No hay criatura más letal en todo el universo que la horda xenomorfa ideada por H.R. Giger que nos presentó Ridley Scott en el clásico de la ciencia-ficción “Alien, el octavo pasajero”, y ni los marines espaciales más preparados, ni siquiera los depredadores, el Juez Dredd o Terminator, han sido capaces de sobrevivir a su avance. Pero, claro, Batman es harina de otro costal.

DC Comics/Dark Horse Comics: Aliens
Guión: Ian Edginton, Mark Schultz, Ron Marz y Warren Ellis
Dibujo: Ariel Olivetti, Bernie Wrightson, Chris Sprouse y Staz Johnson
Fecha de publicación: Octubre de 2017
ISBN: 978-84-17206-25-3
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 400
Precio: 35,50 euros

Siguiendo la pista de la desaparición de un ciudadano de Gotham, Batman viaja hasta la jungla amazónica, donde descubrirá el horror de los aliens… pero ¿podrá detenerlos el Caballero Oscuro?
Unos años después, en unas obras de Gotham se descubre un alien… ¡que provocará el caos en el Asilo Arkham!

Convencido de que la aterradora amenaza ha desaparecido, Batman descubre una colonia de esas máquinas de matar implacables, además de la raza imparable de cazadores llamados “depredadores”, que han estado ocultándose en la Tierra durante siglos. ¡Solo el Caballero Oscuro y Superman podrán detener a esas amenazas extraterrestres que están punto de apoderarse del mundo!

Por último, los temibles aliens están a bordo de la estación espacial de Stormwatch, y la tarea de los WildC.A.T.S será salvar a los supervivientes. Pero ¿podrán los WildC.A.T.S vencer en una batalla contra los aliens cuando Stormwatch ya ha caído?

En el año 1979 se estrenó una película que revolucionó la ciencia-ficción y que hoy está considerada una obra maestra. Es, por supuesto, “Alien, el octavo pasajero” de Ridley Scott, con guión de Dan O’Bannon y protagonizada por Sigourney Weaver, John Hurt, Yaphet Kotto, Tom Skerritt, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton e Ian Holm, entre otros, que nos narraba como de regreso a la Tierra, la nave de carga Nostromo interrumpía su viaje y despertaba a sus siete tripulantes. El ordenador central había detectado una misteriosa transmisión de una forma de vida desconocida, procedente de un planeta cercano y allí les esperaba un horror sin rostro tan mortal y despiadado como el mismo vacío del espacio. Y en el espacio, nadie puede oír tus gritos.

Hay dos nombres que es necesario destacar de “Alien, el octavo pasajero“. Uno es Ridley Scott, un cineasta único y visionario, infravalorado e injustamente tratado por Hollywood, es responsable de dos obras maestras del cine contemporáneo como “Alien” y “Blade Runner“, que dieron forma a un nuevo género y son merecidas películas de culto imitadas y homenajeadas hasta la saciedad. En su curriculum se mezclan de forma desordenada e incomprensible los éxitos y los fracasos, las joyas y los detritus, donde destacan títulos como “Los duelistas”, “Legend”, “Black Rain”, “Gladiator” o “Black Hawk Down” que cualquier director hubiera soñado con incorporar a su carrera cinematográfica. Ninguno de ellos, lamentablemente, a la altura de “Alien” y “Blade Runner”. Y aunque Ridley Scott ha intentado regresar al género que ayudó a definir, al universo oscuro y peligroso de “Alien”, creando un original y épico título de ciencia-ficción situado en los lugares más remotos y peligrosos del universo, el resultado no ha sido satisfactorio.

El otro nombre relevante de la película es el del artista suizo H.R. Giger, un creador de arte orgánico y biomecánico que, a su pesar, alcanzó la celebridad por sus colaboraciones en el mundo del cine y, en concreto, por la creación junto a Carlo Rambaldi, de la terrorífica criatura xenomórfica y algunos de los escenarios de la película.

El éxito generó una lucrativa franquicia de novelas, cómics, videojuegos y juguetes, así como tres secuelas de James Cameron, David Fincher y Jean-Pierre Jeunet, dos crossovers con los Predators y un par de precuelas muy decepcionantes tituladas “Prometheus” y “Covenant”. Sí, el monstruo de Giger superó los límites de la película de Scott, y tuvo un impacto duradero en los géneros de ciencia-ficción y del terror tanto dentro de la industria cinematográfica como en el mundo del cómic o los videojuegos, que usaron con profusión los elementos narrativos y visuales de la película, sus personajes y sus escenarios. El mundo del cómic, en concreto, fue de los primeros que se apropió del xenomorfo y los recuentos más extensos hablan de varias decenas de obras desde el mismo año 1979, empezando con “Alien: The Illustrated Story” de Goodwin y Simonson y multiplicando exponencialmente su producción con la irrupción de Dark Horse Comics a finales de los años ochenta. Finalmente, durante los años noventa, los xenomorfos superaron los límites de su propia editorial y llegaron los crossovers, que enfrentaron a las letales criaturas contra, por ejemplo, los héroes de DC Comics.

El volumen “DC Comics/Dark Horse Comics: Aliens” es una antología de ECC Ediciones que recopila las miniseries “Batman/Aliens“, “Batman/Aliens II“, “Superman and Batman vs. Aliens and Predator” y “WildC.A.T.S/Aliens“, cuatro enfrentamientos autoconclusivos entre los héroes más poderosos de DC Comics (e Image) y las criaturas más letales de la historia del cine (con el permiso de los Critters, por supuesto), sumando un total de cuatrocientas páginas repletas de muerte, vísceras, terror, y mucha sangre ácida.

El primer enfrentamiento entre los Aliens y el Hombre Murciélago data del año 1997, con guion de Ron Marz y dibujos del maestro Bernie Wrightson, y traslada al vigilante de Gotham City hasta las espesas selvas de México y Guatemala donde se verá obligado a unir sus fuerzas con un equipo de militares enviados por el gobierno estadounidense si quiere sobrevivir a un letal y hostil horror llegado desde el espacio exterior. La jungla de asfalto de la ciudad gótica no tiene nada que ver con el húmedo bosque tropical centroamericano ni unas antiguas ruinas aztecas, un escenario que nos recuerda inevitablemente el de “Depredador” de John McTiernan, pero las habilidades de Batman y su arsenal tecnológico resultaran ser suficientes para sobrevivir al reto. A duras penas, claro, y sin ninguna duda las pesadillas le asaltaran el resto de su vida, puesto que el Caballero Oscuro habrá descubierto que, más allá de nuestro planeta, hay horrores inimaginables que no tienen ni punto de comparación con el Joker, Hiedra Venenosa o Dos Caras.

El segundo de los encuentros entre los xenomorfos y Batman cuenta con un guion de Ian Edginton y el dibujo de Staz Johnson, y traslada la acción a las calles de Gotham City y a los pasillos oscuros de Arkham Asylum. En esta ocasión los Aliens sembraran el pánico en un entorno mucho más conocido para Batman, pero la dificultad del reto pondrá a prueba los límites físicos y mentales del héroe cuando los xenomorfos se crucen con Joker, Hiedra Venenosa, Dos Caras o Killer Croc.

La tercera de las historias, del año 2007, añade dos actores más a la función: el Hombre de Acero y los Predators. Si los enfrentamientos entre los aliens y Batman no eran lo bastante épicos, el guionista Mark Schultz y el dibujante argentino Ariel Olivetti nos descubrirán que una colonia de los implacables y letales Aliens, además de la raza de cazadores de los Depredadores, llevan miles de años viviendo junto a nosotros en el planeta Tierra y los dos grandes héroes de Metropolis y Gotham deberán unir sus esfuerzos para detener a estos extraterrestres hostiles que amenazan con apoderarse del mundo.

El volumen se cierra con el enfrentamiento entre los xenomorfos y uno de los primeros grupos de superhéroes de Image, los WildC.A.T.S. de Jim Lee, que tendrá lugar en la estación espacial de Stormwatch, tal y como nos lo contaban Warren Ellis y el dibujante Chris Sprouse en el año 1998. A diferencia de los tres relatos anteriores, este dejará un final donde la muerte tendrá un papel muy destacado, y no hay ni rastro del Caballero Oscuro.

Las cuatro historias recogidas en este volumen son, en resumen, entretenimientos anecdóticos y sin continuidad hechos a medida para los aficionados a los crossovers, aquellos lectores que disfrutan cruzando personajes, criaturas, héroes y villanos de orígenes diferentes, y también un regalo para los aficionados de ambas franquicias que disfrutaran con las referencias cruzadas de los cómics del Hombre Murciélago y las historias de los xenomorfos de Giger. Un total de cuatrocientas páginas, en un tomo editado con el lujo habitual de los productos de ECC Ediciones, que ofrece una lectura fácil, historias independientes, acción y ritmo a raudales, en una recopilación en la que solamente chirría “WildC.A.T.S/Aliens”, que eran prescindibles y que poco tiene que ver con el universo DC y su mitología. Quizás hubiera sido mejor recuperar las aventuras en las que las letales criaturas alienígenas se encontraron con Green Lantern o con Superman. Sea como sea, “DC Comics/Dark Horse Comics: Aliens” es una obra curiosa y divertida que merece una oportunidad.