Noren nos ofrece su reseña del cómic de Ted Naifeth, Courtney Crumrin en el Reino del Crepúsculo Imagen activaMuy a menudo hay pequeñas joyas que dejamos pasar entre los dedos por falta de información, por desconocimiento del producto o por querer gastar nuestro escaso presupuesto en cómics más conocidos y reconocidos. Se van y nunca regresan. La oportunidad se malgasta y jamás llegamos a descubrir lo que nos esperaba en su interior, entre sus páginas. Y a veces una curiosidad pasajera, un pequeño golpe de suerte, un detalle insignificante, nos hace fijar nuestra atención sobre una obra maestra de poca difusión que nos sorprende y nos desvela un mundo de emociones nuevas en el mundo del cómic. Eso nos ha sucedido con Courtney Crumrin, de Ted Naifeth, y hasta que hemos descubierto el tercer volumen de la serie, En el Reino del Crepúsculo, no hemos sido conscientes de todo lo que nos hemos perdido hasta ahora. Tarde, pero aún estamos a tiempo de corregir el olvido.

Courtney Crumrin es una historia de aventuras mágicas y brujería, en contexto infantil pero mirada adulta, ambientada allí donde el mundo real y el de la fantasía se confunden, y en el que lo más cotidiano y normal puede ocultar a alguna horrible y despiadada criatura.
Tras Courtney Crumrin y las Criaturas de la Noche y Courtney Crumrin y la Asamblea de Místicos el autor norteamericano Ted Naifeh, dibujante y guionista, prosigue con las aventuras de Courtney Crumrin, la joven aprendiz de bruja, donde la dimensión sobrenatural y el mundo de la infancia entran en contacto.
En Courtney Crumrin en el Reino del Crepúsculo, tercer volumen de la saga editada por Norma Comics en castellano, la historia empieza con un cuento corto, el breve retorno de Courtney desde Hillsborough a su viejo barrio, el reencuentro con los amigos a los que dejó atrás y el descubrimiento de la triste realidad que dice que el tiempo pasa para todos y que las cosas cambian, y termina con una elaborada historia de rescate en el reino subterráneo del Crepúsculo, donde residen las criaturas mágicas y los monstruos expulsados de la superficie por el hombre.

Courtney Crumrin en el Reino del Crepúsculo es un afortunado cruce entre la ñoñería feérica del mago Harry Potter, Emily the Strange y la negrura más amarga de Tim Burton, el mundo del niño mago de J.K. Rowling pasado por el filtro del mundo adulto y cargado con sus frustraciones, con sus engaños, con sus mentiras, con su dolor y su oscuridad. Incluso, si frotamos un poco más, podemos encontrar entre sus páginas trazas de los mitos terroríficos del Hellboy de Mignola o el terror gótico de Edgar Allan Poe.
Una revisión adulta de un mundo clásico que empieza con mucha más mala baba que con la que acaba, que inicia la obra con una brillante historia corta ambientada en un suburbio cualquiera de los EEUU pero que termina en una previsible aventura en el reino subterráneo que desinfla algo la sorpresa inicial.

Huraña y antipática, resentida con el mundo pero incapaz de domar a un corazón donde aún reside la bondad, Courtney Crumrin es una aprendiz de bruja muy distinta de ese Harry Potter que siempre se toma como referencia. Estamos, pues, ante la visión hosca y desagradable del mago de Hogwarts, que desprecia a sus superficiales padres y al resto de adultos con la misma facilidad que manipula y utiliza a sus compañeros de clase.
Con un pie en dos mundos, Courtney no es aceptada en ninguno de los dos, ni encuentra la felicidad en ninguno de ellos. En el elegante barrio de Hillsborough no se entiende con los otros niños, y ha de convivir con su anciano y severo tío Aloysius en una tétrica casa… pero ambos elementos esenciales del personaje desaparecen, en nuestra opinión equivocadamente, al final de éste tercer álbum. Conforme pasa el tiempo el anciano tío de Crumrin le resultará menos desagradable y antipático, y se sentirá poco a poco más atraída por el lado oscuro de éste y su relación con las artes arcanas, además de sentirse más integrada y aceptada por el nuevo barrio de Hillsborough. La oscuridad y la frustración se diluyen.

Naifeh fraguó su carrera fuera de la industria del cómic, en el diseño de personajes para videojuegos o en trabajos de ilustración para las cartas de Magic: The Gathering, pero su regreso al cómic con Serena Valentino en Gloomcookie le abrió las puertas del medio. Ya en esa historia demostró su interés por el mundo gótico, negro y siniestro, que mezclará en Courtney Crumrin con el mundo de la infancia en una obra en la que asumirá todas las labores creativas: guión, dibujo, tinta,… y que alcanzó con celeridad el reconocimiento de la crítica y de los lectores. De hecho, la crítica le concedió una prestigiosa nominación al premio Eisner a la mejor serie limitada en 2003. ¿Y tras En el Reino del Crepúsculo? Naifeh ha trabajado en la serie Polly and the Pirates para Oni Press y Unearthly para Seven Seas, pero el universo de Courtney Crumrin sigue en expansión: el personaje tiene publicado en los Estados Unidos el one-shot Courney Crumrin and the Fire-Thief's Tale, el especial Courtney Crumrin and the Prince of Nowhere y el spin-off Courtney Crumrin Tales: A portrait of the Warlock as a Young Man, dedicado al misterioso tío Aloysius. Además, la productora Dreamworks ha adquirido los derechos del cómic para una próxima adaptación de las aventuras de la joven aprendiz de bruja a la gran pantalla.

Ted Naifeh construye con Courtney Crumrin un mundo que nos es familiar, una historia que ya hemos leído en alguna ocasión, un escenario poco novedoso, unos personajes muy estereotipados,… pero pese a todo ello consigue dar un nuevo enfoque y acompañar la historia con un dibujo limpio y preciso, un blanco y negro con un entintado brillante, sublime, que acompaña de forma excelente el dibujo con un estilo gráfico especialmente delicado y expresivo. Un cómic que merece la pena descubrir y saborear.