Ha aparecido el cuarto tomo de las aventuras de “Chick Bill“, abarcando los años 1964 a 1965, publicado por Dolmen Editorial en su lujosa colección de Fuera Borda. Tres historias (Tempestad Rosa, El cuervo de Wood City y La fiebre del agua) ambientadas en el Antiguo Oeste americano y protagonizadas por el elenco habitual de la serie, el vaquero Chick Bill, el sheriff Dog Bull y su torpe ayudante Kid Ordinn, además del niño apache Pequeño Caniche.

"Chick Bill 1964-1965" (Greg y Tibet, Dolmen Editorial)Chick Bill Integral 4 1964-1965
Edición original: Chick Bill BEL
Guión: Greg (Michel Regnier)
Dibujo: Tibet, Greg (Michel Regnier)
Color: A color
Formato: Libro cartoné, 136 págs. a color.
Precio: 32,90€

A Chick Bill le regalan una india con muy mal genio, antes de que alguien empiece a enviar anónimos que siembran la cizaña en el pueblo y una fuerte sequía atraiga a la zona a gente muy poco recomendable. Tres divertidas aventuras que dejan bien claro por qué Chick Bill es una de los personajes más duraderos de la historieta francobelga.

Aunque es el cuarto publicado, este tomo de Chick Bill es el número 13. Como se ha hecho en otras colecciones, primero ven la luz las aventuras más comerciales y si la colección vende, algo que todos esperamos, retomarán las más antiguas. Este tomo tiene más páginas que los anteriores, 168, por lo que el precio es mayor, 32,90€. Esto es porque dos de las tres aventuras tienen 60 páginas, y El Cuervo de Wood City, sólo 30.

La irrupción en Wood City de un recaudador de impuestos llamado Morenmore y la reacción de los conciudadanos, además de la aparición de misteriosos mensajes inculpatorios y firmados por El Cuervo sirven de punto de partida para la historieta de menor densidad de páginas El cuervo de Wood City, que a mí me ha resultado la más divertida de las tres. Con un tema de plena actualidad como es la amenaza constante de los impuestos, Tibet (con argumento de André-Paul Duchateau) crea una historia de misterio que va mejorando página a página, hasta el gran final en el que se reúne a todo el pueblo para encontrar al culpable.

"Chick Bill 1964-1965" (Greg y Tibet, Dolmen Editorial)

Tempestad Rosa, con guion de Greg (el creador de Aquiles Talón) nos cuenta una historia algo menos conseguida que las otras, con un final cuanto menos previsible y cuyo planteamiento envuelve a una chica apache, Tempestad Rosa, que es regalada a Chick Bill tras salvarla de una estampida de bisontes. De carácter irascible, al principio será un problema para Chick y sus amigos. Más tarde descubrirán algo que desencadenará la acción que demostrará la resistencia de Kid Ordinn y el Sheriff Dog Bull, personajes que siempre aportan la nota de humor a base de golpes y juegos de palabras.

"Chick Bill 1964-1965" (Greg y Tibet, Dolmen Editorial)La sequía asola Wood City, y aunque les es enviada ayuda desde el exterior, un grupo de malvados cowboys se dedican a robar y a vender el agua al esquilmado pueblo (¿os suena El caso del Bacalao de Mortadelo y Filemón?) El señor Waterproof, ¿o era Watertrasto?, miembro del instituto de ciencias de Phoenix aportará su experiencia como zahorí para hallar un manantial con el que proveer de agua a la zona. Con argumento de André-Paul Duchateau, la fiebre del agua es un buen ejemplo de aventura divertida y narración impecable.

Uno de los puntos fuertes de Tibet son los diálogos llenos de juegos de palabras, algo que es difícil de traducir y a veces la traducción no hace justicia al guion original. Tibet lo confirma en una entrevista: “No negaré que me gustan los juegos de palabras. Por cierto, mis historias de Chick Bill generalmente comienzan con un título que pruebo sobre mi hijo. Si él se ríe de buena gana, adelante con él. […] Hubo un momento en que hice “Kid Ordinneries” (es decir, las desventuras que le sucedieron a Kid Ordinn)”.

Otra característica de este tipo de cómic es que originalmente se publicó a razón de una página por número en la revista franco belga Tintín. El estilo de narración y dibujo sigue la pauta marcada por Hergé, la que se llama línea clara. Además, cada página debe contener la suficiente información para mantener atento al lector, y la viñeta final constituye un continuará en toda regla. Quizás por esta razón, la lectura de Chick Bill no es cosa de una sentada, si no que requiere un pequeño esfuerzo adicional. Una lectura muy recomendable para amantes de la historieta francobelga.

Completando el tomo, aparte de algunas portadas del semanario Tintín, concurren dos extras muy curiosos. Nos relata un homenaje que se le hizo a Tibet en una en la ciudad de Spa, por sus 50 años en lombard 8era el año 2000), con todos sus compañeros emocionando al autor. El segundo extra es una selección de acrósticos compuestos por el propio Tibet a modo de dedicatorias a compañeros o personas a las que admira.