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Basada en hechos reales cuenta la intervención de un grupo de soldados norteamericanos en una escaramuza de las Naciones Unidas en Mogadiscio (Somalia) que se complicó cuando dos de sus helicópteros fueron abatidos en mitad de la ciudad. Tiene para mi gusto una pega y es que no se plantean dilemas morales ni dobles lecturas, con lo cual consiste únicamente en sumergirte en la situación y vivir la enorme tensión de unos soldados en peligro que tratan de salvar sus vidas. Eso sí, Ridley Scott, con un equipo técnico fantástico a su lado domina el medio y lo demuestra con un alarde de tomas llenas de nervio, montadas con gran pericia y planificadas de tal forma que como espectador consigues con el visionado una gran experiencia inmersiva. Esa en realidad es la propuesta, ofrecer algo que no podrías vivir salvo que también fueras uno de los soldados que allí estuvieron en 1993 y que al parecer quedaron bastante contentos con la verosimilitud de las imágenes. Consiguió dos Óscars (montaje y sonido) y fue nominada también a mejor director y mejor fotografía.