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Seguimos con nuestras microreseñas dedicadas a películas de culto con una obra extraña y perturbadora que, casi veinte años después de su estreno, sigue dando que hablar gracias a una fiel legión de seguidores y a las incógnitas de su misteriosa trama que aún hoy nos tienen en vilo… pese a que no funcionó en los EE.UU., no tuvo buenas críticas en el prestigioso festival de Sundance, no fue bien recibida por los distribuidores, se estrenó en pocos cines y sufrió por estar bajo la sombra del reciente 11-S, apenas cubrió gastos con la taquilla,… pero cuando llegó al Reino Unido la cosa cambió. Y con su lanzamiento en DVD y el boca-oreja comenzó a adquirir cierta popularidad. Además contaba con una estupenda banda sonora, que también ayudó.
La película, escrita y dirigida por Richard Kelly en lo que era su ópera prima, catapultó a Jake Gyllenhaal al estrellato, y también contaba en su reparto con Jena Malone, Mary McDonnell, Holmes Osborne y Patrick Swayze, entre otros, pero apenas tuvo repercusión en su estreno norteamericano y parecía que quedaría relegada al baúl de los productos fallidos.
La historia de «Donnie Darko«, que parece una película de adolescentes de los años ochenta de John Hughes a partir de un guión lisérgico de David Lynch, es extraña, y se construye a partir de una coincidencia: el joven Donnie se libra de un inverosímil accidente en su habitación por estar fuera de casa en plena noche, donde se le aparece un extraño personaje vestido de conejo gigante que le predice el fin del mundo. En 28 días, 6 horas, 42 minutos y 12 segundos, exactamente. A partir de ahí las coincidencias entre Donnie, un joven aquejado de esquizofrenia que se medica, y el conejo de sus visiones (una revisión perversa de «El invisible Harvey«, la película del año 1950) se suceden, siempre relacionadas con el fin del mundo.
Una de las intepretaciones de la película, que tiene muchas, sugiere que en el momento en el que Donnie Darko burló a la muerte se creó un universo paralelo, una realidad que no debería haber sucedido. El Universo Tangente. Y este universo debe destruirse para que el universo original pueda seguir adelante. Ese es el objetivo del conejo llamado Frank. Hay otras intepretaciones, como la posibilidad simplona de que todo sea un sueño, pero el director Richard Kelly nunca ha desvelado todos sus misterios. Quizás ese sea parte de su encanto.

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