Hace un par de semanas me enteré de que Plaza y Janés iba a publicar un libro basado en mi serie de televisión española favorita (categoría friki que, hasta hace poco, no tenía en consideración): «El Ministerio del Tiempo«. No me lo podía perder, tenía que leer «El Tiempo Es el que Es«. Y lo he hecho, vaya que sí, señores. No deberíais perderos la ocasión de disfrutar de esta maravilla ministérica, no señor.

El tiempo es el que es OK.inddEl Ministerio del Tiempo: El Tiempo Es el que Es
Anaïs Schaaff, Javier Pascual
Prólogo y edición Javier Olivares
Plaza y Janés
ISBN: 9788401016974
350 páginas
Tapa blanda con sobrecubierta
16.90 €

En la biblioteca de un convento, alguien fotografía un códice del siglo VIII. Pasando páginas, llega a una en la que con caligrafía moderna se lee: «Me llamo Elías Sotoca y estoy atrapado en el año 780». Cuando la noticia llega al Ministerio del Tiempo, la sorpresa es total. Sotoca es un agente de alto nivel al que se dio por desaparecido hace años. Amelia, Alonso y Julián parten de inmediato hacia 780 para rescatar al compañero perdido.

Tras la misión en el medievo, la patrulla acaba por error en Cartagena de Indias, uno de los puertos más importantes de la época colonial, en el año 1603. Allí deben convencer al capitán de uno de los galeones de que les permita embarcar, como paso previo para regresar a 2016. Pero entonces conocerán a un personaje histórico que sobrevive en el anonimato y que deberán salvar para que la historia no cambie.

Cuando parece que todo ha terminado, se produce una emergencia que requiere la inmediata participación de los agentes; con apenas 20 años, Lola Mendieta que aún no ha ingresado en el Ministerio es detenida por los nazis en Canfranc. ¿El motivo? Ser espía de las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial. Lo que en principio parece una sencilla misión de rescate se complicará hasta el punto de que la victoria final de los aliados sobre los nazis se ponga en peligro.

Tres misiones. Tres épocas.
Y un sinfín de aventuras con el personaje de Lola Mendieta como leitmotiv entre ellas.
Bienvenidos a la primera novela de El Ministerio del Tiempo titulada, como no podía ser de otra manera, El tiempo es el que es.

Desde que hace un año y dos meses se estrenase la serie de televisión de El Ministerio del Tiempo me he ido maravillando del trabajo de los hermanos Olivares y su sueño de acercar el género de la ciencia-ficción a los espectadores en una compota que también incluye la Historia de España y aderezado con acción, humor y romance. No es una mezcla fácil de hornear, pero el éxito de El Ministerio del Tiempo es tan evidente que la serie ya ha sido vendida a diversos países tan diferentes como Japón, China, Taiwán, Italia, Rusia, Finlandia, EEUU y Chile (según Formula TV). ¿Por qué? Sencillamente porque El Ministerio del Tiempo es una idea tremendamente original que posibilita revisitar cualquier pasaje de la Historia del país en cuestión, es decir, es didáctica a la par que muy entretenida.

Pero en España El Ministerio del Tiempo está teniendo alguna que otra dificultad para conseguir la audiencia que se merece, un share del 12/13% se me antoja ridículo para la calidad que atesora la serie, lo divertida y didáctica que es. Sorprende pues que el público español no le de un espaldarazo como se merece, aunque no es menos cierto que los “ministéricos” somos muy fieles. Que es el motivo por el que no pude resistirme, ni quise, ante la posibilidad de leer el capítulo 19 y ½, porque sí, El Tiempo es el que es, primer libro oficial de El ministerio del Tiempo, se sitúa entre los capítulos 19 y 20, esto es, se sitúa justo después del “parón” que TVE anunció recientemente para la serie en el que veíamos cómo había estado “disfrutando” Julián de su particular infierno en el año 1898.

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Javier Olivares ya nos aclara en la introducción que seguramente no podrían grabar estas tres aventuras, que contiene El Tiempo es el que es, por falta de presupuesto (el presupuesto también es el que es), pero aún así os garantizo que es una auténtica gozada reencontrarse con Alonso, Julián y Amelia (personalmente me quedo, siempre, con Alonso y Amelia, no en este orden) embarcados en 3 misioncillas de esas, de las que “van saliendo” y que los meterán en diversos problemas tan graves que… bueno, digamos que viajar del siglo VIII, aterrizar en el siglo XVII poco después y redondear la trama con una visita a la España post-Guerra Civil embarcada en su supuesto “pacto de neutralidad” durante la Segunda Guerra Mundial. No quiero desvelar más detalles de los necesarios pero os aseguro que El Tiempo es el que es es tan buen libro como buena es la serie.

Resulta especialmente recomendable haber visionado los primeros 19 capítulos de El Ministerio del Tiempo antes de embarcarse en la lectura de El Tiempo es el que es, yo cometí el error de no haber visto los dos últimos y… me vi obligado a ponerme al día antes de continuar con la lectura (a la porra mi plan de hacerme un mega-visionado de 3 episodios cuando regresase la serie), pero no porque fuese necesario, sino por el disfrute que ofrece la serie, por ese amor hacia la Historia que rezuma por los cuatro costados, por esos personajes tan divertidos y, especialmente, por esos secundarios que por fin brillan, menciones especiales para mis secundarios favoritos: Irene, Ernesto y, sobre todo en el libro Lola Mendieta.

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Acabo de darme cuenta de que no he mencionado a los dos escritores de El Tiempo es el que es, y me parece injusto no reconocer el excelente trabajo de Anaïs Schaaff y Javier Pascual, pero no quiero que se les suba a la cabeza y que pierdan el tiempo leyendo reseñas por la red cuando podrían estar haciendo algo mucho más útil como… no sé… ¿escribir el segundo libro dedicado a El Ministerio del Tiempo? No se me ocurre mejor halago que exigir la siguiente entrega (bueno, se me ocurren, pero prefiero conseguir un segundo libro cuanto antes, ¡al tajo!).

Sobre la edición de Plaza y Janés, bueno, es preciosa, muy completa y no tiene ningún error de ningún tipo, si a esto se le suma que el precio, inferior a 17 euros, convierten a El Tiempo es el que es en el regalo perfecto para los amantes de El Ministerio del Tiempo.

Me convertí en un fan de El Ministerio del Tiempo desde el minuto 1 del primer capítulo, los avances de la serie ya me habían llamado la atención y me encontré con que TVE era capaz de emitir una serie moderna, de calidad y que supura amor hacia la Historia. Me he alegrado con cada una de las victorias que los creadores del Ministerio han ganado, y he lamentado la pérdida de su co-creador, he viajado a épocas remotas y sufrido y sangrado con ellos, ¿cómo no iba a acompañarlos en estas tres misiones? ¡¡No me lo podía perder!! ¿Podrías tú? No deberías, recuerda que El Tiempo es el que es, y conviene estar al día de todo.

¡¡Saludos ministéricos!!

Ah, sí, ¡¡y que vuelva Pacino!!