La aparición de Bautismo de Fuego, el quinto libro de la Saga de Geralt de Rivia se hizo esperar, pero todo valía con tal de ver la continuación de las aventuras del brujo más interesante que se ha creado en la literatura.

{mosimage} Tras los sucesos acontecidos en los anteriores volúmenes, la guerra está asolando el hogar de Geralt. El imperio del Sur está haciendo caer, uno a uno, a los ejércitos que las distintas naciones del Norte alzan contra él. Ciri, la legítima heredera de Cintra, está desaparecida y una profecía habla de ella como la única capaz de salvarlos a todos. Geralt está recuperándose de las heridas sufridas en el ataque a traición que sufrieron los hechiceros cuando comienza a tener sueños sobre Ciri, lo que le lleva a partir en su búsqueda en una compañía muy variopinta entre las que está Milva, una arquera, Jaskier, un trovador amigo de Geralt, un herborista, una compañía de enanos y el nilfgaardiano encargado de secuestrar a Ciri. Una extraña compañía que se unirá alrededor de Geralt y que afrontará un sinfín de problemas.
Mientras tanto las hechiceras deciden reconstruir el cónclave destruido, aunque lo hacen excluyendo del mismo a los hombres. Y mientras tanto la guerra con Nilgaard prosigue…

    Siendo sinceros tengo que reconocer que, si bien tengo a Andrzej Sapkwoski en un altar, está dilatando demasiado la resolución de la historia, y aunque disfrutas con cada libro te vas quedando, poco a poco, con un poso de insatisfacción que reclama que, de una vez, suceda algo drástico en el libro. Espero que en La Torre de la Golondrina las cosas cambien definitivamente y veamos cómo Geralt encuentra a Ciri y cómo el Norte se une para repeler a Nilgaard. Se me antojan excesivos los prolegómenos con los que Sapkwoski nos está dilatando la resolución de la trama.

    Eso sí, no hay que negar que, si bien no está resolviendo la trama, nos está recompensando con una más que entretenida historia, repleta de humor, crueldad, lucha, desesperación, tragedia…, un fiel retrato de lo que supone la guerra y de cómo afecta a la gente normal. Sapkwoski o escatima víctimas ni horrores que mostrar, tampoco se corta un pelo a la hora de hacernos ver lo dañina que es la guerra, si bien también es capaz de reflexionar, con ironía, sobre lo que supone el exceso de población y cómo, a veces, la guerra ayuda a solventar ese "problema".

    Como vemos el autor no escatima recursos para, además de continuar, lentamente, la historia, ir dejando caer opiniones actuales sobre temas como el exceso de población, la extinción de especies protegidas, la guerra, el hambre, la politíca…, y sin abandonar el humor, algo muy necesario y que muchos autores eludían al considerar, quizás, que el humor, aunque negro, no tenía cabida en sus historias. El humor es algo humano y por ese motivo debe aparecer en cualquier tragedia.

    En líneas generales he quedado bastante satisfecho de Bautismo de Fuego, y el hecho de saber que La Torre de la Golondrina, ya estaba a la venta no hizo otra cosa sino animarme a comprar el siguiente volumen. Algo que intenté retrasar lo máximo posible para que la espera ante el último y definitivo volumen de la saga fuese más corta.

    Así que, sí, leed Bautismo de Fuego, porque, aunque la historia vaya un poco más lenta de lo necesario, en pocos libros encontraréis personajes como los que crea Sapkwoski, en pocos libros os emocionará tanto la suerte de los héroes y en pocos libros encontraréis una edición tan cuidada y exquisita como la de Bibliópolis.

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