerda ligeramente a “Paseando a Miss Daisy” y, aunque es otra cosa, igualmente se estructura como una road movie de autodescubrimiento que termina enriqueciendo a sus dos protagonistas y que nos susurra reflexiones: “El mundo está lleno de solitarios que no dan el primer paso“.

 
"Green Book" (Peter Farrelly, 2018)
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Título original: Green Book
Duración: 130 min
Nacionalidad: USA
Reparto: Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Iqbal Theba, Linda Cardellini, Ricky Muse
Guión: Brian Hayes Currie, Peter Farrelly, Nick Vallelonga.
Fotografía: Sean Porter.
Música: Kris Bowers
Montaje: Patrick J.Don Vito
Dirección artística: Scott Plauche

 

 

 

 

 

"Green Book" (Peter Farrelly, 2018)

Escribo antes de que se concedan los Óscars del año 2019 e ignoro que ocurrirá, pero todo parece indicar que “Green book” es la gran tapada, esa película que puede arruinarle la noche a la “Roma” de Alfonso Cuarón. Las dos me han encantado y me parece justo su reconocimiento como dos de las mejores películas del pasado 2018. Independientemente de premios que eso ya es cuestión de gustos.

En mi opinión “Roma” es mejor película, no sólo porque me impactó bastante más, sino porque veo en ella mucho amor por el cine, mucho y buen trabajo tras la cámara y delante de ella, pienso que está muy bien hecha, que el director usa recursos narrativos y visuales muy trabajados y me llega y me emociona. Pero entiendo que “Roma” es exigente, no implica un visionado sencillo que vaya a disfrutar todo el mundo, parece hecha a contracorriente del público por aquello de estar rodada en blanco negro, porque cuenta una historia sencilla y poco trascendente en apariencia (luego te noquea varias veces), porque por momentos avanza lenta fijándose en ambientes, miradas y silencios que van dejando un poso melancólico, en realidad es cine “de autor”.

En cambio “Green book” es cine para todos los públicos, su tono es amable y asequible, te hace sentir bien durante y después del visionado, te hace reír, cae simpática y te llevas a casa una reflexión positiva y el buen rollo que emana de la historia aunque no siempre es “oro” todo lo que reluce. Está hecha para gustar y entretener, para ganarse al público y es una película de productora, con dos buenos actores, con un diseño de producción clásico, muy cuidado, en el que todo luce y te conquista, desde la fotografía a esa banda sonora repleta de soul contagioso. Es la típica película poco o nada publicitada que empiezas a recomendar y el boca a oreja termina convirtiendo en un éxito de público.

 
"Green Book" (Peter Farrelly, 2018)
 

Lo importante no obstante no es si es mejor ésta o aquella, sólo lo comento porque estos días los Óscars están de actualidad, lo importante es que “Green book”, representando un cine que ya no se hace y que sí fue muy habitual hace unos años, no tantos (sobretodo los años ochenta y los primeros noventa), se ha hecho hueco en este pasado 2018 entre las preferencias de académicos y público y es muy posible que si no gana el óscar a mejor película se quede muy cerca. Y hago este apunte porque sabiendo que su presupuesto ha sido bajo y su éxito alto y teniendo en cuenta que las productoras ya no apuestan por este tipo de películas porque da mucho más rédito cualquier título de acción ¿No sería bueno que el cine echara un poco la vista atrás y tratara de recuperar historias comprometidas y emotivas como ésta aunque sólo fuera como contenido de las nuevas plataformas que van surgiendo tipo HBO, Netflix o Amazon? Público interesado no va a faltar pague en taquilla o en casa.

Reflexiones y ruegos a parte, porque en el fondo esto es un deseo mío más que otra cosa, pienso que el trasfondo de “Green book”, esa moraleja que trata de convencernos de que con empatía puedes llegar a entender a los demás y puede hacerte feliz tanto a ti como a ellos no sólo es que nos viene bien que nos la repitan una y mil veces si hace falta, es que me parece absolutamente necesaria que se transmita generación a generación. Y aún es mejor si además y como ocurre en esta película nos  hablan de comprensión, racismo y soledad.

 
"Green Book" (Peter Farrelly, 2018)
 

A los que llevamos viendo cine desde hace un par de décadas o más del siglo pasado “Green book” nos produce una extraña nostalgia porque nos recuerda películas como “Paseando a Miss Daisy” (con la que además el argumento tiene puntos en común), “Rainman” o “Cadena perpetua” y otras similares en las que se apela al autodescubrimiento y a las relaciones humanas como motor para cambiar el mundo y porque son películas que siempre desde un tono amable tratan de conquistarte y emocionarte. Algunos las llaman “sensibleras” y quizás lo son porque resultan sentimentales y emotivas, pero en un momento en el que lo habitual son producciones trepidantes, de acción, con argumentos y montajes vertiginosos o dramaticamente hiperrealistas huir un poco hacia  lo ideal y humanista, sonreír y regar el ánimo me parece no sólo conveniente sino además sano porque habrá muchas personas que no tendrán la curiosidad de desempolvar las películas que he mencionado antes, pero quizás sí ésta que es de actualidad.

Sobre el argumento sólo decir que ese viaje por el sur de Estados Unidos, basado en hechos reales y realizado por el cantante negro Don Shirley y el matón blanco del Copacabana Tony Vallelonga, no sólo conmueve al descubrir cuál era la situación social en el Estados Unidos de los años 60’s (que por cierto, no está superada del todo y por eso las reivindicaciones antirracistas siguen estando tristemente de moda al otro lado del charco) sino que da pie a dos interpretaciones magníficas y una química de contrastes entre Viggo Mortensen y Mahershala Ali que por sí sola vale la entrada del cine por lo que divierte, por lo que hace reír y por el mensaje final que lanza.

Ya digo, una película muy recomendable que se ve con sumo placer y que te hace salir del cine con un ánimo limpio y nuevo. ¿Sólo una simple road movie comprometida? ¿Sólo una comedia facilona? Puede ser, pero que hagan más películas así si es tan fácil hacerlas.

 
"Green Book" (Peter Farrelly, 2018)