En una sociedad como la nuestra, tan retrógrada en ocasiones como moderna cuando le interesa, la línea que separa al erotismo de la pornografía es difícil de definir, y además muchos se niegan a aceptar que algo relacionado con el sexo pueda considerarse artístico. Allá ellos.

Despierta tus más profundos deseos en una conversación nocturna de sexo telefónico donde la lejanía física y la cercanía de las imágenes en el teléfono desata el más profundo desenfreno. Enamórate con dos despertares mágicos tras ardientes noches de pasión desmedida. Déjate escandalizar con una visita a los baños del famoso Café Le Flore en Sant Germain. Sumérgete en un revolcón improvisado a altas hora de la noche. Tan desesperado como etéreo, y que te acercará tanto al mundo onírico que no podrás discernir si fue real o un placentero sueño. Y para los más románticos, derrítete con una delicada e intensa carta de amor.

Estamos en el siglo XXI, y aún hay que esconder, camuflar, encubrir, ocultar, tapar, velar, callar, disfrazar o disimular todo aquello que tiene que ver con el sexo. La belleza del pezón de una mujer en Facebook o Twitter merecen la censura, pero un asesinato a sangre fría atrae la atención de todos los medios de comunicación y centenares de imágenes desde todos los ángulos imaginables. Superamos con nota la revolución sexual, el destape, la igualdad entre los sexos, y cada vez son menos los que se escandalizan por un topless playero, pero vivimos aún en una sociedad tan abierta como contradictoria. Gran parte de la culpa la tiene la religión, que estigmatiza todo aquello que no sea ‘normal’ y moral, y los norteamericanos, que siguen teniendo muchos tabúes y vergüenza en torno al sexo y el cuerpo. ¡Ojo! En nuestro país, gobernado por una mayoría de derechas, tampoco tenemos nada de lo que presumir en cuanto a modernidad y apertura de miras. Muchos se escandalizan todavía con el erotismo, el enfoque estético que se le da al sexo, pero consumen abundante pornografía, material sexualmente explícito.

“Cinco relatos apasionados” es la segunda colaboración del dibujante albaceteño Sergio Bleda con el guionista y dibujante, y editor Ricardo Esteban tras “Una tarde de pasión“, otra vez con erótico resultado. Tal como en su primer trabajo en común, Ricardo Esteban, retoma su faceta de escritor para deleitarnos con relatos calientes, cargados de pieles desnudas, sudor y dedos que se deslizan por los rincones más ocultos y lubricados del cuerpo humano, que llegan acompañados con los explícitos dibujos de Bleda, que ilustra la narración con escenas elegantes a la par que sensuales, acuarelas delicadas llenas de lujuriosa provocación y erotismo. Para completar el trabajo, el libro llega editado por Dib·buks con el mejor de los formatos: tapa dura, papel de gramaje generoso.

A Sergio Bleda, uno de los mejores pinceles del país, le conocemos sobretodo por sus trabajos dentro del género de terror, aunque también cuenta con incursiones notables en otros géneros como el humor, infantil y erótico (en la revista “Kiss Comix”, y series como “La novia y la ladrona”, “Melrose Pleasure” o “Hot Rockets”), y colaboraciones con el mundo del cine (por ejemplo, los storyboards de las películas “Son de mar” y “No somos nadie”). Su salto a la popularidad llegaría con” El Baile del Vampiro”, por la que fue nominado al Premio Autor Revelación del Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 1998 y Dib·buks le dedicó un libro de arte, “20 años entre pinceles: El arte de Sergio Bleda” en 2011. A Ricardo Esteban se le conoce sobretodo como el responsable visible de la editorial madrileña Dib·buks, pero su obra también merece la atención. Por ejemplo, varios cuentos pensados y escritos para los más jóvenes de la casa o un par de incursiones (“Cinco relatos apasionados” incluido) en los relatos más carnales.

“Cinco relatos apasionados” no es un cómic, ni siquiera es solo un libro ilustrado. Esta obra es una fantasía sexual escrita, cinco lúbricos relatos breves, sin título, escritos en primera persona que no se esconden, ni lo pretenden. El sexo es íntimo, pero es universal, es sucio (“El sexo sólo es sucio si se hace bien“, como decía Woody Allen) y húmedo, pero también personal e intransferible. Sexo telefónico, tres sesiones de sexo matutino, sexo rápido en los servicios de un bar de Paris y una carta de amor. Todos ellos, historias de sexo heterosexual, sexo en pareja y, la mayoría, sexo entre sábanas.

Ya no puedo pensar en nada más que en ella y en el tremendo placer que me está regalando. Me atrevo a mirar levantando mi cabeza de la almohada y la veo por primera vez. Sus ojos me observan. Escrutan mis sensaciones, tratando de averiguar qué ritmo dar a sus embestidas, y es cuando abro la boca por primera vez…
No pares, muérdeme hazme daño“.

Cinco relatos apasionados
Dibujo: Sergio Bleda
Guión: Ricardo Esteban
Colección: Erotízate
ISBN: 978-84-15850-65-8
Formato: 17x24cm. Cartoné. Color
Páginas: 48
Precio: 14,00 euros