Mi hija María, de siete años, va a clases de ballet. Dos días a la semana, desde septiembre hasta junio, ha aprendido movimentos de danza clásica como sauter, etendre, plié, relevé, tourner, glisser, elancé, demi-plié o poner los pies en dehors y, al finalizar el curso, han hecho un festival para todos los padres y las madres donde las alumnas de todas las edades, desde las más pequeñas hasta las más mayores, nos enseñan sus habilidades con el ballet y todo lo que han aprendido durante el año. «El amanecer de las sombras» es exactamente lo mismo, pero en versión cómic.

Un grandioso ejército recorre el mundo arrollándolo todo a su paso. La gente huye de ciudades y granjas prefiriendo ser esclavos de sus vecinos a enfrentarse a esa oleada de criaturas que parece arrasarlo todo. Un solo guerrero ha conseguido unir a todas las tribus de orcos, con el fin de expulsar a los humanos que han colonizado sus tierras. Su viaje decidirá el destino del mundo… un futuro amanecer llenos de… ¿luces o quizás sombras?

Durante casi una década fui alumno de la escuela de cómic Joso de Barcelona, una institución única de la Ciudad Condal por donde han pasado algunos de los dibujantes, ilustradores, y diseñadores más destacados del género a realizar sus estudios, a aprender o, más tarde, a dar clase y compartir sus conocimientos con nuevos alumnos. Autores de la talla de Roger Ibañez, Ramon F. Bachs, Pasqual Ferry, Josep Homs o Jordi Lafebre entre muchos otros, son espejo de la actualidad y referente de las futuras generaciones de Escola Joso. Nacida en 1982, está considerada como la decana de las escuelas de comic en España y una referente europea en la enseñanza del llamado arte secuencial.
Uno de los recuerdos que tengo de mis años en la Joso era la dificultad que existía entonces para acceder al mundo profesional, lo lejanas que nos parecían las editoriales y los editores. Solamente una vez al año, durante el Saló del Còmic, algunos se atrevían a acercarse, con la carpeta bajo el brazo, a los espacios habilitados para presentar tus habilidades a los profesionales del sector. Algunos de ellos salían con encargos y proyectos, otros con golpecitos en la espalda y palabras alentadoras, y la mayoría con una sonrisa condescendiente. No estoy frustrado por haberme quedado por el camino, como tantos otros compañeros de la escuela, y solo tengo recuerdos felices de aquellos años y me alegro mucho para los que recorrieron todo el camino, tortuoso, lleno de recovecos y trampas, hasta el final.

Nacho Arranz es un dibujante de cómics que ha trabajado para el mercado francés, americano y español, profesor de una escuela de arte con centros en Madrid y Berlín, la ESDIP, ha escrito guías sobre y para aprender a dibujar cómics («Aprende a dibujar cómic», publicados por Dolmen Editorial) y también ofrece cursos de cómic online en su página web. Sobre este último aspecto gira «El amanecer de las sombras«, pues esta obra publicada por la editorial Nuevo Nueve es un proyecto construido por docenas de manos, dirigido por Nacho Arranz, a partir de un guión de Lorenzo Díaz Buendía, y dibujado por los alumnos de su curso de cómic.
«Ya no importa tanto donde estés, sino qué eres capaz de hacer», dicen los lemas de la formación online. Este es el caso. Los alumnos de los cursos de cómic de Nacho Arranz, originarios de distintos lugares de la península, aprenden en las aulas virtuales del curso online en cómic y narrativa.

Si en algún momento te has planteado dedicarte al mundo del cómic, y no sabías los pasos a dar para conseguir tus objetivos. este ejemplar (…) te describe las sensaciones y te muestra el antes y el después de una serie de artistas que hace año y medio se encontraban en la misma situación.

«El amanecer de las sombras» es una obra de aprendices. Hay errores notables de composición, en las proporciones, en la elección de los planos, en las sombras tanto en cuanto al uso del negro como en su proyección, en el trazo de la plumilla, en la perspectiva escogida, en la representación de las texturas y los materiales,… Limitaciones propias de quien está aprendiendo y adquirirá habilidad con la práctica, con el tiempo y con el trabajo duro. Es evidente que el talento no es nunca suficiente. «10% de talento, 90% de trabajo» decía alguién. O quizás era «1% inspiración y 99% transpiración«. No importa, pues suscribo sus palabras. Quizás la cita no es exacta, ni las proporciones, y tampoco su autor, pues hay algunos que señalan a Albert Einstein y otros a Johan Cruyff, pero hay que quedarse con el concepto. Quizás alguno de los dibujantes de este cómic, sea Melina, Raul, Edu, Jessica, Carlos, Iván, Ángel o Fran, llegará a ser un dibujante de prestigio en algun momento de su carrera, si siguen adelante con ella, pero aún son unos novatos, aprendices del oficio, con talento (los bocetos en blanco y negro del epílogo son mil veces mejores que cualquiera de las páginas coloreadas) pero muchas lagunas. Y esto no es una crítica, ni mucho menos, sinó las mismas palabras que digo cuando aplaudo a mi hija María, tras haber bailado con pasión en el festival de fin de curso de ballet: «Muy bien, cariño. Estoy muy orgulloso. El año que viene, lo harás aún mejor«.

«El amanecer de las sombras» es, en resumen, un experimento editorial y los potenciales lectores deben ser condescendientes con la obra puesto que, si la juzgamos con el mismo criterio que a cualquier otro cómic publicado por una editorial de prestigio, no superará el corte.

El Amanecer de las Sombras.
Autores: Lorenzo Díaz Buendía y Nacho Arranz
ISBN: 978-84-17989-38-5
Formato: 27x19cm. Rústica. Color
Páginas: 120
Precio: 18,00 euros