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El director alemán Tom Tykwer es un ejemplo más de aquellos jóvenes talentos europeos que, cuando dan el salto a Hollywood, no acaban de encontrar su lugar en el cine norteamericano. Y es que el cine mainstream les coharta y les limita, no les permite expresarse con sus códigos personales, y se pierden en la mediocridad, ahogados por un cine que tiene mucho más de negocio que de expresión artística.

«Corre, Lola, corre» («Lola rennt» es su título original en alemán) era la tercera película de Tom Tykwer, protagonizada por Franka Potente y Moritz Bleibtreu, que nos contaba como Lola y Manni, dos veinteañeros enamorados en Berlín, deben tomar una crucial decisión sobre el amor y la vida. Y es que Manni trabaja como cobrador para un vendedor de coches un poco turbio y sospechoso, y las cosas se han puesto feas y la pelirroja Lola debe salir al rescate de su atolondrado novio de una muerte segura, corriendo por toda la ciudad para conseguir los 100.000 marcos para devolver a su jefe. ¿Cuál es el elemento más destacado de una película cuyo hilo argumental no es nada novedoso? Que explora el mismo hecho desde tres puntos de vista: la acción comienza igual en cada ocasión pero se producen pequeñas diferencias que provocan un final distinto. Es, de hecho, la teoría del caos y el famoso efecto mariposa. Tres episodios que comienzan igual, con la protagonista recibiendo una llamada de auxilio de su novio y el teléfono rojo recién descolgado, pero distintos. Un What if…?

La película es breve (apenas 80 minutos) pero, además, pasa como una exhalación ante los ojos del espectador, que vive la frenética, vertiginosa y desesperada carrera de Lola por las calles de Berlín con los ojos abiertos durante todo el metraje. ¡Y en tiempo real! «Corre, Lola, corre» es una exhibición de energía y originalidad por parte del director y de su protagonista, que también tiene mucho sentido del humor, y su montaje nos recuerda a un videoclip de los años ochenta pues la película está acompañada por una música dance que acrecienta esta sobredosis de adrenalina. Casi como un videojuego: cuando uno de los personajes muere, la historia vuelve a empezar desde el principio.

«Corre, Lola, corre» un todo un éxito de taquilla en Alemania, se convirtió en una obra de culto y obtuvo numerosos premios en todo el mundo, aunque en el resto de Europa no tuvo la repercusión que hubiese merecido. Sí que se fijaron en Tom Tykwer y Franka Potente desde el otro lado del océano, y ambos empezaron una desigual carrera en el cine norteamericano: Tom Tykwer dirigió «En el cielo», «The International» o «El atlas de las nubes» y Franka Potente formó parte del reparto de «Blow», «The Bourne Identity», «Todo lo que quiero», «Che: Guerrilla» o «Shangai». Pero consiguieron algo que muchos desearían: inspiró un capítulo de «Los Simpson«, el decimoctavo episodio de la duodécima temporada de la serie titulado «Trilogía del error«, que copió la estructura en tres actos y utilizó la música de la película alemana.

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