Cuando Fantascy comenzó a publicar la tetralogía de «El Portador de Luz» me descubrí encantado y atrapado por una historia sorprendente, con esta tercera entrega, «El Ojo Fragmentado«, Brent Weeks no sólo confirma el buen trabajo realizado hasta ahora sino que eleva, y mucho, las expectativas para el cuarto y último libro de la saga.

El Ojo Fragmentado

Brent Weeks
Tetralogía El Portador de Luz
RHM / Plaza y Janés / Debolsillo > Fantascy
Rústica con solapas
984 páginas
Previa
Ebook 9,49 €
22.90 €

Tras cautivar a legiones de lectores de todo el mundo con la trilogía «El Ángel de la Noche», Brent Weeks «cimentó su puesto entre los grandes escritores de fantasía épica de nuestro tiempo» (British Fantasy Society) con la publicación de El Prisma negro y La Daga de la Ceguera, los dos primeros tomos de «El Portador de Luz». Ahora, por fin, llega el esperadísimo tercer volumen de esta saga espectacular, en el que se dan cita aventuras, magia, intriga, complots, traiciones, amores contrariados, un villano formidable y acción a raudales.

Mientras los viejos dioses empiezan a desperezarse y las satrapías se fracturan, la Cromería lucha a contrarreloj por encontrar al Prisma perdido, el único hombre capaz de detener la catástrofe. Pero Gavin Guile ha sido apresado por un viejo enemigo y ahora es esclavo en una galera pirata. Y lo que es todavía peor, ya no cuenta con la única cosa que lo definía como Prisma: la capacidad mágica de trazar.

Sin la protección de su padre, Kip Guile se tendrá que enfrentar él solo a un maestro de las sombras, al tiempo que su maquiavélico abuelo empieza a ponerlo todo en marcha para escoger a un nuevo Prisma e instaurarse a sí mismo en el poder. Con la ayuda de Teia y Karris, Kip deberá emplear todo su ingenio para sobrevivir a una guerra secreta entre casas nobles, facciones religiosas, rebeldes y una orden de asesinos ocultos en auge, el Ojo Fragmentado.

Tras El Prisma Negro y La Daga de la Ceguera estaba deseando tener entre mis manos la tercera entrega de la tetralogía (para los que habéis hecho la ESO: son cuatro libros, cuatro) de El Portador de Luz, no sólo por cómo terminó la segunda entrega de la saga (con la mayoría de los “buenos” en algo más que apuros y  con uno de los “malos” pidiendo paso como personaje fuerte) sino porque Brent Weeks es uno de esos escritores que te empujan a leer el siguiente libro, a descansar más adelante, a seguir la trama al galope. Aquellos que ya hayáis leído su trilogía anterior, El Ángel de la Noche (El camino de las sombras, Al filo de las sombras y Más allá de las sombras), seguramente os hagáis una idea de la sensación que produce leer a Brent Weeks cuando “está de dulce” y las páginas pasan en una orgía de tinta y papel mientras nuestra mente disfruta de una historia llena de matices, sorpresas, resurrecciones, traiciones… Pero no estamos hablando ya de El Ángel de la Noche porque Weeks afronta su segunda gran saga y en El Ojo Fragmentado le vemos experimentar con las intrigas políticas, con los tejemanejes de la Corte, la Cromería, y de las satrapías, el destino de Karris tras casarse con el Prisma y verse forzada a abandonar la Guardia Negra, el futuro de una Teia que se ve atrapada en las luchas de poder de la Cromería y de una secta asesina opuesta a la Cromería conocida como El Ojo Fragmentado donde aprenderá a manejar mejor el paryl y que en este volumen mostrará su cara menos amable, pero sobre todo es el libro de Andross Guile y de Kip, dos personajes que crecen y nos muestran matices como consecuencia de sus enfrentamientos.

Desgraciadamente Weeks se ha visto en la obligación de hacer a un lado a Gavin Guile, el Prisma, pero no se conforma con cualquier paso a un lado, no, Gavin terminó en galeras en el anterior libro y aquí su “paso a un lado” consistirá en hacerle pasar por un infierno del que nos gustaría poder decir que sale victorioso… nos gustaría, aunque aún nos quedará un débil hilo de esperanza, pero la verdad es que las cosas pintan muuuuy mal.

Tampoco sabremos mucho sobre lo que trama El Príncipe de los Colores, las intrigas políticas con las que el escritor decide jugar en esta tercera entrega hacen que tan sólo conozcamos de su imparable avance y de cómo, batalla tras batalla, se acerca la Cromería, que está inmersa en las luchas por el poder interno.

Decía que Andross Guile se convierte en uno de los principales personajes de El Ojo Fragmentado, y no es para menos, hábilmente llenará el vacío de poder que la ausencia de Gavin ha creado y, desde el centro de su tela de araña, se enseñoreará de la propia Cromería, mientras se decide por uno de sus dos nietos, (Kip y Zynum) mientras valora pactar con el Príncipe de los Colores.

Kip, por su parte, crecerá como personaje en base al antagonismo con su abuelo, dudando sobre lo que éste planea para la Cromería y las sataprías mientras el caos comienza a, poco a poco, filtrarse en las esferas de poder. Naturalmente habrá espacio para crear un triángulo romántico entre Kip, Teia y Tisis, triángulo que se resolverá al final del libro… ¿o no? Y, tranquilos que Kip seguirá teniendo muy mala opción sobre sí mismo… mientras el resto del mundo sospecha que se hayan ante la encarnación de el Portador de Luz (qué gran giro argumental sería que Kip resultase no serlo y lo fuese Gavin en su lugar, ¿verdad?).

Estamos hablando de más de 900 páginas de libro, con un autor que se divierte mostrando muchos, muchísimos, puntos de vista, y aunque echaremos de menos la épica de los anteriores libros no se puede negar que el espacio que Brent Weeks dedica a las intrigas políticas lo compensa sobradamente, aunque para ello tenga que dejar fuera de esta entrega (por absoluta y total falta de espacio) al gran antagonista de la saga (con permiso de Andross Guile), sus hombres y al propio Gavin, fiando para el último libro, The Blood Mirror (2016), lo que seguramente será un espectacular cierre de la saga.

He disfrutado enormemente leyendo El Ojo Fragmentado, y es que a pesar de que no veamos ninguna de las muchas batallas que se referencian en el libro no es menos cierto que el lector no encontrará un momento de respiro mientras la acción salta de un personaje a otro creando pequeños cliffhangers que harán que os comáis las uñas… y que os hará llegar al hueso hasta la publicación de The Blood Mirror, un año de espera… qué duro. Recuerdo haber disfrutado muchísimo con la trilogía de El Ángel de la Noche pero no sería justo no reconocer que Brent Weeks se ha superado absoluta y totalmente, El Portador de Luz es una tetralogía que, aún incompleta, brilla más que su primera saga.

En cuanto a la edición española hay que quitarse el sombrero ante la edición que Fantascy ha hecho de este libro, no es sencillo aligerar el peso de un libro de casi mil páginas, tampoco es fácil que el libro no contenga errata alguna (al menos no recuerdo haberme encontrado con ninguna) o que cuente con una encuadernación tan buena que podamos abrirlo por la mitad, posarlo sobre una superficie plana y que tanto el lomo como la encuadernación no se resientan. Eso sí, el libro pesa, es inevitable, pero es mucho más cómodo de manejar de lo que debería.

En definitiva, Brent Weeks se está consagrando con El Portador de Luz, demostrando que el Ángel de la Noche no se convirtió en un grandísimo éxito de ventas y crítica sólo por chiripa. Estamos ante una gran tetralogía que obliga a añadir en la lista de “libros que espero con las mayores ansías” a The Blood Mirror junto a otros trabajos de autores como George R.R. Martin, Patrick Rothfuss, Jim Butcher o Brandon Sanderson, y con pleno merecimiento.