Sexta entrega de esta sección de ViaNews con reseñas breves de cómics, libros, películas, videojuegos e incluso música, de hoy y de ayer, que merecen la pena recuperar del olvido de nuestras estanterías o de acercarse a la tienda más cercana para comprar antes de que desaparezcan: Falcon Crest, Bailando con lobos y Red Dwarf.

Falcon Crest.
Posiblemente nadie se espere esta recomendación, pero la genial serie de la CBS que narraba el enfrentamiento entre los Channing y los Gioberti supuso, para mi, conocer a mi primer Gran Villano por excelencia (Angela Channing), al primer chulopiscinas (Lance Cumson), al gran héroe (Chase Gioberti) y al primer gran antihéroe (David Selby). Una serie de televisión que supone un clásico que tiene todos los personajes del gran drama.

Bailando con lobos.
El western que consagró a Kevin Costner como director y que supuso la revitalización del género, junto a «Sin perdón». Fue nominado a una docena óscars en el año 1990 y ganó siete, incluyendo el de mejor film (cosa que muchos no perdonan porque derrotó a «Uno de los nuestros»). Veinte años más tarde hay que reconocer que es una película visualmente muy atractiva, llena de épica e intensidad.

Red Dwarf.
El «Enano Rojo» del título era una inmensa nave minera que surcaba el espacio exterior sin rumbo definido. A bordo, el sucio y maleducado Dave Lister revivido tras una hibernación de tres millones de años, el repelente holograma del técnico tercero Arnold Rimmer, el ordenador de a bordo Holly, el evolucionado gato con forma humana e instintos felinos Cat, el androide mayordomo Kryten y diversión a raudales para los espectadores de esta serie de televisión de la BBC de finales de los años ochenta que nos alegró durante ocho temporadas y 52 episodios, además de un especial titulado «Back to Earth».

• 24 Horas Party People.
La canción de Happy Mondays que le da título ya es recomendable, pero aun lo es más es el viaje que con esta película emprendemos de la mano del prolífico (y muy recomendable) Michael Winterbottom, en esta ocasión encarnado en la figura del productor musical Tony Wilson, piedra de toque de la explosión musical del Manchester de los 70 y 80, un viaje por los tópicos del «sexo, drogas y rock and roll» o del «vive rápido y deja un bonito cadáver», pero también de cómo el talento y la creatividad funciona como un aquelarre: la gente se congrega alrededor de una hoguera que, inevitablementa ha de consumirse y ¿por qué no? sobre cómo un grupo de jóvenes a lomos de la crisis económica que asoló las islas en aquellos años llevó a la música inglesa del punk a las pistas de baile, brincando en una semivacía sala de concierto con el «No Fun» de los Sex Pistols: el hombre blanco baila….