Satori Ediciones, editorial especializada en cultura y literatura japonesa, publica el segundo volumen de «El chico de los ojos de gato«, todo un clásico del horror del manga japonés realizado por Kazuo Umezz, que en esta ocasión incluye historias realizadas desde 1968 hasta la finalización de esta serie, en 1976.

Mitad humano, mitad monstruo el Chico de los Ojos de Gato está condenado a la soledad: demasiado parecido a los humanos para ser aceptado en el mundo de los demonios, demasiado monstruoso para vivir entre humanos. Oculto en las sombras, escondido en los desvanes de las casas, vaga por el mundo ayudando a los inocentes, castigando a los malvados y desatando el horror a su paso. Un estilo único e inconfundible, unas historias perturbadoras y un sentido del humor peculiar y extravagante han convertido a Kazuo Umezz en referente fundamental del manga de terror durante década.

Este manga shonen, o cómic para jóvenes, pues esta serie estaba pensada para el público joven de la época (hoy los padres no hubiesen transigido con las escenas más sangrientas), está protagonizado por Nekome Kozo, el Chico de los Ojos de Gato en su equivalente castellano, un muchacho odiado tanto por humanos como por los Yokai, así que no puede vivir tranquilo y debe mantener su existencia escondido en los áticos de las casas.
Los Youkai o Yokai son seres mitológicos pertenecientes al imaginario cultural japonés y pueden ser espíritus, fantasmas (Yuurei), monstruos que cambian de forma (Bakemono), personas que sufren transformaciones y animales que toman características humanas y poderes sobrenaturales (Hengeyokai). La primera de las historias contenidas en este segundo libro continúa del primer volumen, «La agrupación 100 Yokai«, lo que da pie a que Kazuo Umezz se explaye creando todo tipo de seres monstruosos al ser un centenar (o casi) las criaturas retratadas.
El chico protagonista va demostrando sus poderes a lo largo de las historias. Así lo vemos rodeado de gatos callejeros, que le sirven de ejército. También puede curar sus heridas lamiéndose, como hacen los felinos. En otro momento, puede confundir a los humanos creando visiones o tomando sus identidades. Si a esto se le suma una gran agilidad para correr y escapar de sus enemigos, nos encontramos ante todo un superhéroe del manga terrorífico japonés, proclive, como él mismo afirma, a llegar a lugares en los que acecha el peligro. Y pese a tener un carácter muy arisco, siempre tenderá a hacer el bien y a acabar con los temibles engendros a los que se enfrente, como ese Kodomo de siniestro aspecto que comanda los 100 Yokai, o el Nikudama que se les aparece a la familia Sakuragi en la siguiente historia del volumen: «El Yokai Nikudama«. Aquí Umezz crea un ser casi invencible de un aspecto pétreo que le sirve para demostrar su destreza en el dibujo a tinta china. Al igual que lo hace con la Kannon de mil brazos, en la que una estatua budista, la Senju Kannon, se transformará en una especie de araña de terrorífico aspecto.
Las tres aventuras fueron publicadas entre 1968 y 1969 en la revista «Shonen King«, de aparición semanal y en capítulos. La «Shonen King» comenzó su andadora en 1963 y terminó en 1988. Podemos encontrar varias páginas en bitono e incluso una en color en esta edición de Satori Ediciones que parte de la original japonesa de Shogakukan.
Las siguientes historias del segundo volumen, «La escalera», «La promesa», «La mano» y «Los amigos», son relatos cortos en los que Umezz cambia ligeramente de registro, al tratarse de manga de corte más juvenil, con muchas páginas que incluyen doce viñetas en las que el chico de los ojos de gato está ausente y en su lugar aparecerán niños que sufrirán algún capítulo terrorífico en su vida, siendo el chico gato quién aparezca en la resolución final. De argumento más elaborado y más contenido, Kazuo Umezz sigue narrando situaciones de lo más macabro, con finales nada halagüeños, y que dan mucho terror. Fueron publicadas en «Shonen Sunday» en 1976, e mismo año en que se lanzó un anime de este personaje.
Este segundo volumen, como el primero, tiene una sobrecubierta que en su reverso es toda una obra de arte. Cuenta con la traducción de diez de Marc Bernabé. Y el diseño del libro, con las páginas en bitono, de quitarse el sombrero. Por supuesto, está en formato de lectura oriental.
Es una lástima que Umezz abandonara el personaje, dedicándose a otras series (como el hit «Aula a la deriva» de 1974), e incluso a dirigir películas o a sacar discos de música (en Spotify hay unos cuantos, que recomiendo escuchar ya que demuestran que Kazuo Umezz es toda estrella del pop). Con un puñado de historias, este creador ha encontrado su hueco entre los grandes del manga de terror japonés como los clásicos Shigeru Mizuki, Hidsehi Hino, Suehiro Maruo, o los que lo están rompiendo ahora como Junji Ito o Shintarko Kago.
¡No os perdáis «El chico con los ojos de gato«! Y si por casualidad lo veis rondando por los alrededores de vuestra casa, ataros los machos, pues algo malo os va a suceder.

El chico de los ojos de gato.
Autor: Kazuo Umezz
Traducción: Marc Bernabé
Edición original: Nekome Kozou
Fecha de publicación: Junio de 2020
ISBN: 978-8417419363
Formato: 15x21cm. Rústica con sobrecubierta.
Páginas: 536
Precio: 22,00 euros