Es muy complicado reseñar el siguiente número de tu serie favorita y es aún más complicado porque intentas dejar a un lado tus sentimientos hacia esa serie, ser objetivo y buscar algún fallo, algún error y… no puedes. Por eso cada vez que tengo que reseñar Invencible experimento sentimientos agridulces al tener que buscarle pegas.

Invencible: Un mundo diferente
Guión: Robert Kirkman
Dibujo: Ryan Ottley
Entintado: Ryan Ottley, Cliff Rathburn
Color: Bill Crabtree
Correspondencia Original:
Invencible 25,26,27,28,29,30,0
Tapa blanda 17 x 24 cm 168 pág. Color
PVP: 15 euros

No estoy seguro de si aún hay gente que no lee Invencible, pero sí se que si aún queda alguien ahí afuera… está cometiendo un grave error. Aleta Ediciones publicó hace varias semanas el octavo volumen de Invencible que, en esta ocasión, recoge el arco argumental titulado “Un mundo diferente”. Un excelente título que te ayuda a no comerte spoilers, así que si no queréis spoilers, mejor no sigáis leyendo porque voy a hacer referencia a varios hechos del comic. Dicho esto, quedaros con el tomo está al nivel de números anteriores o incluso mejor.

Ahora pasemos a soltar spoilers.

Como decía antes en este tomo pasan muchas cosas y la gracia de Invencible es que todas ellas son lógicas, no sucede lo que en otros comics que te quedas con cara de tonto después de leerlo pensando “¿me toman por gilipollas?”. No, aquí la actitud de TODOS los personajes es lógica y coherente con su forma de ser. No chirrían y ver como, por ejemplo, Mark va a visitar a su novia para explicarle que pasará un tiempo en otro planeta es… de sentido común. La reacción de Mark al reencontrarse con su padre, ¡sí, pasa en este número! es también lógica e interesante y creo que está MUY bien llevada y que… en fin, redención es la palabra que estáis buscando y tampoco quiero ser muy extenso sobre la nueva incorporación a la familia de Invencible, estoy seguro que el tema dará para mucho en los próximos números.

Por otra parte vemos como Robert Kirkman sigue jugando con varios hilos argumentales, como la desaparición de Rick un compañero de clase, Atom Eve haciendo el bien por el mundo, la madre de Mark y su problema para sobrellevar la traición de su marido, Robot y la conspiración que está tramando… todo ello nos hace aventurar una serie de emociones que van a dejarnos, seguro, alucinados. Como ha hecho este tomo.

Y no es sólo que el guión esté bien, cada vez me gusta más Ryan Ottley, en serio, es un gran dibujante, que dibuja PERSONAS con sentimientos y expresividad, que se toma la molestia de currarse escenarios, diseños de personajes, multitudes y, especialmente, EXPRESIONES. La narrativa parece que cada vez está siendo dejada más y más de lado y se agradece cuando ves a un autor que la cuida tanto. No me extraña que Ed Brubaker muestre su admiración en la introducción del comic, Ryan Ottley se sale.

Por lo demás… en fin, no quiero destripar nada pero la verdad es que este tomo es un torbellino de emociones y de sentimientos, te deja deseando leer los próximos números (¿para cuándo?) y pensando seriamente en una relectura de todos los números publicados para paladear de nuevo toda la vida de Mark Grayson, Invencible.

¡Ah! me gustaría agradecer el que en Aleta se tomen la molestia de incluir los bocetos de los personajes, la verdad es que da gusto encontrarse con tomos como esté, con series como esta y con autores como estos.

PD: Para los amantes de Robert Kirkman, Battle Pope está en camino…